Sueldos y gastos de los primeros observatorios astronómicos argentinos

S. Paolantonio

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En las décadas de 1870 y 1880 nacen en Argentina las primeras dos instituciones científicas dedicadas a la astronomía. El Observatorio Nacional Argentino, establecido en la ciudad de Córdoba, y el Observatorio Astronómico de La Plata, dominaron en solitario la astronómica profesional hasta mediados del siglo XX.

Tomadas las decisiones políticas para la creación de estas instituciones, debieron preverse los recursos necesarios para su establecimiento y posterior funcionamiento.

En ambos casos, se requería la construcción de edificios sedes con características especiales, que permitieran albergar los instrumentos y cumplir los trabajos planificados. El instrumental necesario, tales como telescopios, relojes, cronógrafos, etc., solo podía adquirirse a los pocos artesanos – residentes en el exterior – capaces de fabricarlos.

Para el posterior funcionamiento de los observatorios, serían indispensables presupuestos anuales que posibilitaran hacer frente a los salarios de los especialistas y del personal auxiliar, el mantenimiento de las instalaciones, así como la realización de las publicaciones de las investigaciones que se llevarían adelante. Además, cada cierto tiempo, muchos de los instrumentos deberían actualizarse o reemplazarse por otros más avanzados, así como adquirirse aparatos nuevos para distintas líneas de estudio que previsiblemente se abrirían.

Estas condiciones particulares, derivadas de la naturaleza de las actividades que se realizarían, implicaba la necesidad de inversiones considerables.

A lo largo de los años, las partidas destinadas a los observatorios sufrieron altibajos, según las políticas imperantes y las crisis económicas, así como algunos acontecimientos internacionales – tales como las guerras mundiales – que influyeron directa o indirectamente. En determinados momentos, los presupuestos posibilitaron realizar investigaciones de gran relevancia, mientras que en otros, apenas resultaron suficientes para que las instituciones pudieran sobrevivir.

Período 1871-1908

Propuesto por el Gobierno Nacional, la dependencia del Observatorio Nacional Argentino fue establecida con el Ministerio de Culto, Justicia y Educación, entonces a cargo de Nicolás Avellaneda. En las previsiones presupuestaria de este Ministerio para el año 1870, se incluyeron 31.980 pesos fuertes, destinados a la construcción de la sede y la compra de los instrumentos – Ley N° 361 de Presupuesto, art. 5°, inciso 16° –. Posteriormente, el Congreso aprobó un refuerzo de 5.000 pesos fuertes. Se trata de un monto total considerable si se lo compara con los 243.683 pesos fuertes consignados a la Universidad de Córdoba y todos los colegios nacionales. El terreno de 4 hectáreas en el que se estableció el observatorio, fue adquirido por el Gobierno de la Provincia de Córdoba, pagándose unos 220 pesos fuertes[1].

Varios instrumentos fueron conseguidos gracias a préstamos realizados por instituciones científicas interesadas en el nuevo emprendimiento. Posteriormente, algunos de estos aparatos fueron pagados y retenidos, mientras que otros se devolvieron a sus dueños. También se recibieron donaciones de numerosos libros que formaron el núcleo inicial de la biblioteca del observatorio, indispensable para realizar las investigaciones (Minniti y Paolantonio, 2009; capítulo 3).

El personal fue contratado en el extranjero, como primer director se designó al estadounidense Benjamin A. Gould, quien a su vez empleó los primeros cuatro astrónomos que trabajarían en el establecimiento.

Al director se le asignó un salario anual de 5.000 pesos fuertes, muy bueno para la época. En contraposición, los primeros cuatro astrónomos contratados, percibían montos de entre 1.000 y 1.200 pesos, valores que estaban por debajo de los cobrados por otros empleados de similar jerarquía, por ejemplo, los científicos de la Academia Nacional de Ciencias. A estas remuneraciones se sumaba el otorgamiento gratuito de alojamiento en los predios del Observatorio (Paolantonio y Minniti, 2001).

Sedes del Observatorio Astronómico de La Plata –izquierda– y del Observatorio Nacional Argentino –derecha– (Hussey et al, 1914 y Archivo histórico OAC). Los edificios que forman la sede de la institución platense, fueron construcciones importantes, muy decoradas y duraderas, aún se encuentran en pié. Ocupaban un terreno de 7,5 hectáreas ubicado en el interior de un hermoso parque. En contraposición, el primer edificio del Observatorio Nacional y las casas de los astrónomos, fueron construcciones sobrias y hasta cierto punto precarias, las que con el tiempo debieron ser demolidas. Se levantaron en un predio de 4 hectáreas, separado de la ciudad y de difícil acceso. Sobre las sedes de los observatorios puede consultarse Paolantonio 2009 y 2014 y Paolantonio y Medina 2012.

El Observatorio Astronómico de La Plata nace en la década de 1880 en el contexto de la fundación de la ciudad capital de Buenos Aires, provincia de la cual dependió hasta 1905. La partida para su creación fue consignada en la Ley N° 1.579, Artículo 1°, que autorizaba la construcción de diversos edificios en la nueva urbe, entre ellos el del observatorio, otorgando a éste m$n 200.000 (Gershanik, 1979) – pesos “moneda nacional”, denominación adoptada desde 1881 –, un monto aproximadamente cuatro veces superior al destinado para el Observatorio Nacional una década antes. Los terrenos en que estableció cubrían un área de 7,5 hectáreas.

Como primer director fue nombrado el francés Francisco Beuf[2] – decreto del 22/11/1883 –, otorgándosele un sueldo mensual de m$n 400 – art. 8° –, m$n 4800 anuales, además del alojamiento en el observatorio – similar a lo otorgado a Gould –. Como su par de Córdoba, Beuf se encargó de la contratación de los empleados.

Los primeros instrumentos con que contó la institución fueron los que, en ocasión del tránsito de Venus de 1882, la provincia había comprado para colaborar con las expediciones francesas que observaron el fenómeno. En los años siguientes se adquirieron varios importantes telescopios y otros aparatos, la mayoría construidos en Francia.

La inversión inicial para el observatorio de La Plata fue muy superior que la destinada al cordobés, lo que se vio reflejado en notables diferencias entre los edificios de las sedes y el equipamiento instrumental con que contaban.

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El equipamiento instrumental adquirido para los Observatorio de Córdoba y La Plata fueron muy dispares. Por ejemplo – arriba desde la izquierda – el Observatorio Nacional Argentino contaba con un refractor de 280 mm de diámetro, mientras que para el de La Plata se compró uno de 433 mm, al que se sumaba un reflector de 800 mm de abertura y un astrográfico de 342 mm. Estas instituciones contaban también con sendos círculos meridianos – abajo desde la izquierda –, un Repsold de 122 mm de abertura – Córdoba – y un Gautier de  213 mm – La Plata – ( Archivo Histórico OAC y Hussey 1914, digitalización S. Paolantonio).

A lo largo de la gestión del Dr. Gould – 1871 a 1885 –, los presupuestos anuales del observatorio de Córdoba se mantuvieron aproximadamente constantes a valor reales, lo que se ve reflejado en la falta de reclamos en este sentido. Nuevos instrumentos fueron comprados y el personal se incrementó considerablemente[3].

Por el contrario, al sucesor de Gould, Dr. John Macon Thome, le tocó transitar por un turbulento período económico con un agudo proceso inflacionario, que se presentó a fines del siglo XIX, durante la presidencia de Miguel Juárez Celman. Al respecto, en 1903, el director señalaba:

 “En el momento en que me aboqué a la Dirección el valor del dólar oro estaba en 0,82 centavos; desde entonces hasta 1889 el valor medio era 0,72; de 1889 a 1897 éste fue de 0,34 y una vez llegó tan bajo como 0,22, promediando solo 0,28 de 1891 a 1895. ¡Para el periodo entero desde marzo de 1885 a 1900 el promedio fue 0,41, y está ahora fijo en 0,44! ¡A nosotros siempre nos han pagado en papel!” (Traducción del autor. Thome, 1903)

Como puede apreciarse, entre 1885-1895 se presentó una fuerte depreciación del peso frente al dólar, y si bien en la época no se determinaban valores de inflación, algunos autores la estiman del orden del 30% en 1889 y cerca del 50% para 1891.

En este período, los sueldos en el observatorio cordobés se incrementaron un 20%, tal como puede deducirse de la tabla siguiente, elaborada a partir de las planillas de sueldos existentes en el archivo documental del Museo Astronómico del OAC.

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La remuneración anual del director en 1885 continuaba siendo de 5.000 pesos, la que siete años más tarde subió a m$n 6.000.

Como consecuencia de este marcado atraso en los salarios, resultó muy difícil conseguir personal extranjero, a la vez que algunos empleados renunciaron en busca de mejores horizontes, tal el caso de Richard Tucker, segundo del director, quien regresó a su patria en 1893 para trabajar en el Lick Observatory con el doble de sueldo (Informe al Ministro de 1893).

El presupuesto del Observatorio se redujo a un 66%, lo que obligó a posponer la publicación de numerosos trabajos, atrasando en general las tareas emprendidas (Minniti y Paolantonio, 2013; 312).

En el Observatorio de La Plata la crisis también impactó de lleno, a la que se sumaron algunos problemas internos (Gershanik, 1979 y Rieznik, 2011) y una seria enfermedad de su director, que lo afectó por varios años (Minniti y Paolantonio, 2009). En agosto de 1899 fallece F. Beuf y es reemplazado por el ingeniero sanjuanino Virgilio Raffinetti.

Luego de la visita al observatorio platense realizada en esta época, el Dr. Thome señala el estado calamitoso de los instrumentos, indicando que parecía que nada se había empleado por años (Minniti y Paolantonio, 2009). Efectivamente, muchos proyectos comprometidos, tal como las determinaciones geográficas en el territorio bonaerense y las tomas fotográficas para a Carte du Ciel, no se habían realizado. Raffinetti confirma esta situación en su informe de 1906, en el que relata que al hacerse cargo de la dirección, encontró a la institución hundida en un impresionante estado de abandono del que le resultó imposible extraerla, debido a la falta de medios económicos y de personal idóneo (Raffinetti, 1906; Gershanik, 1979).

Como estrategia para salvar del cierre al observatorio, en 1905 se resolvió su traspaso a la Nación y a la recién inaugurada Universidad de La Plata, momento a partir del cual se inició la recuperación de las actividades.

A partir de ese momento, ambas instituciones astronómicas dependieron del mismo Ministerio, lo que derivaría en una inevitable competencia por el dinero disponible.

A fines del siglo XIX, en el Observatorio Nacional se logró presupuesto para adquirir una nueva montura para el telescopio refractor de 28 cm y en 1900 se encargó un Astrográfico, con motivo del ingreso al proyecto de la Carte du Ciel, en el que se hizo cargo de la zona que había dejado bacante el observatorio de La Plata.

Sin embargo, las condiciones económicas continuaron siendo difíciles, afectando en gran medida los trabajos emprendidos. Esta notable merma en el ritmo de las actividades y publicaciones, se interpretó a nivel internacional como una casi total inactividad (Hussey, 1903).

En un nuevo esfuerzo para revertir la situación, en 1906 el Dr. Thome elaboró un pequeño folleto dirigido a los miembros del Congreso de la Nación, donde explicaba el estado de la institución y justificaba el pedido de un importante incremento en el presupuesto. Incluyó una serie de cartas de apoyo enviadas por personalidades astronómicas de los principales observatorios del mundo[4] (Carranza y Paolantonio 1994, 97-98; Minniti y Paolantonio 2013, 312-313). Este proceder dio sus frutos, dado que para el año siguiente las condiciones financieras comenzaron a mejorar lentamente.

En esta época se logró comprar nuevo instrumental, tal el caso del gran Círculo Meridiano Repsold, que fue clave para la continuidad de los trabajos astrométricos en las décadas posteriores, y las astrocámaras Saegmüller- Brashear y Hans Heele para la planificada observación del cometa Halley.

Los sueldos se incrementaron en algo más de un 40 %, otorgando algún alivio a los esforzados observadores[5].

Período 1908 – 1945

Luego del imprevisto fallecimiento del Dr. Thome en septiembre de 1908, fue contratado en su reemplazo el Dr. Charles D. Perrine.

La situación política nacional e internacional permitieron al nuevo director convenir con el entonces Ministro, Dr. Rómulo Naón, una mejora considerable en el presupuesto del Observatorio Nacional Argentino, así como una muy importante inversión en un gran instrumento: un telescopio reflector de 1,5 metros de diámetro, igual al mayor existente en ese entonces (mayores detalles en Córdoba Estelar, capítulo 24).

Para el gran reflector y su albergue, se previó un presupuesto de m$n 402.000 – Ley N˚ 8.883 de 1912 y Ley N˚11.389 –, a la vez que se destinaron importantes montos para la fabricación de un reflector de 76 cm y la compra de varios instrumentos menores, que complementarían el emprendimiento.

Años más tarde, otra considerable suma se consignó a la construcción de una nueva sede para el Observatorio, dado que la primera ya no podía cumplir sus funciones.

El alivio económico permitió realizar las publicaciones atrasadas, así como llevar adelante diversos estudios, algunos muy costosos, tal el caso de las expediciones para la observación de eclipses totales de Sol a Brasil y Rusia, en los que se llevó a cabo el primer intento de verificar la Teoría de la Relatividad.

Los sueldos se incrementaron entre 30 y 50%, en particular el del director aumentó 90%, llegando a m$n 950 mensuales[6].

Esta época puede considerarse como una “refundación” del Observatorio, no solo por las mencionadas inversiones que tuvieron un importante impacto en el desarrollo futuro de la institución, también por iniciarse un proceso que cambió el rumbo de las investigaciones que se llevaban adelante, pasando de estar centradas en la astronomía de posición, a los trabajos astrofísicos, los que finalmente dominarían a lo largo del siglo XX.

La bonanza duró muy poco, hasta los albores de la Gran Guerra, cuando se inició un nuevo período de inestabilidad.

De los m$n 48.000 anuales destinados a gastos en 1914, se pasó a un magro presupuesto de solo m$n 18.420 en 1918. En 1923 se elevó a m$n 30.000, pero en la década y media siguiente las partidas disminuyeron nuevamente hasta llegar a m$n 19.000.

En todo este período, los sueldos se mantuvieron iguales a los de 1909, ¡27 años sin cambio! En realidad, en la década de 1930 los sueldos disminuyeron, debido a que los descuentos para la jubilación pasaron del 5% al 8%.

En 1917 Perrine señala:

“…Mi plan era conseguir jóvenes de la Universidad que tuvieran interés en la astronomía y para darles la práctica en trabajo del Observatorio cuando fuesen eficientes y cuando ocurriesen vacantes. Este plan no prosperó, debido especialmente, al hecho de que jóvenes con la energía necesaria e inteligencia para hacerse buenos astrónomos pueden ganar mucho más dinero con menos trabajo, en negocios u otra profesión”. (Subrayado del autor)

En el diario La Prensa de noviembre de 1927, se destacaba entre las necesidades del observatorio la de:

…aumentar la remuneración de los astrónomos, pues los de las tres categorías existentes reciben sueldos que casi son de hambre.”.

Estas declaraciones concuerdan con los comentarios realizados por uno de los empleados del observatorio, Enrique Chaudet (Chaudet, 1926; 84).

En Córdoba se sumó a los problemas ocasionados por la guerra, una creciente ola de críticas a la gestión del Dr. Perrine, de parte de un grupo de políticos e intelectuales (para mayores detalles ver Córdoba Estelar, capítulo 25).

Hasta aproximadamente 1920, el presupuesto del observatorio de Córdoba era entre un 10 y 20% superior al de La Plata, año a partir del cual se revirtió la situación, produciéndose una constante y creciente diferencia entre las partidas, a favor de la institución bonaerense (ver gráfico 1). Tal vez, el último factor mencionado en el párrafo anterior pudo haber sido una de las causas de este notable cambio.

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Gráfico 1. Partidas presupuestarias para sueldos y gastos generales de los observatorios Nacional Argentino y Astronómico de La Plata, en el período 1909 – 1937. Las barras indican las gestiones de los directores, arriba del observatorio de La Plata y abajo del de Córdoba (Fuente Museo Astronómico OAC, S. Paolantonio 2015).

A pesar de las precarias condiciones presupuestarias en que se encontraba el Observatorio Nacional, en este período se lograron terminar los proyectos del Catálogo Astrográfico y la Carte du Ciel, diversos catálogos astrométricos y se iniciaron los primeros trabajos astrofísicos. También pudo conseguirse los predios[7] para la futura Estación Astrofísica de Bosque Alegre, construirse el refugio del gran telescopio y armarse el mismo.

En contraposición con estos logros, el espejo que se estaba tallando en el observatorio no lograba terminarse, lo que provocaba fuertes críticas en la prensa local y nacional.

A partir de 1931 el Observatorio comenzó a disminuir fuertemente su actividad.

Los reiterados pedidos de dinero al Ministro para llevar adelante obras y compras de instrumental, ya no tuvieron éxito:

 “Han sido aprobados planos para nuevas casas para la dirección y observadores y talleres, pero la crisis ha interrumpido tales mejoras.” (Informe al Ministro 1934)

Con fecha 20 de enero de 1934, fue enviada una nota solicitud (sic) requiriendo los fondos necesarios para proveer de objetivos modernos al telescopio astrográfico y dos cámaras especiales de gran campo. Fueron conseguidos algunos presupuestos, pero hasta la fecha no se han recibido noticias [de la autorización para su compra].” (Informe al Ministro 1935)

En agosto de 1936 el último de los directores norteamericanos se jubila, y se pone al frente de la institución como interventor, el Ingeniero Félix Aguilar, en ese momento director del Observatorio Astronómico de La Plata y uno de los críticos de la gestión del Dr. Perrine.

El Dr. Enrique Gaviola, otro empleado del observatorio de La Plata que en 1937 fue designado astrofísico del observatorio de Córdoba – del que posteriormente fue dos veces director -, señala:

En 1937 el Observatorio de Córdoba estaba postrado e inerte como lo está hoy…” (Discurso en ocasión de asumir su segundo mandato como director del Observatorio. Anónimo, 1956; 85).

Aguilar gestiona el envío del espejo del telescopio de Bosque Alegre a EE.UU. para su terminación. Consigue una partida de 12.000 dólares – unos m$n 41.000 – destinada al pago del óptico que realizaría la operación, además de dinero para el viaje y estadía en el país del norte del inspector que recibiría el objetivo una vez finalizado.

El interventor prontamente pone en funciones al nuevo director del Observatorio Nacional, Juan José Nissen, primer argentino en hacerlo como titular[8]. Nissen había sido empleado del observatorio de Córdoba durante la administración de Perrine, del Observatorio de La Plata y era miembro del Consejo Nacional de Observatorios[9]. Fue nombrado el 15 de junio de 1937 y se inició en el cargo el 6 de julio siguiente.

Junto al Dr. Gaviola, habían sido “comisionados” por Aguilar y Fortunato Devoto – presidente del Consejo – para revertir la situación del Observatorio (Gaviola, 1945a)[10].

El nuevo director, advertido del paupérrimo presupuesto, en el informe al Ministro Jorge de la Torre correspondiente al año 1937, manifiesta la premura de aumentar drásticamente las partidas para gastos y sueldos, así como el número de astrónomos:

El personal es insuficiente y los cargos técnicos tienen una remuneración completamente inadecuada…Un sueldo de $ 500 para el cargo de Primer Astrónomo podrá haber sido adecuado en 1913; pero con toda seguridad no lo es en la actualidad ” (Nissen, Informe al Ministro 1937)

“Con estas escasas remuneraciones no es posible pensar en llenar esos cargos con personas de sólida preparación científica, que fácilmente consiguen otras posiciones mejor rentadas…” (Nissen, Informe al Ministro 1937)

Nissen explica al Ministro que la partida continuaba siendo similar a la de 1909, y propone un proyecto de presupuesto, explicando que era esencialmente igual al realizado por Aguilar pocos meses antes. Pide dinero para instrumental nuevo, en particular para tres espectrógrafos que se destinarían a servir al telescopio de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre. También solicita la compra de nuevas calculadoras, máquinas para los talleres de óptica y mecánica, así como para complementar las colecciones de revistas especializadas que habían tenido que ser discontinuadas.

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Imagen de una de las páginas del estudio comparativo de los presupuestos del Observatorio Nacional Argentino y el Observatorio Astronómico de La Plata, realizado en 1937 durante la dirección de J. J. Nissen (Archivo Museo Astronómico OAC, S. Paolantonio).

Nissen realiza un estudio comparativo de las partidas que el Ministerio destinaba a los dos observatorios astronómicos – cuyos resultados se resumen en el gráfico 1 –, en el que queda de manifiesto el trato inequitativo que se había tenido con el Observatorio Nacional:

El desarrollo del presupuesto del Observatorio ha sido pues completamente anormal en los últimos años. Mientras que el de todas las demás instituciones ha crecido considerablemente, duplicándose o aún triplicándose en ese lapso, el presupuesto del observatorio ha disminuido…La vida del observatorio ha sufrido duramente por ello…” (Nissen, Informe al Ministro 1937)

El director solicita la dedicación exclusiva para el personal de la institución, aumento de personal y una partida para gastos generales de  $54.000 pesos – casi igual a la de 1910 –.

En 1938 el titular de la cartera ministerial cambia, asumiendo Jorge Eduardo Coll, quien visita Córdoba el 16 de octubre de 1938. Nissen desataca que esa había sido la segunda vez en los 68 años de vida de la institución que ocurrió un acontecimiento similar, insinuando un reproche por el gran descuido del poder central para con el Observatorio[11].

A pesar de que los pedidos se reiteran en 1938 y en 1939 nada sucedió:

La situación del Observatorio, en lo que respeta a la cantidad de empleados y su remuneración, no ha variado en el año 1939. Me veo pues obligado a repetir aquí lo que ya he manifestado a V.E. en mis Memorias anteriores de los años 1937 y 1938. Es profundamente injusto retribuir con sueldos de trescientos pesos la labor de astrónomos que han mostrado aptitud en obras de importancia…” (Informe al Ministro 1939)

Finalmente, ante lo que considera la falta de apoyo y el incumplimiento de las promesas realizadas por el Ministerio Nacional (Gaviola, 1945b), Nissen renuncia el 1ero de marzo de 1940.

Evidentemente, la iniciativa de este grupo de científicos argentinos – Cobos, Aguilar, Nissen y Gaviola – que pretendían que el Observatorio Nacional Argentino retomara su posición de primer nivel en el contexto de la astronomía mundial, ya no contaban con el apoyo político necesario – téngase en cuenta que en 1939 había estallado la Segunda Guerra–.

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Resultados del “Censo de Bienes del Estado” realizado en enero de 1938 para el Observatorio Nacional Argentino. Se estima un valor total de m$n 1.324.305,84 (Informe al Ministro 1938).

Aceptada la dimisión el 3 de junio, el Dr. Enrique Gaviola es nombrado como nuevo director el 24 de julio siguiente.

En 1941 se mantiene el problema presupuestario, Gaviola reclama sobre los sueldos:

 “Es de hacer notar que el personal actual de Observatorio de Córdoba presta dedicación exclusiva sin excepción, a pesar de que los sueldos que percibe son míseros y muy inferiores a los de los cargos análogos del Observatorio de La Plata, por ejemplo. Si se quiere establecer y consolidar la dedicación exclusiva, única forma de fomentar la investigación científica, es necesario abonar sueldos adecuados.” (Informe al Ministro, 1940)

Si bien el 30 de marzo del año siguiente se promulgó un decreto con la creación de diversos cargos solicitados, hubo que luchar mucho para que el mismo se cumpla (Bernaola, 2001; 336).  En cuanto a los montos de las remuneraciones en 1944 Gaviola señalaba:

“Los sueldos del ONA [Observatorio Nacional Argentino] han sido bajos en los últimos 60 años. Muchos no han sido mejorados en los últimos 30 años, mientras el valor adquisitivo de la moneda se ha reducido a la tercera parte. Existen aún sueldos de 50, de 100 y de 130 pesos [m$n]. Los que cobran 100 y 130 pesos al mes, son hombres casados y con hijos. Tal remuneración no alcanza hoy día para alimentar una familia. Es imperioso aumentarlos.

El secretario del Observatorio, que es jefe administrativo y de servicio y comparte con el director la responsabilidad de la inversión de una partida de gastos de 30000 pesos al año, cobra 250 pesos al mes.” (Carta de Gaviola a L. Marechal – Director General de Cultura del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública – del 10/12/1945 en Bernaola, 2001; 335).

Y luego destaca:

La dedicación exclusiva y el pago adecuado del personal científico son condiciones indispensables para asegurar el programa científico del país.” (Carta de Gaviola a L. Marechal del 10/12/1945 en Bernaola, 2001; 335).

La falta de cumplimiento en las designaciones de personal y de adecuación de los sueldos, así como otras diferencias con las autoridades, llevó a que Gaviola presentara su renuncia en 1945 y finalmente se alejase de su puesto en 1947.

Como puede deducirse de los párrafos anteriores, los sueldos seguían estando atrasados y el presupuesto muy bajo – m$n 30.000, igual a los de la década de 1920 –. Si se toman como acertadas las palabras de Gaviola, puede afirmarse que la baja actividad que tuvo el observatorio a lo largo de los últimos años de la gestión de Perrine, se debió en parte a las mismas condiciones económicas y políticas desfavorables que se estaba sufriendo en la década de 1940.

 

Notas

[1] → Este valor se deduce de los documentos existentes en el Archivo Histórico de Córdoba, expediente sobre el deslindado y amojonamiento del terreno del Observatorio y la compra a sus dueños, folios 151 a 166 bis. En el folio 163 se indica que se pagó 60 pesos bolivianos por 12.945 varas cuadradas. Dado que el total adquirido fue de 62.500 varas cuadradas – folio 162 –, se deduce que el monto pagado ascendería a 290 pesos bolivianos, equivalentes a unos 220 pesos fuertes – de acuerdo al cambio indicado en carta de B. Gould a Santiago Cáceres del 7/7/1870 (Museo Sarmiento) –.

[2] → A diferencia de Gould, Beuf ya se encontraba en Argentina, ocupando el cargo de Director de la Escuela Naval, al que renunció días antes de su designación.

[3] → Casi todo el personal era extranjero y se contrataba por períodos de 2 o 3 años, al cabo del cual frecuentemente regresaban a su lugar de origen, lo que implicó un fuerte recambio. Las causas se encontraban en las duras condiciones de trabajo, el aislamiento y las relativamente bajas remuneraciones (Paolantonio y Minniti 2001).

[4] → La importancia del Observatorio Nacional Argentino era innegable, se trataba de uno de los más productivos del hemisferio sur, por lo que no es extraño que Thome haya podido conseguir numerosas cartas de apoyo. Por otro lado, algunos de los astrónomos tenían intereses particulares para hacerlo, por ejemplo, el director del Observatorio de París, Dr. Maurice Loewy y “Sir” David Gill del observatorio del Cabo, estaban preocupados por la continuidad de la participación del observatorio cordobés en el proyecto de la Carte du Ciel, el que tenía una marcada carencia en el hemisferio austral. También, los norteamericanos Lewis Boss, director del Dudley Observatory, y E. C. Pickering, del Harvard College Observatory, se encontraban especialmente interesados en la permanencia de un compatriota en tan importante puesto, especialmente teniendo en cuenta sus planes observacionales en el hemisferio sur.

[5] → En diciembre de 1908 el sueldo del primer astrónomo se elevó a m$n 356,25 y el del segundo m$n 285, siendo el de los ayudantes de m$n 256,50 (Planillas de sueldos y gastos, Archivo Museo Astronómico).

[6] → El sueldo del director del Observatorio Astronómico de la Plata era un 30% mayor, siendo el del resto de los astrónomos similares a los del observatorio nacional. Debe tenerse en cuenta que las estructuras de personal eran muy distintas, dado que, por ejemplo, la institución platense contaba con los servicios de meteorología y sismología que no tenía la de Córdoba. También se incluían funciones académicas.

[7] → Los predios fueron donados por los dueños de la Estancia Bosque Alegre, una parte por Henry Reynolds en 1915 y otra extensión por Corbett en 1930. Previamente se realizó la primera búsqueda se sitio astronómico llevada adelante en Argentina (Minniti y Paolantonio 2009).

[8] → Ese cargo había sido ocupado en forma interina por el ingeniero Eleodoro Sarmiento luego del fallecimiento del Dr. Thome y hasta la asunción del Dr. Perrine.

[9] → El Consejo Nacional de Observatorios fue un ente creado en 1933 para aconsejar al Poder Ejecutivo sobre observatorios argentinos – de todo tipo, meteorológicos, astronómicos, etc. –, pero aparentemente su función principal fue la de controlar el funcionamiento del observatorio cordobés (Minniti y Paolantonio 2009).

[10] → Félix Aguilar culpaba al Ministerio de desatender al Observatorio (Aguilar, 1941).

[11] → La anterior visita se dio en 1933 con el Ministro Manuel de Iriondo. En 1871, en ocasión de la inauguración, estuvo presente el Ministro Nicolás Avellaneda (Minniti y Paolantonio, 2009).

 

Referencias

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  • Aguilar, F. (1941). Monseñor Fortunato Devoto. Revista Astronómica, Tomo XIII, N˚ V, 259-263.
  • Carranza G, y Paolantonio S. (1994). Córdoba Durchmusterung. Estudio, 3, 93-100.
  • Gaviola, E. (1945a). Diario Los Principios 17/7/1945.
  • Gaviola E. (1945b). Ciencia y Burocracia. El Observatorio de Córdoba y la Escuela de Astronomía, Física y Meteorología, en Bernaola, O (2001). Enrique Gaviola y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Ediciones Saber y Tiempo.
  • Hussey W. J., Delavan P. T. y Dawson B. H. (1914). Descripción general del Observatorio, su posición geográfica, y observaciones de cometas y de estrellas dobles. Publicaciones del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de La Plata; Tomo 1, La Plata.
  • Minniti, E. R. y Paolantonio S. (2009). Córdoba Estelar. Historia del Observatorio Nacional Argentino. Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba: Editorial de la Universidad. (Versión digital 2013).
  • Paolantonio, S. (2009). Aniversario del Observatorio Astronómico de La Plata. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/observatorio-la-plata/.
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  • Paolantonio S. y Minniti E. (2001). Uranometría Argentina 2001. SECYT y OAC Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba.
  • Thome, J. M. (1903). The National Argentine Observatory. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 63, 8, 549-550.
  • Thome, J. M. (1904). Informe al Ministro 1893.
  • Hussey W. J. (1903). Report of committee on southern and solar observatories. Carnegie Institution of Washington. Washington. Disponible en https://archive.org/details/reportcommittee00hussgoog
  • Archivo Museo Astronómico. Libros de sueldos y gastos 1908-1938.

 

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual del autor. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente:

Paolantonio, S. (2015). Sueldos y gastos de los primeros observatorios astronómicos argentinos . Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/presupuestos/. Recuperado el … (indicar la fecha).

No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a: paolantoniosantiago@gmail.com.

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