Observatorio de Física Cósmica de San Miguel

Santiago Paolantonio

Descargar texto completo en PDF (2,66 MB)

f01

Observatorio de Física Cósmica de San Miguel poco después de su inauguración, 1936 (Iberia N°1104, T.1, Vol. XLV, Año XXIII, 25/1/1936).

 

Al inaugurarse el Observatorio Nacional Argentino en 1871 se realizaban como parte de las actividades regulares registros meteorológicos, utilizando instrumentos comprados específicamente para este fin. Esta actividad se llevaba adelante en vinculación con los programas astronómicos, tal el caso de las Fotografías Cordobesas, en los que variables como la temperatura o la humedad se presumía podían influir en los resultados buscados. Esta unión entre astronomía y meteorología, usual en la época, prontamente tuvo su fin, cuando en 1872 se creó la Oficina Meteorológica Argentina, la que hasta 1885 fue gestionada en el observatorio por su director, el Dr. B. Gould.

Al fundarse en 1883 el Observatorio Astronómico de La Plata, con dependencia de la provincia de Buenos Aires, como parte de sus funciones se incluyeron las observaciones meteorológicas y los estudios geofísicos, en particular del magnetismo terrestre. En 1902 este servicio se transfirió a la Oficina Meteorológica Argentina (Gershanik 1979; 20).

En ninguna de estas dos instituciones que dominaron la astronomía argentina hasta bien entrado el siglo XX, se realizaron investigaciones sistemáticas del Sol. En el observatorio cordobés, en los primeros años se compró un espectroscopio de protuberancias Tauber para el análisis de estos fenómenos solares, sin embargo, no se tienen antecedentes de que haya sido efectivamente usado. Algo similar ocurrió con el observatorio de La Plata, que disponía de un espectrómetro solar Thollon. Entre los objetivos del observatorio platense se incluyó las observaciones diarias de manchas solares (Gershanik 1979; 18), pero tampoco se encuentran elementos que demuestren que se llevara adelante esta actividad, al menos en forma continuada.

En 1935 se inaugura cerca del pueblo de San Miguel, provincia de Buenos Aires, “El Observatorio de Física Cósmica de San Miguel”, el primero en su tipo en Argentina, creado por iniciativa del Monseñor Fortunato J. Devoto, entonces presidente del Consejo Nacional de Observatorios, el que fue gestionado por la Compañía de Jesús. El nuevo observatorio estaba destinado al estudio de las influencias de la actividad solar en la Tierra, en particular en el clima y los movimientos sísmicos, por lo que vinculaba estudios astronómicos con los meteorológicos y geofísicos.

Antecedentes de estudios de “física cósmica”

La Oficina Meteorológica Argentina integró como parte de sus investigaciones, en vinculación con las predicciones del tiempo atmosférico iniciadas en 1904, estudios heliofísicos y de magnetismo terrestre[1]. El 1ero de julio del mismo año se inauguró en Pilar, Córdoba, un Observatorio Magnético, dependiente de la oficina, en el que se efectuaban estudios de magnetismo terrestre, electricidad atmosférica y radiación solar, incluyéndose posteriormente los sismológicos (Minniti Morgan 2009). En 1908 se agregó el seguimiento de manchas y fáculas solares con el empleo de un pequeño ecuatorial[2]. Este es el primer antecedente con que se cuenta de observaciones metódicas vinculadas a física solar realizadas en Argentina.

En varias de las numerosas estaciones manejadas por la Oficina Meteorológica se medía la radiación solar por medio de piriheliómetros, en el entendimiento que la misma tenía relación con distintos fenómenos atmosféricos. Un caso destacable fue la estación Heliofísica de La Quiaca ubicada en el norte argentino, que formaba parte de una red organizada a nivel sudamericano (Minniti Morgan 2014).

A comienzos del siglo XX se estaban generalizando en todo el mundo las investigaciones relacionadas con las influencias que sobre el clima y los movimientos telúricos podían tener el Sol y la Luna. En argentina, el notable meteorólogo Henry Helm Clayton, quien se había desempeñado hasta 1909 en el Observatorio Meteorológico Blue Hill de Harvard, y que en 1913 se convirtió en el jefe de la División de Previsión del Servicio Meteorológico Argentino, estudió las relaciones entre los efectos de las variaciones de distintas variables solares en los patrones climáticos a nivel mundial.

f02

El Observatorio Magnético de Pilar (http://www.marambio.aq/galeria/thumbnails.php?album=107).

f03

Estación heliofísica de La Quiaca en construcción (1917) (Caras y Caretas 13/1/1917, 954).

 

Otro ejemplo fue lo realizado por Federico Burmeisten[3], subdirector de la Oficina Meteorológica, el que en una entrevista realizada en 1921 destacó al Sol como agente meteorológico, indicando que las variaciones que en el mismo sucedían, repercutían en la atmósfera terrestre ocasionando diversos desequilibrios. En esa oportunidad señaló que también los efectos magnéticos debían ser estudiados en relación a los mencionados cambios (La Razón, 29/11/1921).

En esta época se formaron diversos institutos dedicados específicamente a la investigación de este campo científico, en particular pude mencionarse por su relación con la creación del observatorio de San Miguel, el Observatorio de Física Cósmica del Ebro, fundado en Tortosa, España, el 8 de septiembre de 1904. Esta institución nace por iniciativa de la Compañía de Jesús, junto a dos facultades (de Filosofía y Teología) y tres institutos dedicados a la física, la química y las ciencias naturales. Su conformación se encomendó al jesuita Ricard Cirera y Salse (1881-1939), con experiencia en el tema por haber sido subdirector del Observatorio de Manila.

Lluís (Luís) Rodés y Campderà, discípulo de Cirera, lo reemplazó en la dirección del observatorio en 1920. En el discurso que dio el 26 de octubre de 1930 con motivo del XXV Aniversario de la fundación de la institución, Rodés aclara cuáles eran los objetos de estudio considerados dentro de la denominación “física cósmica”:

“…se le llamó “Observatorio de Física Cósmica”, esto es, observatorio para estudiar la  naturaleza y mutuas relaciones de los diversos fenómenos cósmicos entre sí; y esa denominación, quizás demasiado vasta y compleja en su acepción genérica, quedó desde luego precisada en un fin bien definido y concreto que consiste en el estudio de las influencia solar sobre la tierra, o si queréis, en el estudio de la mutua dependencia entre los fenómenos solares y terrestres, esto suponía, señores, el registro continuo de la actividad solar por una parte, y por otra el registro simultáneo de todos aquellos fenómenos en los cuales cabía sospechar el influjo del astro-rey; de ahí nacieron la sección de Heliofísica encargada del estudio visual y fotográfico de esas grandes perturbaciones solares que aparecen en forma de manchas y de flocculi [fáculas]; la Electro-meteorología que investiga el influjo de la agitación solar en la atmósfera que rodea nuestro planeta; y la Geofísica, que con su triple instalación de Corrientes Telúricas …, Magnetismo Terrestre, …, y Sismología, …trata de auscultar el interior de nuestro globo, para sorprender también ahí la repercusión de esas gigantescas y todavía misteriosas convulsiones de la masa solar que con su ritmo de once años ofrecen uno de los más interesantes y sugestivos temas de estudio a la humana inteligencia en el campo de la Astrofísica.” (Rodés 1931; 264-265)

 

f04

Observatorio del Ebro. Arriba, principios del siglo XX (4.bp.blogspot.com/-oSTdoN2rFrM/Tt53M7onYgI/AAAAAAAAFBU/l5f2LjiDSzw/s1600/observatorio-del-ebro.JPG), abajo  en la actualidad (http://www.csic.es/centros-de-investigacion1/-/centro/416;jsessionid=596FE4CCD60828D8F13ED2AF5950BE56?_centres_WAR_centresportlet_gsa_index=false).

f05Pabellones de sismología (izquierda) y meteorología del Observatorio del Ebro en 1904 (Caras y Caretas, 17/12/1904, N°824).

 

No solo se tenía la convicción de la influencia solar en las cuestiones climáticas, también se sostenía la posible relación con los movimientos sísmicos, tal como se destaca en el mismo discurso:

“…[el análisis del] influjo solar en la causa de los terremotos…” (Rodés 1931; 269)

Por otro lado, se discutían las influencias de la Tierra en la distribución de las manchas en el disco solar, en especial luego de la publicación que sobre este fenómeno realizó Walter Maunder (Maunder 1907)[4].

En consonancia con otros investigadores, Rodés también realizó propuestas sobre la acción de la Luna en los períodos de lluvia, publicando en 1937 “¿Influye la Luna en el tiempo?”.

En Argentina, el abogado, político y prolífico escritor cordobés Martín Gil, aficionado a las ciencias y divulgador, a principios de los 900 publicaba en los diarios nacionales predicciones meteorológicas y de sismos a partir del comportamiento solar.

No resulta claro cómo obtenía las predicciones, sí que lo hacía en función de sus consultas de publicaciones de especialistas en estos temas como K. Wenzel Zenger, Emile Marchand, Memery Henry, Théophile Moreaux, William Lockyer y H. H. Clayton (Caras y Caretas 28/12/1912). Seguramente, también realizaba algunas observaciones del Sol en su observatorio particular, de las cuales sin embargo no se cuenta con registros.

Gil tenía gran popularidad entre el público general, a pesar que no siempre acertaba en sus pronósticos:

“Comprendemos perfectamente que en Chile, donde los pronósticos de Martín Gil tienen singular eco, hayan estado estos días con el alma en un hilo, como vulgarmente se dice, porque nuestro sabio astrónomo había predicho sacudidas de tierra para estos días, y precisamente hoy hace años que Valparaíso fue víctima del histerismo de la tierra, sacudida de la cual guarda memoria el mundo. Afortunadamente para nosotros, la predicción del astrónomo se ha cumplido lejos, muy lejos de aquí,…” (Santa Fe, 17/8/1917)

Y en ocasiones incluía algunas anticipaciones ciertamente singulares:

” [Sobre la influencia del Sol]…Hasta para las muchachas de cierta edad no muy florida, pero siempre en estado de merecer, inclusive las viudas jóvenes, se aumentan las probabilidades de matrimonio según los períodos del sol. Desde 1911 hasta más o menos 1915, ellas tendrán derecho de especular honestamente en una discreta transacción matrimonial. Después de esa fecha, la curva comenzará a bajar…” (Celestes y Cósmicas, 7-8)

Influyente en el ámbito político (fue senador nacional y ocupó varios cargos públicos[5]), Gil propuso en 1912 la creación de un “Observatorio de Heliofísica y Física Cósmica”, hasta donde se conoce el primer antecedente en este sentido.

En abril del año siguiente se publica una noticia[6] en la que se anuncia que el diputado nacional por Córdoba, Jerónimo del Barco (compañero de partido de Gil), estaba presentando en el Congreso un proyecto de ley solicitando la creación del observatorio en la ciudad de Córdoba, argumentando que los estudios que realizaba el “meteorólogo” Martín Gil merecían la debida atención. En la propuesta se indicaba que se realizarían estudios de “física solar” relacionado con la meteorología, sismología y física “cósmica” sin precisar a qué se hacía referencia con esto último. La iniciativa finalmente no prosperó, archivándose el 31/5/1915[7].

En la década de 1920 se reitera la propuesta en el marco de los intentos realizados por la Universidad Nacional de Córdoba para anexar la Oficina Meteorológica Argentina existente en la ciudad y al Observatorio Nacional Argentino (Minniti y Paolantonio 2009).

En el artículo publicado en el periódico católico Los Principios el 12 de enero de 1927, sobre el posible traslado de la oficina meteorológica a Buenos Aires, señalaba que se formaría en Córdoba un “Observatorio de Física Solar” por propuesta de Martín Gil. En la edición del 16 de enero siguiente, se plantea la creación de una “Sección de Heliofísica” en Pilar o Bosque Alegre (lugar donde en ese momento se planeaba instalar el reflector de 1,5 metros del Observatorio Nacional), la que se ocuparía del estudio del Sol “con las manifestaciones de su vida, de su actividad, no sólo por el interés científico mismo sino por la influencia que sobre el tiempo ejerce el astro rey”. Otros estudios de magnetismo terrestre y sus variaciones, estarían incluidos en la Sección de Geofísica, junto a observaciones de electricidad atmosférica.

Los artículos hacían referencia a la propuesta que estaba realizando el Rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Dr. León S. Morra, al Ministro nacional de Instrucción Pública Antonio Sagarna (Los Principios 19/1/1927, Revista de la UNC, N° 9/10, nov.-dic. 1927). El Dr. Morra[8], se había desempeñado como intendente de la ciudad de Córdoba entre 1918 y 1921, durante la gobernación de Rafael Nuñez, cuyo vicegobernador fue Jerónimo del Barco.

f06

Jerónimo del Barco. Senado Nacional que en 1912 presenta el proyecto para la creación del “Observatorio de Heliofísica y Física Cósmica” (La Voz del Interior 1904).

f07Martín Gil en su residencia de la ciudad de Córdoba con uno de los varios instrumentos con que contaba. Fotografía tomada el mismo año en que realiza la propuestas del “Observatorio de Heliofísica y Física Cósmica” (Caras y caretas, N°743, 28/12/1912).

f09Ministro de Instrucción Pública de la Nación Antonio Sagarna (izquierda) y el Rector de la Universidad Nacional de Córdoba Dr. León S. Morra en el patio del Rectorado en Córdoba, octubre 1925 (Parcial, http://www.facebook.com/368864216282/photos/a.372851956282.165803.368864216282/375180161282/?type=3&theater).

f10Dr. León S. Morra (Intendente de la Ciudad de Córdoba), junto al gobernador Rafael Núñez y al vicegobernador Jerónimo del Barco, concurriendo al Tedeum en la Catedral de la Ciudad el 9 de julio de 1919 (www.facebook.com/368864216282/photos/ a.372851956282.165803.368864216282/375180171282/?type=3&permPage=1).

 

En otra noticia del 23 de enero se propicia el traslado de la estación Heliofísica de La Quiaca a Córdoba por considerarse poco apropiada su ubicación.

El 9 de febrero, también en Los Principios, junto a la novedad de que la oficina meteorológica finalmente no se trasladaría a Buenos Aires, se destaca que el sub director de la Oficina Meteorológica Argentina, Capitán de Fragata Emilio Thalasso, afirmaba que el proyecto de Gil había sido aprobado por la comisión de la cámara de Diputados, pero que el presupuesto de ese año no contemplaba partida para la creación del observatorio heliofísico.

Morras, con la intención de apoyar sus proyectos, invita al país para dar una serie de conferencias al director del Observatorio del Ebro Lluis (Luis) Rodés. En las disertaciones que se realizaron en octubre de 1927, pueden identificarse apoyando las propuestas del rector al ingeniero Juan Jagsich, profesor de Geodesia y Astronomía Práctica de la Universidad, y a Enrique Chaudet, empleado del Observatorio Nacional. No hay referencia de la participación de Martín Gil, y como era de esperar, del director del observatorio astronómico ni de representantes de la oficina meteorológica, si se tiene en cuenta que el objetivo de la visita era apoyar sus anexiones a la universidad, propuesta con la que estaban en desacuerdo[9].

En contra de las intenciones de los gestores de la iniciativa, que pretendían un inmediato decreto anunciando la integración, el Ministro conforma un comité para investigar la situación del Observatorio, el que finalmente considera inconveniente la anexión, por lo que queda trunca la posibilidad de cambio de estructura y la conformación de las secciones de estudio de  “física cósmica”. Si bien en los años siguientes los intentos se repiten, nunca se concreta el proyecto.

f12Luis Rodés S.J. en 1927 (Caras y Caretas N° 1505).

 

f11Luis Rodés era un asiduo participante de las reuniones astronómicas. Aquí se lo ve en la organizada por la American Astronomical Society el 18 de septiembre de 1923 en el Observatorio de Monte Wilson, EE.UU.. Se lo ubica (1) a un lado del director del Observatorio Nacional Argentino, Dr. Charles D. Perrine (2) y señora (3), y el notable astrónomo del Observatorio Astronómico de La Plata, Bernard Dawson (4) (S. Paolantonio, foto base American Astronomical Society- Report of the thirtieth meeting, Popular Astronomy, 31, plate 1).

 

De todos modos, la visita de Rodés marca el inicio de los acontecimientos que finalmente, casi una década más tarde, derivaron en la fundación del Observatorio de Física Cósmica de San Miguel.

Se gesta el Observatorio en San Miguel

Durante su visita a la Argentina, Rodés establece contacto con diversas personalidades y es noticia en la prensa cordobesa y porteña, una extensa nota es publicada en el popular semanario “Caras y Caretas” (Caras y Caretas N° 1505, 6/8/1927).

Ya de regreso en su patria, al año siguiente, Rodés recibe en el Observatorio del Ebro la visita de José  R. Naveira, entusiasta aficionado a la astronomía, quien participaría en la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía que se crearía en 1929. Adinerado, muy católico y filántropo, Naveira apoyaría financieramente la creación del Observatorio en San Miguel.

f13Fotografía tomada en 1928 en el Observatorio del Ebro en oportunidad de la visita de José Naveira (parado al medio). A la derecha el director Luis Rodés, a la izquierda Ignacio Puig, vice director y futuro director del Observatorio de Física Cósmica de San Miguel. Sentada la esposa de Naveira (Revista Astronómica, 1939, T. XI, N° IV, p. 262).

En 1933 el Poder Ejecutivo Nacional crea el Consejo Nacional de Observatorios, a instancia del obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Fortunato Devoto, al cual dirigió en forma honoraria. Este Consejo asesor involucraba los dos observatorios astronómicos, así como los meteorológicos, y fue creado principalmente para intervenir y reorganizar el Observatorio Nacional (Aguilar 1941, Minniti y Paolantonio 2009).

Devoto había sido dos veces director del Observatorio Astronómico de La Plata, estudiado en Europa y designado en 1925 jefe de la Sección Astronómica en el Instituto Geográfico Militar. Tenía gran influencia tanto en los círculos eclesiásticos como políticos.

Sin dudas no le eran ajenas las gestiones de Gil, las propuestas de la Universidad Nacional de Córdoba y seguramente tuvo contacto con Rodés.

Una de las primeras actividades que realiza Devoto al frente del Consejo, fue proponer la conformación de un observatorio de física cósmica:

Advierte Monseñor Devoto que entre los establecimientos astronómicos del país falta uno destinado especialmente a las modernas investigaciones de física cósmica y a obtenerlo aplica todo su entusiasmo y tenacidad. Interesa a los poderes públicos y a sus numerosas amistades, consigue los medios, proyecta, construye y provee instrumentos a una nueva institución científica.” (Aguilar 1941)

Para el planeamiento del nuevo observatorio se toma como modelo al Observatorio del Ebro, “por la perfección de sus métodos y excelencia de su instrumental” (Puig 1935; 5, Los Principios, 9/9/1934) y se contrata para administrarlo a Ignaci (Ignacio) Puig y Simón, quien desde 1925 se desempeñaba como vice director de la institución española[10].

Devoto señala que sería el quinto observatorio en su género en el mundo, y que se destinaría a los estudios de los fenómenos que se producen en la atmósfera e interior de la Tierra en vinculación con la actividad solar (Los Principios, 9/9/1934).

El sitio elegido para instalar el observatorio fue un sector del predio que ocupaba el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús ubicado junto al pueblo de San Miguel y de la línea del Ferrocarril Pacífico, a unos 30 km de Buenos Aires. Los profesores y alumnos del colegio podrían asegurar la provisión de observadores e investigadores.

 

f15Fortunato Devoto como director del Observatorio Astronómico de La Plata en 1910 (Caras y Caretas N°606, 14/05/1910).

f14Fortunato Devoto en 1933 al ser designado al frente del Consejo Nacional de Observatorios (Los Principios, 2/6/1933) y su firma extraída de una carta existente en el archivo del Museo del OAC (Archivo MOA, dig. S. Paolantonio).

En cuanto a los fondos necesarios para concretar el emprendimiento, Devoto gestionó una donación de la Compañía Hispano-Argentina de Electricidad, poderosa empresa que suministraba parte de la energía utilizada en Buenos Aires. Otro importante donante fue José Naveira, en ese momento Vicepresidente de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía[11] (Anónimo 1934, Puig 1935). Se  esperaba  que  este actuar se hiciera más frecuente, constituyéndose en el inicio del apoyo de privados a la formación de institutos científicos en Argentina, a semejanza de los que ocurría en EE.UU.. Sin dudas, el Observatorio de San Miguel constituye un caso singular en la ciencia argentina.

f16Ignacio Puig y Simón (La Nación 31/7/1938) y su firma (Archivo MOA 1938, dig. S. Paolantonio).

f17Buque italiano “Conte Grande” en el que Puig arribó a Buenos Aires el 24/8/1934 (www.navsource.org/archives/09/22/092206104.jpg).

 

Antes de viajar a la Argentina Puig visitó algunos institutos europeos para ponerse al tanto de las últimas novedades y adquirió el instrumental necesario. Llega a Buenos Aires el 24 de agosto de 1934 a bordo del buque “Conte Grande”. Es recibido por una comitiva formada por Devoto y el astrónomo Juan José Nissen (el que años más tarde se convertiría en el primer argentino director titular del observatorio de Córdoba) del Consejo Nacional de Observatorios, Tomás Travi S. J. Director del Colegio Máximo, el Secretario de la Dirección de Meteorología, Geofísica e Hidrología, Ing. Roberto Dupeyrón y el Jefe de la Sección Sismología de esa repartición Dr. M. Cappelletti (Anónimo 1934, Puig 1935).

Ignacio Puig había nacido en Manresa, España, el 14 de diciembre de 1887. En 1903 se incorporó al seminario de la Compañía de Jesús y fue ordenado sacerdote en 1920. Se desempeñó como profesor del Instituto Químico de Sarrià entre 1921 y 1924, integrándose en 1925 al Observatorio del Ebro. Sus trabajos estaban orientados a las investigaciones en la electricidad telúrica y atmosférica[12]. En España realizó varias publicaciones de diversas temáticas, incluyendo la química, tal el caso del “Curso general de Química” en 1931, utilizado en Argentina. En 1926 publicó con C. Flammarion en L’Astronomie, “Le Reveil de l’Activité Solaire”, y en el Bulletin of the Société Belge d’Astronomie, “Note sur la tempête électromagnétique du 25-26 jan 1926”.

f18

Noticia de la creación del Observatorio de San Miguel (Los Principios 9/9/1934 Archivo OAC, dig. S. Paolantonio) .

f19

Algunos de los libros publicado por I. Puig:

  • Vademécum del química, 1924
  • El Observatorio del Ebro. Idea general sobre el mismo, 1927
  • Determinación de los coeficientes en las reacciones químicas por valencias positivas y negativas, 1927
  • Curso general de Química, 1931
  • Astronomía popular, 1933
  • ¿Se aproxima una sequía universal?, 1935
  • Actualidad científica, 1938
  • Movimientos lentos de la Tierra, 1940
  • ¿Influye la Luna en la Tierra?, 1940
  • La pluralidad de los mundos habitados, 1941
  • Influencias lunares, 1942
  • Materia y energía, 1942
  • Manual de astronomía, resumen sintético de nuestros conocimientos sobre el cosmos, 1942
  • Nicolás Copérnico. 1543-1943, 1943
  • Qué es la física cósmica, 1944
  • Gran Formulario Industrial, 1944
  • La Bomba Atómica, 1945
  • La energía nuclear, 1954
  • El satélite artificial, 1956
  • Los satélites rusos y americanos, 1958
  • Las virtudes curativas del cloruro de magnesio, 1959
  • Atlas de astronomía, 1961?

 

f20Dos ejemplos de los numerosos artículos de divulgación que Ignacio Puig publicó durante su estadía en Argentina, principalmente en el diario “El Pueblo” (El Pueblo, s/f y 1/12/1938).

En cuadro aparte se listan algunos de los numerosos libros con la autoría de Puig editados en Europa y América. A modo de ejemplo puede mencionase “Influencias Lunares”, obra en la que aborda los problemas “cosmobiológicos”, las condiciones físicas de la Luna y de las probables causas  de  los aspectos de su superficie. Realiza también un análisis de la veracidad de  los  dichos  populares  sobre  la  acción  de la Luna sobre la vida, el tiempo atmosférico e influencias geofísicas. También incluye un capítulo donde critica las supuestas influencias lunares “astrológicas” sobre los individuos (Revista Astronómica 1942, p. 319).

En Argentina, Puig realizó una intensa actividad de divulgación científica, publicando artículos semanales en el diario “El Pueblo”, dictando un gran número de conferencias y viajando a países vecinos.

Fue miembro de la Sociedad Argentina de Cosmobiología y miembro honorario de la Academia de Ciencias de Río de Janeiro.

La inauguración

El 12 de diciembre de 1935 se inaugura oficialmente el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, en un acto realizado delante del edificio principal, con la presencia del Presidente de la Nación Agustín P. Justo, los Ministros de Justicia e Instrucción Pública Manuel de Iriondo y el de Agricultura Luis Duhau, así como Fortunato Devoto. También se encontraban en el acto el Embajador de España, Alfonso Danvila lo que destaca la importancia que le daba ese  país al hecho, así como diversas autoridades de la iglesia encabezados por Nuncio Apostólico Monseñor Felipe Cortesi. Participaron además, el Rector de la Universidad de La Plata Julio R. Castiñeiras, el director de Meteorología, Geofísica e Hidrología y numerosos miembros de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía (Carlos Cardalda, Bernhard Dawson y Carlos Segers), miembros de la Compañía Hispano-Argentina de Electricidad, varias autoridades militares y damas de la aristocracia porteña.

f23El pabellón inaugurado el 12 de diciembre de 1935, fachada nordeste (Puig 1935; 3).

f22Vista del edificio inaugurado desde el lado este (Puig 1935; 25)

 

Como hecho destacable, no participaron del acto los directores o representantes del Observatorio Astronómico de La Plata y del Observatorio Nacional, tampoco se menciona a Martín Gil ni a otros que estuvieron involucrados en las tentativas anteriores para crear una institución similar, evidenciando algunas diferencias, tal vez debidas a que el nuevo observatorio no se establecía en Córdoba.

Se inauguró el pabellón principal, cuyo diseño y dirección fue realizada por el ingeniero Jorge Mayol. Este edificio albergaba los instrumentos de medición y registro de corrientes telúricas, potencial atmosférico, conductividad eléctrica del aire, presión barométrica, dirección y velocidad del viento, el archivo, la biblioteca, el laboratorio fotográfico, oficinas varias, así como las habitaciones para el director y el personal auxiliar. Al aire libre en casillas de tela metálica, se habían montado aparatos para registros atmosféricos y determinación de números de iones. En general, los instrumentos de  vinculaban con los temas de estudio del Director Ignacio Puig y seguramente eran de interés de la compañía de electricidad que había realizado la principal donación para el observatorio (Puig 1935, Anónimo 1936).

f24Fortunato Devoto (1), como Director del Consejo Nacional de Observatorios dirige la palabra a la concurrencia al acto inaugural del Observatorio de San Miguel, se encontraba presente el Presidente de la Nación Agustín P. Justo (2) (La Prensa, 13/12/1935).

f25En primera fila izquierda, Ignacio Puig, director del nuevo Observatorio, y a su lado el Presidente de la Nación Agustín P. Justo. Atrás el Nuncio Apostólico Monseñor Felipe Cortesi (1).

f36El Presidente de la Nación observando los alrededores desde la torre meteorológica (Puig 1935; 19).

Puig señala:

Persuadido de que la ciencia no tiene patria[13], ni religión, que es obligación de los poderes públicos aprovechar las competencias donde quiera que se encuentren, con exclusión del sectarismo, el Consejo entrega hoy en manos de miembros de la Compañía de Jesús su Observatorio de Física Cósmica, seguro de hacer con eso obra de gobierno y asegurar para nuestra patria un título de nuevos y mayores prestigios.” (Puig 1938; 12)

El personal del Observatorio quedó constituido por el Director Ignacio Puig, Juan Rosanas como vice director, y los auxiliares Estanislao Samsó y Joaquín Sellés, todos ellos de la Compañía de Jesús, además de Luis Serra y Francisco Soto.

Se formaron tres secciones:

  • la Astrofísica para el estudio físico de los astros en particular el Sol y la Luna, así como los rayos cósmicos,
  • la Electrometeorología para la investigación de la electricidad atmosférica y de la “meteorología clásica”,
  • la Geofísica, para el seguimiento de los fenómenos sísmicos, magnéticos y eléctricos de la corteza terrestre.

El director destaca que con excepción de los rayos cósmicos, las ondas hertzianas y las Corrientes  telúricas,  el  resto  de  fenómenos  ya  eran  motivo  de estudio en Argentina, sin embargo, sostiene que nunca se habían realizado en forma conjunta, completa y al mismo tiempo en una única institución (Puig 1938; 10).

f35Colegio Máximo, Compañía de Jesús, San Miguel, en sus predios se construyó el Observatorio de Física Cósmica (Puig 1935; 21).

f26Detalle del logotipo utilizado por el  Observatorio de Física Cósmica de San Miguel (1938) (Archivo MOA, dig. S. Paolantonio).

f27Carta dirigida por Ignacio Puig en 1938 a los observatorio y oficinas solicitando se le envíe “fotografías, grabados o tarjetas postales” sobre las instalaciones y actividades que realizaban, para ser destinadas al “museo o exposición permanente” que se estaba organizando en el Observatorio de San Miguel (Archivo MOA, dig. S. Paolantonio).

 

Una singularidad de la nueva institución respecto de las otras existentes en el país, fue que, a semejanza del Observatorio del Ebro, tenía entre sus objetivos fundacionales difundir su quehacer, por lo que se planificó la realización de museos científicos, uno por cada pabellón o especialidad (Puig 1938;18-19).

 

f28Primeros instrumentos adquiridos por el Observatorio de Física Cósmica. Miliamperímetro con el elemento registrador destinado a la medición de las corrientes telúricas y vista de las instalaciones realizadas para este fin (Puig 1935; 31-32).

f29Primeros instrumentos adquiridos por el Observatorio de Física Cósmica. Desde la izquierda, aparato para determinar la conductividad eléctrica del aire, aparato Mache para estudiar la movilidad de los iones atmosféricos y aparato Ebert para el conteo de los iones por unidad de volumen de aire  (Puig 1938; 36 y 37).

f30
f31Primeros instrumentos adquiridos por el Observatorio de Física Cósmica. Desde la izquierda, electrómetro Labo-Gif para el registro del potencial atmosférico (Anónimo 1936; 100), aparato Wulf para la determinación del coeficiente de dispersión por el método Gockel-Schering (Anónimo 1936; 101) y astrolabio de prisma donado por Fortunato Devoto, director del Consejo Nacional de Observatorios (Puig 1935; 30).

f21

En 1939 el pionero de la aviación argentina, Eduardo Alfredo Oliviero (en 1926 había unido Buenos Aires con New York), propuso al Consejo de Observatorios un proyecto de viaje en globo a la estratosfera a realizarse en enero del año siguiente. Se encargó entonces a Puig como director del Observatorio de San Miguel el apoyo a la propuesta. Se realizarían mediciones de radiación cósmica, mediciones meteorológicas y de electricidad atmosférica. La empresa se realizaría con el apoyo del Gobierno Nacional y en particular del Observatorio Astronómico de La Plata. Al parecer el emprendimiento fracasó como consecuencia del inicio de la segunda guerra mundial. En la imagen, arriba Olivero, abajo I. Puig y el esquema del globo (La Nación, 31/07/1939).

Puig se mantuvo al frente del Observatorio de San Miguel durante 8 años. Regresó a Barcelona en 1944, donde se convirtió en el editor de la revista Popular Science Ibérica, hasta su fallecimiento acaecido el 16 de octubre de 1961.

Como nuevo director fue designado Juan Antonio Bussolini, sacerdote jesuita, el que mantuvo el puesto que mantuvo hasta 1966, año de su muerte. Algunos autores consideran que su administración fue la etapa más activa del Observatorio (Udias 2003). Bussolini también participó de la conformación de la Asociación Argentina de Geofisicos y Geodestas y de la Asociación Argentina de Astronomía. También se lo recuerda por haber integrado la comisión investigadora de las actividades de Ronald Richter en el famoso fraude de la Isla Huemul, perpetrado durante el gobierno del Presidente Juan D. Perón.

f34Desde la izquierda, Juan Antonio Bussolini (Parcial, Carlos Feinstein).

f32Primero a la derecha Bussolini en Bariloche junto a la comisión investigadora del Proyecto Huemul (Instituto Balseiro).

f33Bussolini en San Juan el día de la conformación de la Asociación Argentina de Astronomía (primero desde la derecha) (Carlos Feinstein).

 

 

Agradecimiento: el autor agradece a la Lic. Marta Susana Santos (UNQ – EnDiAs) por facilitarle material sobre la inauguración del Observatorio San Miguel, que fue de gran valor para realizar este artículo.

 

Notas

[1] → Algunos estudios de magnetismo terrestre se habían realizado en el Observatorio Nacional durante el siglo XIX (Minniti y Paolantonio 2005).

[2] → Fundación Marambio, disponible en http://www.marambio.aq/observatorio.html

[3] → Federico Burmeisten fue uno de los hijos del Germán Burmeisten, organizador de la Academia Nacional de Ciencias en Córdoba.

[4] → Edward Walter Maunder (1851-1928) fue quien identificó la casi total falta de manchas solares en el período comprendido entre 1645 y 1715, hoy denominado “Mínimo de Maunder”.

[5] → En 1915, siendo Ministro en Córdoba, Gil es propuesto para reemplaza al Dr. Walter Davis en la dirección de la Oficina Meteorológica Argentina. Debido a que hubo resistencia a este cambio, con una fuerte crítica de un diario de Buenos Aires, Gil no asume el cargo. En 1928 Gil presenta un proyecto de ley para la creación de una Dirección de Meteorología e Hidrometría. Finalmente, en 1930 al ser destituido el presidente constitucional H. Irigoyen, ocupa la dirección de la Oficina Meteorológica, puesto que mantiene hasta 1932. En este período también se desempeña como vocal del Consejo Nacional de Educación como profesor en el Colegio Nacional de Buenos Aires. (Paolantonio 2009).

[6] → “Observatorio de Heliofísica, una iniciativa de Martín Gil”, La Voz del Interior, 12/04/1913.

[7] → Cámara de Diputados de la Nación, Proyecto de Ley, expediente N° 128 de 1914. Recuperado enero 2008, de http://www.diputados.gov.ar/.

[8] → León Sebastián Morra (1882-1948), médico y profesor universitario cordobés, fundó ese mismo año, 1927, el sanatorio “Las Rosas”, el cual hoy lleva su nombre, y lo dirigió hasta su muerte.

[9] → detalles de estos hechos pueden consultarse en Córdoba Estelar, capítulo 25, disponible en http://www.cordobaestelar.oac.uncor.edu/Capitulo25.pdf.

[10] → Puig (1887-1961) en 1930 había sido encomendado junto a Juan Stein (luego director del Observatorio del Vaticano) por el Sumo Pontífice, para fundar un observatorio en Addis Abeba, Etiopía, pero el conflicto entre el ejército de ocupación italiano y los independentistas etíopes abortó el proyecto, debiendo regresar a España.

[11] → Otros donantes fueron la Unión Telefónica del Río de La Plata, Martín Pereyra Iraola, la Compañía de Electricidad de la Provincia de Buenos Aires, Alfredo Hirsch (presidente Bunge & Born), Edmundo Parodi y Felipe Harilaos y señora (Puig 1938; 14).

[12] → Civitat, Ignasi Puig i Simon (1887·1961), disponible en http://www.civtat.cat/puig_ignasi.html, consultado septiembre 2015.

[13] → Esta idea de Puig, compartida por muchos en ese momento, no implicaba que Devoto y otros científicos argentinos de renombre, estuvieran intensamente dedicados a “nacionalizar” la ciencia local, realizando por ejemeplo, una fuerte campaña para desplazar al Dr. Perrine, director del Observatorio cordobés,  acusándolo de  que la institución que dirigía solo servía a la ciencia extranjera y en particular norteamericana. Por este tema puede consultarse Minniti y Paolantonio 2009, Capítulo 25.

 

 

Referencias

  • Aguilar F. (1941). Monseñor Fortunato Devoto. Revista Astronómica, XIII, V.
  • Anónimo (1924). El nuevo observatorio de física del globo. Llegada del R. P. Ignacio Puig. Revista Astronómica, VI, IV, 221-226.
  • Anónimo (1936). El observatorio de física cósmica de San Miguel – Su inauguración y descripción. Revista Astronómica, VIII, II, 91-106.
  • Gershanik S. (1979). El Observatorio Astronómico de La Plata. Evolución de las ciencias en la República Argentina 1923-1972, Tomo VII, Sociedad Científica Argentina. Buenos Aires.
  • Girola R. S. y Santos M. S. (2013). Historia del Observatorio Nacional de Física Solar de San Miguel. Disponible en http://www.buenastareas.com/. Consultado septiembre 2015.
  • Minniti Morgan E. R. (2009). Un pilar argentino. Historia del Observatorio de Pilar. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2009/08/un-pilar-argentino.pdf.
  • Maunder, A. S. D. (1907). An apparent influence of the earth on the numbers and areas of sun-spots in the cycle 1889-1901. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 67, 451-476.
  • Minniti Morgan E. R. (2009). Un pilar argentino. Historia del Observatorio de Pilar. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2009/08/un-pilar-argentino.pdf. Consultado septiembre de 2015.
  • Minniti Morgan E. R. (2014). Observatorio Heliofísico de la Quiaca. Olvidado esfuerzo trascendente. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2014/10/quiaca.pdf. Consultado septiembre de 2015.
  • Minniti E. R. y Paolantonio S. (2005). Primeras observaciones magnéticas sistemáticas en Argentina. Saber y Tiempo, 23, 202, 73-93. Buenos Aires. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2008/12/el-observatorio-magnetico1.pdf. Recuperado septiembre 2015.
  • Minniti E. R. y Paolantonio S. (2009). Córdoba Estelar. Historia del Observatorio Nacional Argentino. Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba: Editorial de la Universidad.
  • Paolantonio S. (2009)Martín Gil un divulgador de la astronomía. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/martin-gil/. Recuperado septiembre 2015.
  • Rodés L. (1931). XXV Aniversario de la fundación del Observatorio del Ebro. Revista Astronómica Año III Tomo III N° VI.
  • Udias A. (2003) .Searching the heavens and the Earth: The History of Jesuit Observatories. Astrophysics and Space Sience Library, 286, 261-264. Netherlands: Kluwer Academic Publishers.

 

 

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual del autor. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente:

Paolantonio, S. (2015). Observatorio de Física Cósmica de San Miguel. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/obssanmiguel/. Recuperado el … (indicar la fecha).

No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a: paolantoniosantiago@gmail.com.

 

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: