Historia de la Uranometría Argentina

Tomado de Paolantonio, S. y Minniti, E. (2001). Uranometría Argentina 2001. Historia del Observatorio Nacional Argentino. SECyT y OA de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba.

Ir a Uranometría Argentina Bicentenario, versión electrónica de la:

Uranometría Argentina, Resultados del Observatorio Nacional Argentino, Vol. 1, 1879 y Atlas, 1877.

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Aunque la idea del Dr. Benjamin A. Gould, director del Observatorio Nacional Argentino, al llegar a Córdoba era dar comienzo en forma inmediata a las observaciones con el Círculo Meridiano, el gran atraso en la construcción del edificio y la consiguiente demora en la instalación del instrumental, lo llevaron a concebir una Uranometría.

La nueva Uranometría

El proyecto consistía en un catálogo y atlas del cielo observable a simple vista, similar al intentado en Albany, EE.UU. [1] años antes. Constituía la esperada continuación de la Uranometria Nova que su maestro Argelander elaboró en el hemisferio boreal. Quedaría registrada hasta la más débil estrella que el ojo humano pudiera escudriñar en todo el cielo. La nueva Uranometría cubriría desde los 10 grados de declinación norte hasta el polo sur.

Elegido el predio y mientras el edificio del futuro Observatorio comienza a hacerse realidad, Gould dispone su comienzo. El 18 de diciembre de 1870, a solo tres meses de su llegada a Córdoba, informa sobre el emprendimiento en una carta personal al presidente Sarmiento:

“Cada una de las hermosas noches bajo este cielo favorecido me llena de un triste gusto, viendo la claridad y transparencia del firmamento que arroja sus oportunidades sobre las paredes sin techo, y los cimientos sin instrumentos. Sin embargo, mucho se puede hacer aún, midiendo las magnitudes de las estrellas; y cada noche, nosotros todos los astrónomos nos establecemos en nuestras azoteas, con anteojos de ópera, para comparar, registrar y formar catálogos.”.

En la misma carta al referirse a [Friedrich Wilhelm August] Argelander lo pondera como: “…el primero de los astrónomos vivientes.”. Muestra esto el gran respeto por su maestro. La obra es en parte, consecuencia de las sugerencias que le hiciera este astrónomo, y con él consulta permanentemente sobre diversos aspectos a lo largo de su confección. Argelander no logra ver terminada la Uranometría Argentina fallece en 1875. Gould dedica la Uranometría Argentina a su memoria.

El 26 de febrero en otra misiva dirigida al Presidente escribe:

“Entretanto no estamos ociosos, y no sería exagerado decir que la tercera parte de la obra de enumeración de las estrellas del hemisferio austral está terminada, acompañada siempre de la brillantez de cada estrella.”.

La iniciativa de la Uranometría derivó en críticas por parte de algunos sectores de la prensa de Buenos Aires. Tal el caso del artículo publicado en “La Nación” el jueves 8 de diciembre de 1870 titulado “Astronomía y Economía”, en el que el Gral. Mitre se burlaba de un trabajo hecho sin instrumentos, mostrando cierta ignorancia sobre el tema. El 27 del mismo mes, por igual medio, se publica con una introducción conciliadora del editor del diario, la carta que el Dr. Gould dirige a Mitre respondiendo a estas críticas. En una carta personal a Sarmiento, Gould expresa su desagrado:

“Esto, que he contado al Sr. Ministro en una carta que acompañó una cuenta oficial (N.A.: se refiere a la iniciativa de comenzar una uranometría, la carta era privada y Gould no esperaba que se hiciese pública), se ha publicado en un diario de B. A., donde Ud. probablemente lo habrá visto. Que esta hubiese podido servir de tema para atacar al Ministro, no lo habría creído, y en esto hallo una nueva prueba de que cuando haya buena gana para poner faltas, sobra siempre oportunidad.” (Es trascripción textual, 18/12/1870).

Con referencia al magnífico cielo de Córdoba expresa:

“… en constelaciones que tienen aquí la misma elevación norte que la tiene en Alemania al sud, hemos podido observar un número de estrellas mayor por más del 70% que el que ha podido en aquel país el célebre Argelander,…”.

En el Capítulo 1 de los Resultados del Observatorio agrega:

“Parece fuera de toda duda que, en las noches más favorables, las estrellas de la magnitud 7.0 pueden verse fácilmente en Córdoba por personas de una vista regular; mientras que en Albany determiné 6M2 para el límite correspondiente. Es cierto que no son frecuentes tales noches; pero hallándose el observatorio a una altura como de 446 metros sobre el nivel del mar, la cantidad de atmósfera que hay arriba de él, es menor, por más de su vigésima parte, que la que está sobre el nivel del océano; a la vez que esta atmósfera misma posee algunas veces una transparencia excepcional”.

Esta excelente calidad del cielo permitió que la magnitud límite del catálogo llegara a la séptima.

El trabajo sigue progresando al extremo de que para la inauguración del observatorio, Gould y Sarmiento lo muestran como el primer producto de la institución recién iniciada. En marzo de ese año el catálogo está completo. Gould así lo comunica al Ministro en septiembre de 1873, solicitando cinco mil pesos para su publicación. Los asistentes que tienen libre la noche de trabajo para el Catálogo de Zonas completan las observaciones.

Las reducidas partidas del Observatorio Nacional no dejan mucho margen para la edición de la obra. Esto sin embargo tiene un efecto positivo, pues posibilita una detallada revisión de las observaciones. La más meticulosa es la efectuada en 1874 por J. M. Thome, durante la ausencia del director con motivo de su primera licencia, tomada como consecuencia de la muerte de sus hijas.

Los cálculos para la reducción de las posiciones de las estrellas, y el dibujo del atlas se atrasan debido a la escasez de personal, situación que recién comienza a revertirse en 1875.

John Macon Thome. [De los primeros cuatro ayudantes del observatorio, todos regresan a EE.UU. luego de cumplido el contrato a excepción de J. Thome, quien se destacó en la elaboración de la Uranometría Argentina. S.P.]

La Uranometría fue impresa en Buenos Aires, en la “Imprenta y Casa Editora Coni” de Pablo E. Coni. Gould mantiene con el editor abundante correspondencia, discutiendo y cuidando los más mínimos detalles de la calidad y presentación de la obra. La decisión de imprimirla en el país implicó un 40 % más de gastos a pesar de que se compró el papel directamente en Europa, consecuencia ésta de la poca experiencia en ediciones de naturaleza científica. Sin embargo, fue uno de los primeros trabajos de este tipo realizado por la imprenta nacional, significando un gran logro que valorizó la misma, por lo que debe interpretarse como un acierto digno de destacarse. En noviembre de 1876 se ultimaron los detalles con la editora para su impresión y el informe de la Oficina Meteorológica, poniéndose especial énfasis en la rapidez para la terminación del trabajo.

La distancia entre Córdoba y Buenos Aires, lugar de asiento de la casa Coni agregó nuevos atrasos a los de índole económica. Gould destaca sin embargo la gran disposición y destreza del impresor, otorgándole méritos en la exitosa conclusión del trabajo:

“Sería injusto omitir aquí la expresión pública de mi reconocimiento al impresor señor Coni, quien no ha evitado sacrificio para asegurar tanto la exactitud como la elegancia, en la ejecución del trabajo, el que ha hecho exigencias sin ejemplo a cada uno de los departamentos de su bien administrado establecimiento.”

Veinte de cada signo y tipo griegos fueron traídos desde Nueva York por la gestión personal de Gould. Otro tanto se hace con el papel que fue comprado a empresas europeas e importado libre de derechos. El papel en palabras de Gould debía reunir los siguientes requisitos: “Deseo que sea bueno, o un poco más que bueno, pero no de un lujo que sería de mal gusto para un libro científico o en estas circunstancias de crisis.” poniendo de manifiesto el cuidado que el sabio puso hasta en los más mínimos detalles. Se le agregó una marca de agua con la leyenda “Observatorio Nacional Argentino”. El papel grueso para las tapas fue comprado en Nueva York.

Córdoba vista desde el Observatorio Nacional Argentino (circa 1875) (RONA Vol. 1, S. Paolantonio)

El libro, con texto en español e inglés, consta de 400 páginas en un tamaño de 255 por 320 milímetros, incluyendo gran cantidad de tablas.

Fue difícil encontrar la forma de imprimir los mapas complementarios, por su gran tamaño. Durante largo tiempo el Dr. Gould averigua todas las alternativas posibles, haciendo participar al propio Presidente en las gestiones. Sarmiento le sugiere en una de sus frecuentes cartas personales, el empleo de tallado en quebracho blanco que uno de sus empleados realizaba con gran destreza, destacando la ventaja de que el grabado podía realizarse en una única pieza, y le envía una muestra para juzgar su calidad.

Portada de la primera edición del Atlas de la Uranometría Argentina (1877)

Finalmente decide la impresión en Estados Unidos mediante el sistema de fototipia [2]. John Thome lleva personalmente a mediados de 1877 los mapas originales al impresor Julius Bien & Co [3] de Nueva York, cuando realiza el viaje en sus primeras vacaciones desde que llegara a Córdoba. Tiempo antes, al regresar a su hogar el fotógrafo Head llevó consigo ocho negativos fotográficos con muestras del esquema de los mapas.

Nueva York en 1866 por Julius Bien & Co impresores del atlas de la Uranometría Argentina

Las cartas celestes fueron dibujadas por Albert K. Marsfield, el hábil ingeniero mecánico contratado, por Gould en su viaje a Estados Unidos en 1874 para trabajar en la Uranometría. Marsfield lleva adelante su tarea con gran efectividad, ayudando además en los cálculos para la reducción de las observaciones.

Consisten en 13 mapas conteniendo las posiciones y magnitudes de 7.755 estrellas, más un décimo cuarto con una vista general de todo el cielo abarcado. Cada carta tiene un tamaño de 50 por 70 centímetros. La primera edición se concreta en 1877 [4].

La impresión se realizó al estilo de los modernos atlas, de acuerdo con el claro y progresista pensamiento de Gould:

“..., los mapas indicarían los nuevos límites de las constelaciones, representados sin las grotescas, absurdas y confusas figuras de objetos animados e inanimados que perturban la apariencia de nuestros actuales globos y mapas,…“.

Las posiciones registradas en el catálogo y atlas corresponden al equinoccio de 1875.

La Uranometría Argentina completa, finalmente ve la luz a principios de octubre de 1879. El nombre es impuesto por Gould en homenaje a la nación que le ha dado tanto apoyo. Ese tributo constituye el Volumen 1 de la serie que el Observatorio editó  bajo el título “Resultados del Observatorio Nacional Argentino”,  de los cuales, 16 se deben al primer director.

En forma casi inmediata es un éxito que ni el mismo Director esperaba. Entre muchos otros reconocimientos recibidos desde distintos sitios por esta obra, la Real Sociedad Británica otorga la medalla de oro al Dr. Benjamin Apthorp Gould en 1883, resolución firmada por Cramford y Valcart. El discurso del Presidente de la Sociedad deja en claro la admiración por el trabajo del Director del Observatorio Nacional y del Gobierno Argentino por el apoyo otorgado a la ciencia astronómica. La medalla es remitida por intermedio del representante argentino acreditado ante el gobierno inglés, Ministro Manuel A. García [5].

Resultados del Observatorio Nacional Argentino, Vol. 1, 1879.

El trabajo

Durante los primeros meses, las observaciones fueron realizadas por los cuatro asistentes desde las azoteas de sus casas [6], observando a simple vista o ayudados cuando era necesario con anteojos de teatro. Gould, cuya miopía le impedía participar en las observaciones comunes, además de la planificación, dirección y análisis de los datos, colaboraba con las observaciones de aquellas pocas estrellas, que por sus características necesitaban un instrumento de mayor potencia. Para esto utilizaba el telescopio refractor portátil de 13 centímetros de diámetro de objetivo, que instalaba en la terraza de la casa de los Aldao [7], su residencia.

La primera observación registrada corresponde a W. M. Davis, en la noche del lunes 14 de noviembre de 1870, “con algunas nubes pasajeras”, escribe en una pequeña libreta de tapas negras duras: “Fomahlaut“. Le siguen Thome el 17, y  Hathaway y Rock el 19 del mismo mes.

Se observaba durante gran parte de la noche y se reducían los datos durante la mañana siguiente. Ello, conjuntamente con las tareas por la construcción del edificio e instalación de los instrumentos, comprometían completamente el tiempo del Director y sus asistentes, imponiéndoles un ritmo de trabajo muy exigente.

El cielo fue dividido en varias zonas, que se repartieron entre los cuatro ayudantes, de tal forma que cada una era observada al menos por dos de ellos.

En un comienzo Gould utilizó como referencia los pocos catálogos que había traído a Córdoba con su equipaje: los de Lacaille, Brisbane, Taylor y Ellery, además del publicado por la British Association. Aún hoy se conservan y puede verse en ellos las anotaciones realizadas a un costado de las tablas.

De estos catálogos seleccionó más de setecientas estrellas uniformemente repartidas en todo el cielo, como patrones fotométricas. Esta fue la etapa más delicada del trabajo, pues debió conciliar las diversas escalas de brillo utilizadas en los mismos logrando una única, para luego extenderla hasta la 7ma magnitud, cosa que hasta ese momento no se había realizado.

Para este último propósito pidió ayuda al astrónomo Argelander, tal como lo había hecho en otras ocasiones a lo largo de este trabajo, pero esta vez el gran maestro confesó no poder ayudarlo. El director, sin embargo, no dudó en emprender la tarea por sus propios medios, logrando su cometido con gran éxito.

Las determinaciones de las magnitudes se realizaban tomando como referencia las estrellas patrones, empleando el método conocido como fraccionario. El control sobre este punto era muy estricto, ninguna estrella quedó sin ser observada al menos por dos de los ayudantes, lo que derivó en una dispersión interna de las estimas de solo 0,03 magnitudes, excelente valor para este tipo de observaciones visuales [8].

Fue intención realizar la medición de las magnitudes de todas las estrellas hasta la cuarta, utilizando el fotómetro fabricado por Ausfeld de la ciudad de Gotha en Alemania, quien lo construyó bajo la supervisión de su inventor, el profesor Zöellner. A principios de 1871 este instrumento ya estaba en el observatorio, y era reparado de los pequeños daños que había sufrido durante el viaje [9]. Sin embargo esta idea no pudo concretase al destinar su tiempo a otras actividades.

Tan minuciosas observaciones llevaron al descubrimiento de una gran cantidad de estrellas con brillo variable. Muchas de éstas fueron seguidas en sus cambios, pero lamentablemente no se dispuso del tiempo necesario para el estudio de sus curvas de luz, a pesar que fue la intención hacerlo. Injustamente muchos de estos descubrimientos fueron más tarde registrados sin hacerse mención alguna de sus verdaderos descubridores, pese a haberse publicado los resultados de estas observaciones.

Los cálculos, que insumieron un tiempo importante de todo el trabajo, se vieron retrasados al regresar a su patria Davis, Rock y Hathaway. En esta circunstancia la ayuda brindada por la esposa de Gould fue invalorable [10]. Otro tanto ocurrió con el análisis de los datos obtenidos, que incluyó el de la distribución de las estrellas en el cielo, color de las mismas (estudios que derivaron en el descubrimiento del hoy llamado “Cinturón de Gould” [11]), las variables, nomenclatura de las estrellas y límites de las constelaciones.

No se descuida ningún aspecto, tratando de modificar lo menos posible las referencias usuales para evitar conflictos con las nomenclaturas y costumbres de la época, pero a su vez no pierde de vista sus objetivos primarios: terminar con las ambigüedades, y establecer límites de las constelaciones más simples y racionales.

Notas:

[1] ← B. Gould fue director del Observatorio Dudley, Albany, EE.UU.. Durante su gestión inició las observaciones para una Uranometría que no finalizó. (Agregado S.P.)

[2] ← Fototipia (o fotolitografía) es el procedimiento de impresión basado en el uso de una placa de cristal o metal sobre la que se extiende gelatina sensibilizada con sales de cromo, y en la que se graba la imagen a imprimir.

[3] ← Julius Bien conocida editora de la ciudad de Nueva York con domicilio en 26 Park Place, fue pionera en la cromofotolitogrfafía, realizó trabajos que aún hoy son reconocidos por su calidad y belleza.

[4] ← En 1905 se reedita el atlas de la Uranometría Argentina durante la dirección del Dr. J. M. Thome. Lo hace el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, estando en el cargo de Joaquín V. González; destinado a las escuelas públicas. Se reduce el formato a 35 por 50 centímetros, tamaño ciertamente más cómodo que el original. La impresión en fototipia se realiza en los talleres de la casa Jacobo Peuser de Buenos Aires.

[5] ← Esta medalla, que seguramente el director llevó consigo al regresar a EE.UU. en 1885, aún no ha podido ser ubicada (Agregado S.P.).

[6] ← Los primeros cuatro ayudantes fueron John M. Thome, Miles Rock, William M. Davis y Clarence Hathaway. Tres de estos ayudantes (entre los cuales estada Davis) se alojaron en la casa de un alemán, el Dr. Oester, interesado en las Ciencias Naturales (Chorley, R. J. y Beckinsale, R. P.(1973). The history of the study of landforms or the develpment of geomorphology. Davis W. M.. Londres: Methuen & Co Ltd., p.50). (Agregado S.P.)

[7] ← La quinta perteneciente a José María Aldao, estaba situada contigua a las instalaciones de la Exposición y frente al paseo Sobremonte. Esa quinta por sus características y confort, era la mejor casa de recreo de Córdoba.

[8] ← El método fraccionario consiste en la comparación de la estrella a la cual se le desea determinar su brillo con otras dos cuyas magnitudes se conocen. Una de éstas debe ser más brillante, mientras que la otra menos. El intervalo de magnitudes de las estrellas de comparación se divide en una determinada cantidad de partes (3, 5 o 10), y se elige en que fracción se ubica la estrella que se está estimando. El método es aún hoy usado para estimas rápidas de brillo, y por los astrónomos aficionados para el seguimiento de estrellas variables.

El error promedio para una observación individual es del orden de una décima de magnitud, el cual se reduce cuando la estima está realizada por diversos observadores. El valor de 0.03 magnitudes es muy bueno, y fue obtenido por el Dr. G. De Vaucouleurs (“The wonder star, Eta Carinae, and the Uranometría Argentina”, Primer Congreso Argentino de Historia de la Ciencia, septiembre de 1969, Boletín Academia Nacional de Ciencias, T. 48, 1970). Sin embargo la escala difiere bastante de las actualmente utilizadas (unas 0.3 magnitudes en exceso de acuerdo a estudios realizados por los autores).

[9] ← El fotómetro se puede admirar aún hoy en el Observatorio Astronómico Córdoba, en excelente estado de conservación.

[10] ← Mary A. Quincy Adams, Mary, brillante y noble mujer, era hija del honorable Josiah Quincy 11er alcalde de Boston (1793-1875) y Mary Jane Miller Quincy. Nieta del Senador Josiah Quincy (1772-1864). En su ascendencia contaba con dos presidentes John Adams y John Quincy Adams. Instruida y bella, simpatizó e influyó mucho en el trabajo de Gould, según algunos autores incluso atemperando su carácter.

[11] ← Para una detallada descripción sobre este sistema estelar ver “The Gould Belt System and the Local Interstellar Medium”, Wolfgang Pöppel, Fundamentals of Cosmic Physics, Vol 18, pp.1-271, 1997.

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual del autor, ISBN 987-43-3817-2. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente: Paolantonio, S. y Minniti E. (2001). Uranometría Argentina 2001. Historia del Observatorio Nacional Argentino. Capítulo Uranometría Argentina. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/uranometria-argentina/historiaua/. Recuperado el … (indicar la fecha). No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a paolantoniosantiago@gmail.com.

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