Sobre cuando se ofreció la dirección del Observatorio de Córdoba a un catalán

Santiago Paolantonio

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El Observatorio Nacional Argentino en la época de los acontecimientos relatados en este texto (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

Charles Dillón Perrine se convirtió en el tercer director titular del Observatorio Nacional Argentino, cuando el interino Ing. Eleodoro Sarmiento le entregó el puesto en junio de 1909. A lo largo de sus algo más de 27 años de gestión, más allá de dar continuidad a los trabajos astrométricos que se llevaban adelante en la institución, impulsó fuertemente los estudios astrofísicos y de los eclipses totales de Sol. En cuanto al equipamiento, entre otros, logró poner en funcionamiento el Nuevo Círculo Meridiano, realizó el diseño y la construcción de un telescopio de 76 cm de abertura, y como hecho destacado, gestionó la adquisición del gran reflector de 1,5 metros de diámetro (igual al más grande existente en la época) y de las instalaciones de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, las que básicamente terminó. En 1930 también inauguró una nueva sede para el Observatorio (la actual).

En 1917 el Dr. Perrine comenzó a recibir críticas crecientes a su administración, provenientes de diversos sectores de la sociedad, de la Universidad, de políticos influyentes y de la iglesia[1]. Por otro lado, en la década de 1920 el Director sufrió intensos ataques de asma y debido a esta enfermedad crónica muchas de las actividades que se realizaban en el Observatorio las dirigía y supervisaba desde su casa, e incluso desde la cama. En este período, se apoyó especialmente en el primer astrónomo Meade Zimmer quien cumplía muchas de sus funciones. Entre 1923 y 1925, Perrine viaja dos veces a EE.UU. por largo tiempo, donde en la última oportunidad quedan su mujer e hijos, los cuales nunca regresaron a la Argentina.

Por lo dicho en el párrafo anterior, no es extraño que a principios de 1927, en una misiva de Perrine dirigida a Robert G. Aitken[2], le expresara que con Zimmer creían que “…se está aproximando el fin de nuestra labor aquí.”. En el informe al Ministro de 1928 el Director también manifiestó su interés por dejar la administración, una vez finalizadas las obras principales que se habían emprendido, para dedicarse exclusivamente a la investigación (Paolantonio y Minniti 2009 y Minniti y Paolantonio 2013).

Carta de C. D. Perrine, del 6 de febrero de 1927, dirigida a Robert Aitken del Lick Observatory mencionada en el texto (Mary Lea Shane Archives of the Lick Observatory, University of California – Santa Cruz)

Primera página del Informe al Ministro de 1928, firmado por C. D. Perrine el 7 de enero de 1929. En la página 4 se lee (subrayados del autor): “Ha sido mi deseo retirarme de la dirección con sus deberes administrativos para dedicarme enteramente a investigaciones ya en manos, puramente científicas. Pero las demoras en construcción tanto en Córdoba como en Bosque Alegre, lo ha imposibilitado porque estos planes son míos y para su propio desarrollo sería necesario, es obvio, mi actuación personal. También algunas de las aludidas investigaciones están basadas sobre observaciones a obtenerse con el reflector grande de Bosque Alegre. Con los últimos progresos y la pronta terminación de estas obras espero comenzar las debidas observaciones y una vez marchando bien, dejar la administración.” (Archivo Museo del Observatorio Astronómico de Córdoba, dig. S. Paolantonio).

Perrine busca su sucesor

Para principios de 1932 el gran telescopio había sido montado con total éxito en su refugio, y las construcciones complementarias necesarias para el funcionamiento de la Estación Astrofísica en Bosque Alegre se encontraban planificadas para su pronta terminación. Perrine estaba convencido que el gran espejo, cuyo figurado se realizaba en la sede de la institución en Córdoba, estaría disponible en breve.

Desde 1927 se habían publicado siete volúmenes de los Resultados del Observatorio Nacional Argentino con las mediciones del Catálogo Astrográfico, mientras que el correspondiente a las constantes de las placas que cerraría la serie (por el que Perrine fue criticado por estar demorado) esperaba listo para pasar a prensa. Otro tanto ocurría con el tomo correspondiente a las observaciones del cometa Halley realizadas durante su aparición en 1910 (¡hacía ya 22 años!). En 1925 también apareció el número 24 con la anteúltima zona observada para el Catálogo de la Astronomische Gesellschaft, y en 1929 el número 29 con el Catálogo Fundamental, cuyo autor fue Zimmer.

El nuevo edificio de la sede del Observatorio, cuya construcción comenzó a fines de 1923 y que recién se terminó en 1930, ya estaba totalmente listo con todos los instrumentos dispuestos.

A pesar de estos logros, las críticas a su gestión no mermaban, tampoco la salud del director mejoraba, pasaba largo tiempo en el norte de la provincia de Córdoba en busca de un clima más seco que mejorar sus dolencias. En ese momento, el Dr. Perrine consideró que las principales tareas que había asumido ya estaban básicamente concluidas, por lo que era tiempo de dejar su puesto. Sin embargo, quedaba un punto importante a considerar: su reemplazo.

Una propuesta inesperada

Nueva documentación identificada en los archivos del Museo del Observatorio Astronómico de Córdoba revela a quien postulo el Director para reemplazarlo. Se trata de un conjunto de siete cartas[3] en las que el Dr. Perrine le ofrece su puesto al astrónomo jesuita catalán, Lluís Rodés i Campderà, director del Observatorio del Ebro (Observatori de l’Ebre). La oferta resulta inesperada por diversas razones.

Los protagonistas de esta historia. Izquierda, Charles D. Perrine en 1931 (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio). Derecha: Lluís Rodés i Campderà (Gentileza Observatori de l’Ebre, tomado de Fernández Pérez 2009, p. 86).

Rodés había nacido en Santa Coloma de Farners, Gerona, Cataluña en 1881. Ingresó a la Compañía de Jesús en 1897, estudió Filosofía y fue profesor del Colegio de San Ignacio de Sarriá. Continuó su formación en la Universidad de Barcelona y en el Observatorio Valkenburg, Holanda. Observó el eclipse total de Sol del 21 de agosto de 1914 en Suecia como delegado del Observatorio del Ebro. Se perfeccionó en astronomía en Estados Unidos, donde a lo largo de tres años visitó varios observatorios: de  las universidades de Harvard y Chicago, el Yerkes Observatory y el Mount Wilson Observatory, y se contactó con Pickering, Michelson y Hale. Al volver al Observatorio del Ebro se dedicó a la detección de velocidades radiales, el estudio del “efecto Tierra” y el de la influencia del Sol en los registros magnéticos y sísmicos. A lo largo de los años realizó numerosas publicaciones y obras de divulgación de la astronomía, siendo la más conocida “El Firmamento” publicada en 1927. En 1920 había asumido la dirección del Observatorio del Ebro, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento, y en 1922 representó a España en el Congreso de la Unión Astronómica Internacional reunido en Roma[4].

Lluís Rodés S.J. en la reunión de la Unión Internacional de Astronomía de 1922 en Roma, fotografía tomada en el Vaticano (Popular Astronomy, vol. 30, Nº 8, Plate XXVII).

Perrine y Rodés se conocían desde 1923, año en que se habían encontrado en la reunión de la American Astronomical Society en el Observatorio de Monte Wilson, EE.UU..

Reunión organizada por la American Astronomical Society el 18 de septiembre de 1923 en el Observatorio de Monte Wilson, EE.UU.,  donde Lluís Rodés se encontraba. Se lo ubica (1) a un lado del director del Observatorio Nacional Argentino, Dr. Charles D. Perrine (2) y señora, Bell Smith (3), y el astrónomo del Observatorio Astronómico de La Plata, Bernard Dawson (4) (S. Paolantonio, foto base American Astronomical Society- Report of the thirtieth meeting, Popular Astronomy, 31, plate 1).

En 1927 Rodés visitó Argentina, invitado por el Rector de la Universidad Nacional de Córdoba, León S. Morra. Ese año, el Rector gestionó la anexión del Observatorio Nacional Argentino a la Universidad ante el Ministro de Instrucción Pública de la Nación Dr. Antonio Sagarna, del cual dependían ambas instituciones. Con una respuesta inicial positiva, Morra invitó a Rodés a Córdoba, según sus propias palabras:

La invitación que haré al astrónomo Luis Rodés tendrá relación inmediata al nuevo orden de cosas

La invitación se relacionaba con la idea de incluir entre los trabajos del Observatorio nuevas líneas de investigación similares a las seguidas en el Observatorio del Ebro, las que fueron promovidas principalmente por el aficionado y divulgador Martín Gil, influyente político local, y Enrique Chaudet, empleado del Observatorio Nacional, crítico de la gestión de Perrine.

Estos hechos ocurren a pocos años de la Reforma Universitaria iniciada a mediados de 1918. En 1920, a dos años de aquellos importantes acontecimientos que marcaron la vida universitaria argentina y de la región, la Federación Universitaria Argentina, con una delegación constituida por Enrique F. Barros, presidente de la Federación Universitaria de Córdoba, y Alfredo Castellanos (ambos firmantes del Manifiesto de 1918), se entrevistaron con el Ministro de Justicia y Educación, José Santos Salinas (quien había sido interventor de la Universidad en 1918), para solicitarles la integración del Observatorio a la Universidad cordobesa.

En contra de las intenciones de Morra, el Ministro conformó un comité para investigar la situación del Observatorio. A fines de abril de 1927, luego de estudiar el caso, la comisión, si bien realizó numerosas críticas a la actividad de la institución, desaconsejó la anexión. Sin embargo, la invitación a Rodés ya se había cursado.

Lluís Rodés S.J. en 1927 (Caras y Caretas N° 1505).

Parcial de la entrevista realizada a Rodés en el Observatorio del Ebro a principios de 1927, antes de su visita a la Argentina (Caras y Caretas, Nº 1505, 6 de agosto de 1927)

Desde un inicio, los intentos de anexión (que incluían también a la Oficina Meteorológica Argentina), resistidos fuertemente por Perrine, estuvieron apoyados por el periódico católico “Los Principios”.

Los Principios, 3/3/1927

En octubre de ese año el  director del Observatorio del Ebro ya se encontraba en Córdoba. Expuso en la Universidad tres conferencias: “Los torbellinos solares”, “Medidas de las distancias celestes” y “Campo de investigaciones en el Observatorio del Ebro”. Durante su estadía, visitó las dependencias del Observatorio en la ciudad y en Bosque Alegre, donde de acuerdo a Los Principios manifestó:

“… [Rodés] tuvo ocasión de pasar por Bosque Alegre, donde se piensa ubicar el observatorio astrofísico. El astrónomo español, aunque aplaudió la intensificación de las actividades, no se convenció de la utilidad que haya podido exigir su ubicación en la sierra, lejos de la ciudad. El clima de Córdoba y los alrededores de ésta, en la llanura, no ofrece inconvenientes tales que hayan exigido la construcción de un observatorio en la sierra.” (Los Principios, 16/10/1927).

Bosque Alegre era el gran proyecto del Observatorio Nacional, al cual Perrine llamaba “mi niño mimado”, los comentarios de Rodés seguramente no le debieron caer bien. No se ha podido determinar si existió contacto entre ambos astrónomos durante la estadía del catalán en Córdoba.

A su regreso a España, Rodés continuó en contacto con el medio científico y con astrónomos aficionados argentinos. Por ejemplo, fue colaborador desde el primer número de la Revista Astronómica de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía que comenzó a ser editada en 1929.

Fotografía tomada en 1928 en el Observatorio del Ebro en oportunidad de la visita de José Naveira (parado al medio), Presidente de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía. A la derecha Lluis Rodés, a la izquierda Ignacio Puig, vice director y futuro director del Observatorio de Física Cósmica de San Miguel que se establecería en 1935. Sentada la esposa de Naveira (Revista Astronómica, 1939, T. XI, N° IV, p. 262).

A mediados de 1932 Perrine intenta a través de intermediarios obtener una entrevista con el Obispo de Córdoba, Monseñor Fermin E. Lafitte. Al no conseguir su meta, le escribe una nota el 18 de octubre, en la que le pone al tanto sobre su intención de ofrecerle la dirección del Observatorio Astronómico a Lluis Rodés S.J., expresándole: “Conozco al Padre Rodés personalmente y vería con mucho agrado [a] él como mi sucesor.”.

Carta del Dr. Perrine al Obispo de Córdoba, Monseñor F. E. Lafitte (Museo OAC, identif. y dig. S. Paolantonio).

Contestación del Monseñor Fermin E. Lafitte a la consulta del Dr. Perrine, 19/10/1932 (Museo OAC, identif. y dig. S. Paolantonio).

El Obispo le contesta al día siguiente dando su apoyo a la propuesta, pero señalando que primero debía consultarse a Rodés. Entusiasmado por la respuesta favorable, el 21 del mismo mes Perrine  le escribe  al  director  del  Observatorio del Ebro, en la que  le realiza el ofrecimiento, explicándole las razones, señalando la aprobación del Obispo y finalmente destacando:

No hay gran apuro en asumir la dirección como yo puedo continuar meses (o un año si es imprescindible) pero sería conveniente conocer su opinión tan pronto como [fuera] posible para tomarla en cuenta en la administración como, por ejemplo, va a producirse pronto algunas jubilaciones y por consiguiente vacantesPara el bien de nuestra ciencia y este Observatorio espero que Ud. accederá  a este deseo mío, indudablemente la Iglesia y [de] otros.” (Perrine a Rodés, 21/10/1932)

Cierra la misiva lamentando los acontecimientos que se estaban dando en España. Este comentario hace referencia a que luego de la instauración de la Segunda República Española (1931), el 24 de enero la Compañía de Jesús había sido disuelta y sus bienes incautados, en el marco de una campaña anticatólica. Esto repercutió en el Observatorio del Ebro, si bien Rodés fue confirmado en su cargo, tuvo consecuencias, en particular por generar problemas económicos (Ruiz-Castell 2010; 117). En julio hubo un intento de golpe de estado que fracasó parcialmente.

Rodés responde con un breve telegrama:

“Llegado Tortosa leo carta que me honra inmerecidamente lamento formación inadecuada campo distinto responsabilidad Ebro impídenme aceptar generoso ofrecimiento. Escribo. Rodés.” (Textual, Rodés, 26/11/1932)

Telegrama de L. Rodés S.J. (Museo OAC, identif. y dig. S. Paolantonio).

Luego de recibir la carta de Rodés con cierto retraso (la misiva no se ha encontrado en los archivos del Museo), Perrine insiste en su propuesta el 22 de enero de 1933. En ésta, respecto al argumento de Rodés sobre su falta de formación para el puesto, el Director afirma:

Preparación y experiencia indudablemente son de gran importancia siempre pero hoy día con la diversificación en la ciencia, en los observatorios grandes es imposible para el director ser una verdadera autoridad en todos los ramos.” (Perrine a Rodés, 22/1/1933)

Remata reiterando que le ayudaría en todo momento con consejos y experiencia. Posteriormente señala que:

 “…no hay en la institución persona apta. He probado la única posibilidad con resultado negativo. Ha fallado en varios sentidos – científicamente, administrativamente y hasta moralmente. Ni hay argentino adecuado. Hay varios que aspiran a puestos altos pero ninguno llena los requisitos indispensables y casi todos faltan toda preparación – siendo varios sin educación ordinaria.”

¿A quién hizo referencia?, ¿a Enrique Chaudet?, con quien tuvo serias diferencias (Chaudet había renunciado en diciembre de 1930). Para la fecha indicada, los únicos empleados que en principio pudieron pensarse para el máximo puesto eran Meade Zimmer y Luis Guerín. Continúa afirmando:

El Observatorio de Córdoba precisa un director de verdadero prestigio si es de continuar en su rango y gozar de la confianza del mundo científico… Ud. es la única persona en mi opinión, que puede salvar la institución y guiarla con la debida autoridad y prestigio.”

E inmediatamente marca la que tal fue la principal razón para proponer a Rodés:

Cualquiera otro tendrá el gran inconveniente (si no una verdadera debilidad) de ser expuesto a las maniobras de políticos. Pero la Iglesia es una garantía de la libertad de acción imposible de otro modo. Y esta libertad es imprescindible especialmente aquí.”

Un giro notable respecto a 1927, en que señalaba a Aiken en la mencionada correspondencia del 6 de febrero:

Le adjunto dos artículos de un periódico local (Católico) sobre los esfuerzos de la Universidad para obtener el control del Observatorio.” (Aiken a Perrine 6/2/1927; traducción por el autor).

Finaliza la carta aludiendo a la última excusa de Rodés en cuanto a su salud:

“Lamento su quebrantada salud pero como Ud. no tiene tantos años ¿no es posible que el clima de Córdoba va a restablecérsela?”

Ese mismo 22 de enero, Perrine escribe al Monseñor Lafitte: “No parece absolutamente imposible talvez su aceptación, pero indudablemente difícil.”

A pesar de todas las argumentaciones planteadas, las esperanzas de Perrine se vieron defraudadas, la negativa se mantuvo.

En 1933 el Poder Ejecutivo creó el Consejo Nacional de Observatorios, a instancia del obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires, Monseñor Fortunato Devoto, al cual dirigió en forma honoraria. Este Consejo asesor involucraba los dos observatorios astronómicos, así como los meteorológicos, y fue creado principalmente para intervenir y reorganizar el Observatorio Nacional. Una de las primeras actividades que realiza Devoto al frente del Consejo, fue proponer la conformación de un observatorio de física cósmica, una de las ideas planteadas por los críticos a la administración del Observatorio cordobés. Para el planeamiento del nuevo observatorio se toma como modelo al Observatorio del Ebro y se contrata para administrarlo a Ignaci (Ignacio) Puig y Simón, quien desde 1925 se desempeñaba como vice director de la institución española junto a Rodés, quien sin dudas no fue ajeno a estos acontecimientos. En 1935 finalmente se funda el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel (Paolantonio 2015).

Con el estallido de la Guerra Civil en España en 1936 se sucedieron en la zona republicana la quema de iglesias y conventos, así como la persecución de religiosos por parte de milicianos armados. A fines de 1937 fueron detenidos tres empleados del Observatorio y a principios de 1938 ocurrieron bombardeos en la zona. Poco después, el Observatorio fue desmantelado estando Rodés en Barcelona. El conflicto recién finalizaría en 1939, con la victoria de la facción de Francisco Franco, poco antes del inicio de la segunda guerra mundial.

A pesar de sus intenciones y el esfuerzo para retirarse, Perrine debió mantenerse en su puesto hasta su jubilación, ocurrida a fines de 1936. Lluís Rodés i Campderà falleció en 1939 a la temprana edad de 58 años, en Biniaraix, una pequeña localidad de la isla de Mallorca, donde debió retirarse luego de finalizada la guerra civil.

Notas

[1] ↑ Estos hechos fueron descritos en detalle en Paolantonio y Minniti 2009 y Minniti y Paolantonio 2013, Capítulo 25.

[2] ↑ Robert G. Aitken (1864-1951). Perrine había realizado diversos trabajos con él durante su permanencia en el Observatorio Lick.

[3] ↑ Estas cartas se encontraban en un conjunto de documentación que décadas atrás, que fue entregada al Dr. Roberto Sisteró por una de las hijas de Perrine (seguramente Mary Lyford), y que con posterioridad a la creación del Museo del Observatorio, fue entregada al mismo.

[4] ↑ Fernández Pérez 2009, p. 86 ; Glick T. F. (1988). Einstein in Spain: Relativity and the Recovery of Science. Princenton: Princenton University Press; “Luis Rodés y Campderà”, en enciclopedia.cat, Barcelona, Grupo Enciclopedia Catalana.

Rodés fue miembro de las Sociedades Astronómicas de España y América, Francia, Alemania, y Estados Unidos, correspondiente de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona y de la Academia de Ciencias de Portugal. Entre sus numerosas obras pueden mencionarse “De los cuerpos reales al éter hipotético”, “Organización meteorológica de los Estados Unidos y Los eclipses de estrellas por planetas”. Una lista de sus publicaciones puede consultarse en: http://www.obsebre.es/php/biblioteca/jesuites/rodes.htm#Articles%20de%20revista. Falleció en 1939.

[5] Llama la atención la falta mención de Perrine y su esposa, que se encontraban junto a Dawson, tal como lo atestigua la fotografía incluida en este artículo.

 

Referencias

 

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Paolantonio, S. (2018). Sobre cuando se ofreció la dirección del Observatorio de Córdoba a un catalán. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2018/06/perrinerodes.pdf. Recuperado el … (indicar la fecha).

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