Círculo Meridiano Repsold del ONA, de Córdoba a San Juan (Parte 1)

A 50 años de su puesta en funcionamiento en el OAFA

(Parte 1, se incluirá el archivo PDF en la parte 2)

Santiago Paolantonio

En “Círculo Meridiano Repsold & Söhne del ONA publicado en 2009, se abordó una breve historia del segundo (y último) círculo meridiano que perteneció al Observatorio Nacional Argentino, (ONA) hoy Observatorio Astronómico Córdoba. Permaneció en la institución hasta 1961, año en que por convenio fue trasladado al Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA) en la ciudad de San Juan (entonces Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Ingeniería, hoy Universidad Nacional de San Juan, Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales). En San Juan entró nuevamente en funciones en 1969, el mismo año en que se produjo en primer alunizaje, hace ya medio siglo. El círculo fue empleado intensamente hasta 1992/1993, momento en que dejó de utilizarse (López 2009). A lo largo de más de ocho décadas de uso permitió el desarrollo de importantes trabajos tales como el “Primer Catálogo Fundamental”, las zonas australes del Katalog der Astronomische Gesellschaft y el Primer Catálogo Fundamental Círculo Meridiano de San Juan. Hoy el histórico Círculo Meridiano permanece en silencio resguardado en su refugio.

Nueva documentación encontrada en el Museo del Observatorio Astronómico así como publicaciones realizadas, permiten ampliar aquella primera historia, la que acompañamos con fotografías actuales del instrumento y su refugio.

Telescopios Círculos Meridianos

El círculo meridiano es un telescopio refractor especial, que difiere del común en su montura (soporte mecánico), rigidez y exactitud de sus movimientos. Es destinado con exclusividad a trabajos astrométricos, esto es, para medir las posiciones de estrellas o a partir del conocimiento de éstas para determinar el tiempo exacto.

Este instrumento posee movimientos restringidos a una rotación sobre un eje fijo horizontal orientado en dirección este – oeste,  que  descansa sobre conjinetes apoyados sobre dos pilares. Esto permite explorar una pequeña faja del cielo únicamente sobre el meridiano del lugar, de aquí su nombre.

El ocular cuenta con un grupo de hilos delgados paralelos entre sí, ubicados en su plano focal e integrados a un micrómetro, con los cuales es posible determinar cuándo una estrella pasa por el centro de su campo de visión, coincidente con el meridiano del lugar. A partir del momento de este paso, dado por un reloj que mantenga la hora con gran confiabilidad, puede calcularse la ascensión recta de la estrella. La declinación se deduce por la lectura directa de un gran círculo solidario al eje horizontal, que contiene una escala graduada en grados sexagesimales. La lectura se realiza a través de microscopios, en el momento de tránsito de la estrella. El cero de la declinación medida con el círculo, así como la colimación del aparato, se realiza por medio de la observación de la imagen de los hilos formada por una superficie de mercurio que se ubica en su parte inferior, y por dos “colimadores” situados a cierta distancia fuera o dentro del refugio, uno al sur y otro al norte, puestos a la altura del centro del instrumento.

El diseño y la construcción de los círculos meridianos deben ser muy cuidadosos si se desea alcanzar suficiente precisión en las mediciones. Es importante impedir flexiones e inestabilidad del soporte. Para compensar algunas deficiencias en este sentido, estos telescopios tienen la posibilidad de girar, de modo tal que la parte del aparato que apuntaba al este se ubica al oeste – se gira 180º el eje –, realizándose una medición en cada posición.

Los círculos meridianos fueron instrumentos claves para el desarrollo de la astronomía de posición de gran precisión durante el siglo XIX y principios del XX.

(Ver Minniti y Paolantonio 2009 y Miczaika y Sinton 1967)

Compra del “Nuevo” Círculo Meridiano Repsold

El Observatorio Nacional Argentino tuvo como objetivos fundacionales principalmente aquellos relacionados a la medición precisa de posiciones estelares (Paolantonio y Minniti 2009; 13-14). Para cumplir con este fin, en 1871 se adquirió un círculo meridiano fabricado por Adolfo Repsold & Söhne de Hamburgo, cuya construcción se había concluido en 1868. El instrumento, de 122 mm de abertura, fue utilizado intensamente a lo largo de varias décadas, he hizo posible los grandes catálogos de Zona y Generales Argentinos. A principio del siglo XX este círculo no solo presentaba serios desgastes que disminuían su precisión, también resultaba pequeño para los emprendimientos futuros que se planificaban.

Luego de un largo período de restricción presupuestaria que afectó seriamente a la institución a fines del siglo XIX, el entonces director, Juan M. Thome, logró del Ministerio de Justicia e instrucción Pública del cual dependía, la autorización para equipar al observatorio con nuevo instrumental. A inicios de los 1900 se pudo adquirir, entre otros elementos, un astrográfico destinado al proyecto de la Carte du Ciel, una astrocámara Hans Heele, dos péndulos de precisión y un nuevo y mayor círculo meridiano, de 190 mm de diámetro de objetivo y 2,25 metros de distancia focal.

El nuevo círculo meridiano también fue construido en los talleres A. Repsold & Söhne, uno de los más importantes y jerarquizados fabricantes de este tipo de instrumentos[1]. Repsold encargó la óptica a Steinheil de Munich.

En el archivo del Museo Astronómico del Observatorio, se pudo identificar documentación original de la compra, entre la que se encuentra el contrato correspondiente (del cual existen dos copias). El contrato, escrito en alemán en dos folios, constaba de cuatro secciones, la primera detallaba las características del instrumento a construir en 14 ítems, la segunda, fijaba el precio en 33.000 marcos (equivalentes a unos 18.500 pesos moneda nacional -m$n-) a  pagarse  en  Hamburgo. Se  convino  un período de fabricación de un año y medio. Fue refrendado por la empresa el 8 de julio de 1907 y por el director Thome, el 22 del mismo mes, quien viajó ese año a Europa para este fin.

1. Johann Adolf Repsold (1838–1919) en 1905. Los talleres Repsold de Hamburgo, Alemania, fueron fundados a fines del XVIII por Johann Georg Repsold (1770–1830), el que fue sucedido por su hijo Adolf Repsold (1806–71) y luego por su nieto J. A. Repsold (y su hermano Oscar), quien estaba a cargo de los talleres al momento de la compra del Círculo Meridiano para el Observatorio Nacional Argentino. Luego de la muerte de J. A. Repsold la empresa no tuvo continuidad (parcial https://de.wikipedia.org/wiki/Johann_Adolf_Repsold#/media/ Datei:Gebr%C3%BCder_Repsold_1905.jpg).

2. Círculo Meridiano A. Repsold & Söhne de 190 mm de diámetro de objetivo y 2,25 metros de distancia focal, instalado en el Observatorio Nacional Argentino (18/2/1929). Para este instrumento se incluyeron las últimas innovaciones: tubo constituido por dos partes cónicas simétricas con un sector central con forma de cubo que le otorgaba gran rigidez (el tubo está recubierto por otro cilíndrico de bronce separado para formar una cámara de aire que lo aislaba térmicamente), sistema de inversión que permitía hacerlo en un breve lapso, un espejo cenital y contrapesos mejorados. El material con que se elaboró fue principalmente acero y fundición. El eje se ubicaba a una altura de 2,1 m sobre el nivel del piso (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

3. Dr. John (Juan) M. Thome director del Observatorio Nacional, quien encargó el Círculo Meridiano (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

En un principio el Congreso Nacional había aprobado para la compra del aparato por solo m$n 10.000, por lo que Thome debió gestionar una ampliación de este monto. La meta se logró con la promulgación de la ley correspondiente el 27 de mayo de 1907, que elevó el valor a m$n 20.000. Esto se dio poco antes de la partida del director a Europa.

Aprobado el gasto, se realizaron dos adelantos a Repsold el 15 de julio y el 19 de octubre de 1907, por 17.850,63 y 5.112,5 marcos respectivamente, lo que cubría un 70 % del monto total a abonar (R. Repetto a E. Sarmiento 14/6/1909).

El 27 de septiembre de 1908, momento en que el círculo básicamente estaba terminado, el Dr. Thome falleció imprevistamente, por lo que nunca logró utilizarlo. Quedó al frente del observatorio como interino el ingeniero Eleodoro Sarmiento, hasta enero de 1909 que fue designado como nuevo director el astrónomo Charles Dillon Perrine, el que se venía desempeñando en el Observatorio Lick en EE.UU.. 

4. Primera y última página del contrato de compra del nuevo Círculo Meridiano a la empresa A. Repsold & Söhne de Hamburgo (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

5. Detalle de las firmas en el contrato. A la derecha la del director del Observatorio Nacional, Jhon M. Thome (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

6. Carta dirigida C. D. Perrine, fechada el 11 de febrero de 1909, en la que la casa Repsold se contacta en relación al Círculo Meridiano encargado por el observatorio de Córdoba (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

Luego de enterarse de la designación, desde los talleres Repsold escribieron a Perrine mientras aún se encontraba en EE.UU. para ponerlo al tanto del estado del instrumento. Perrine, en su viaje desde California a Córdoba hizo escala en Europa para asistir en París al Congreso de la Carte du Ciel. Terminada la reunión se trasladó a la ciudad de Hamburgo con la intención de inspeccionar el Círculo Meridiano. El 29 de abril de 1909, estando alojado en el hotel Esplanade, visitó la fábrica Repsold donde no pudo ver el instrumento debido a que ya se encontraba embalado.

7. Detalle de los volúmenes y pesos de los bultos, y de los costos del flete de Hamburgo a Buenos Aires del Círculo Meridiano (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

8. Vapor “Cap. Vilano” que transportó el Círculo Meridiano del Observatorio Nacional Argentino. Botado en 1906, tenía un desplazamiento de 9.467 toneladas. Pertenecía a la Hamburg Sud Amerika Line y cumplía regularmente el trayecto Hamburgo-Buenos Aires. Se agradece la información a Carlos J. Mey (webmaster www.histarmar.com.ar) (https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ad/Cap_Vilano_1906.jpg).

Días más tarde, el 12 de mayo, los 18 bultos con las distintas partes del instrumento con un peso que superaba las 3,5 toneladas, partieron de la fábrica para ser embarcados el día 14 en el vapor “Cap. Vilano” de la Hamburg-Amerika Linie. Esto sucedió mientras Perrine iniciaba su viaje a Buenos Aires, parada previa a su destino definitivo: la ciudad de Córdoba.

9. Detalle del costo total del círculo meridiano, de acuerdo a lo indicado por los talleres Repsold, el 13 de marzo de 1913, quedaba un saldo de 12601,77 marcos, incluyendo los gastos de flete y otros varios (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

El 8 de junio Perrine ya se encontraba en la capital argentina alojado en el Hotel Phoenix. En esa fecha el Ing. Sarmiento le envió una carta a la que adjuntó la documentación remitida desde Hamburgo sobre el nuevo Círculo Meridiano. En ésta se incluía el detalle de lo enviado y se destacaba el pago pendiente de 12.601,77 marcos. Este valor incluía el saldo por el instrumento, 1.299,90 marcos por el transporte así como otros gastos varios. El desembolso de este saldo fue autorizado por el Ministro de Instrucción Pública Rómulo Repetto ese mismo mes, m$n 7.071,32 (lo que da un cambio de 1,782). La transacción  se realizó a través del Banco Transatlántico Alemán  (R. Repetto a E. Sarmiento, junio de 1909).

10. Nota de autorización del Ministro de Instrucción Pública Rómulo Repetto para el pago del saldo de la compra del Círculo Meridiano a la casa Repsold (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

El 30 de julio el nuevo círculo estaba en el puerto de Buenos Aires (C. D. Perrine a M. Díaz de Vivar, 30/7/1909). Los trámites de aduana los realizó el despachante M. Díaz de Vivar[2] (M. Díaz Vivar a Perrine, 24/9/1909).El director había asumido su puesto en junio.

Luego de algunas demoras por los trámites en aduana, el aparato finalmente llega a Córdoba el 2 de agosto de 1909 (C. D. Perrine a Daniel J. Bruhn – Hamburg-America Lines, 3/8/1909). El trayecto desde Buenos Aires se realizó en el Ferrocarril Central Argentino, en el vagón N° 8595 (M. Díaz Vivar a Perrine, 28/7/1909). Todos los bultos llegaron en excelentes condiciones, y las cajas no fueron abiertas pues aún no estaba concluido el refugio.

Refugio para el nuevo Círculo Meridiano

Perrine da prioridad a la terminación del refugio del Círculo Meridiano. Inmediatamente concluido el edificio se comenzó con el montaje del instrumento, el cual vio la luz por primera vez el 1º de mayo de 1910, fecha en que se da la orden de comenzar a trabajar con el mismo, abandonando el uso del veterano círculo original.

El instrumento fue montado sobre dos sólidos pilares de mampostería. Se ubicó en el mismo meridiano que el primer círculo, al sur del edificio principal. El albergue tenía una planta rectangular de 6,56 por 8,50 metros, estaba rodeado por galerías de 2,4 metros de ancho, soportadas por columnas cuadradas de madera. Tenía una cúpula de base circular y remate cónico, que se dividía en dos partes, las que corrían sobre tres rieles laterales, una mitad en dirección este y la otra oeste. Dos puertas al sur y al norte, con la parte correspondiente al techo corredizo, permitían disponer de libre visión en una amplia franja de cielo en torno al meridiano del lugar. Parte de la zona norte estaba obstruida por el edificio principal.

El techo fue proyectado a fines de 1907 por los talleres Pedro Vasena e Hijos[3] de Buenos Aires, era de chapa ondulada y contaba con un cielo raso de tablas de madera. Cuatro respiraderos permitían mantener la temperatura del interior en valores razonables durante el cálido verano cordobés. El edificio contaba con un sótano donde se ubicaba inicialmente el péndulo marca Riefler – N° 155 –, de crucial importancia para las observaciones meridianas. Para su correcto funcionamiento la temperatura de la habitación debía estar estabilizada, lo que se lograba por medio de calefactores controlados por un “delicado termostato”. Fue concluido en enero de 1910.

En 1932 Perrine proyectó la edificación de un nuevo refugio, pero estos planes finalmente no se concretaron. Luego que el Círculo Meridiano fuera trasladado a San Juan, en 1970 la edificación fue demolida y rellenado el sótano.

11. Croquis del refugio para el Círculo Meridiano fechados el 16/11/1907 (Archivo Museo Astronómico, dig. S. Paolantonio).

12. Dos vistas del refugio del círculo meridiano (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

13. Sótano del refugio del Círculo Meridiano, donde se aprecia el reloj de péndulo Riefler Nº 156 esclavo del maestro Nº 155 (que no se ve), que le servía. A un costado del reloj, el cronógrafo que permitía el registro de los tiempos de observación (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

14. Vista aérea en la que se puede ver la ubicación del refugio del Círculo Meridiano, al sur del edificio central (se trata de la nueva sede aún en construcción). Fotografía realizada cerca de 1929 (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

15. Vista al sur del predio del observatorio, se señala la casilla que resguardaba el colimador sur del Círculo Meridiano (arriba). A la derecha, se destaca el camino de acceso desde la actual calle Laprida, y un par de vivienda de los astrónomos. A la izquierda el observatorio meteorológico. Abajo, la flecha señala el techo del refugio del Círculo Meridiano. Fotografías del 5/8/1940 tomada desde la torre provisoria que se ubicó en la terraza de la sede del observatorio, para las mediciones del Arco de Meridiano Argentino. (1) barra de la estructura de la torre que corta la imagen (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

Descripción del instrumento

El Dr. Perrine describe el Círculo Meridiano detalladamente:

“Tiene el instrumento dos círculos graduados, uno tiene las divisiones trazadas sobre una cinta de platino iridiado y el otro sobre plata. Para leer las divisiones están dispuestos sobre los tambores de soporte cuatro microscopios en los cuales se lee directamente el segundo de arco… [Imágenes 17 y 18]

(Perrine, 1934)

16. El Círculo Meridiano requería la atención de dos astrónomos, en esta fotografía se puede ver a Chester Hawkins observando, recostado en la silla especial que permitía adoptar distintos ángulos según la necesidad. A la derecha, Luís Guerín dedicado a la lectura del círculo de declinación (Caras y Caretas, 30/11/1912).

17. El Círculo Meridiano contaba con dos círculos graduados de hierro fundido (1). Las escalas estaban talladas en incrustaciones de plata en uno y de platino-iridio en el otro, con 74 cm de diámetro. Las divisiones eran de 4 en 4 minutos de arco, y con los microscopios podía leerse el segundo de arco (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

18. Detalle de uno de los dos pilares y “tambor” de soporte del eje (2). Cada tambor contaba con cuatro microscopios (1) con los que se leían los círculos de declinación (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

… Para leer el nivel y el nadir, hay dispuesta una cubeta de cobre llena de mercurio, la que descansa sobre una plancha de hierro fundido que puede ser puesta aproximadamente a nivel por medio de unos tornillos. Hay dos microscopios de calaje, en los que se aprecia el minuto de arco, mientras que el freno queda a fácil alcance para fijar el instrumento una vez colocado en la posición deseada…

(Perrine, 1934)

19. La colimación del sistema óptico[4] se realizaba ubicando el tubo del instrumento en forma vertical y con el empleo de una cubeta con mercurio (1) (cuya superficie es naturalmente horizontal, demandaba unos 3,5 kg de mercurio). Derecha, espejo cenital. (2) Silla reclinable que hacía más cómoda la observación. (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

…El aparato de inversión es sumamente práctico y seguro, puede darse vuelta el anteojo en menos de un minuto sin peligro ningún. La silla de observar lleva dos respaldos graduables con lo que se consigue que el observador pueda ver en el telescopio, cualquiera sea la posición de la estrella…

(Perrine, 1934)

20. Detalle del aparato de inversión (señalado). Los ganchos (1) se enganchaban en los puntos indicados con (2), a ambos lados del eje (tenía un largo de 1,10 m), luego el dispositivo elevaba el tubo y lo giraba 180º, para colocarlo nuevamente sobre los apoyos. Finalmente, el conjunto se replegaba para no molestar el movimiento del tubo y permitir la observación. Contaba con contrapesos que se ubicaban en el subsuelo (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

21. Detalles de los cojinetes (2), construidos en acero templado de 30 mm de diámetro y 50 mm de largo, sobre los que descansaba el Círculo Meridiano. A la izquierda se lo muestra levantado, posición previa al giro del eje o cuando no se utilizaba el instrumento, al centro y derecha, apoyado, posición de observación. (1) círculos de declinación, la escala se encontraba incrustada en la periferia (3), protegida por una chapa de 45 mm de ancho (4) (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

… En el plano focal del anteojo está colocado el retículo que está hecho con hilos extraídos del capullo que forma una araña especial. Este sistema de retículo es bueno, pero creemos que sería muy conveniente ensayar uno trazado sobre una lámina de cuarzo fundido, pues en los retículos de hilo, los verticales y los horizontales no están en el mismo foco. Los hilos verticales o de ascensión recta son 18, divididos en tres grupos de 6, y los hilos horizontales o de declinación son dos, uno fijo y otro movible. …

(Perrine, 1934)

22. Detalle del micrómetro (1) por donde se observaba. En el plano focal del ocular (2) se encontraba un conjunto de finos hilos con los que se determinaba el tránsito de las estrellas. Para la determinación del momento del tránsito se utilizaba un cronógrafo y el reloj de péndulo de precisión existente en el sótano del refugio (ver imagen 13). Contaba con 5 oculares que proporcionaban 85, 115, 164, 256 y 328 aumentos. El micrómetro era del tipo “impersonal”[5], pero como no se obtuvieron los resultados esperados, se abandonó su uso en favor del tradicional. La iluminación del retículo, lograda por medio de una lámpara eléctrica cuya luz reflejaba un espejo, fue modificada para que diera luz roja. El objetivo y el micrómetro eran intercambiable (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

… Para registrar los tránsitos se utiliza el cronógrafo. El tambor de éste da una vuelta en un minuto: sobre el tambor se coloca una hoja de papel en la que una pluma de depósito llevada por un carrito, va escribiendo los tops del reloj y los que hace el observador al anotar el tránsito de las estrellas tras de los hilos verticales del retículo…” [sobre los cronógrafos ver Cronógrafo M. Hipp del Observatorio Nacional Argentino]

(Perrine, 1934)

El instrumento superó las expectativas iniciales:

“El objetivo fue hecho por Steinheil, de Munich, y es una verdadera obra maestra. Se pueden separar fácilmente dobles cuyas componentes estén a 0″5, y como dato interesante sobre su calidad, diré que he observado varias veces la compañera de Sirio, lo cual es una prueba concluyente, si se tiene en cuenta el reducido largo focal y que la compañera de Sirio es de 9na magnitud y al mismo tiempo tan cercana a la principal que para instrumentos del tamaño del Círculo Meridiano casi siempre esta oculta entre los rayos de ese sol esplendoroso.”

(Guerín, 1929)

 “Es tan sencillo y eficaz en su manipulación, que cualquier persona, por inexperta que sea, puede invertir el aparato en 40 segundos mas o menos.”

(Zimmer, 1929)

Se podían observar estrellas de magnitud 9,5 con relativa facilidad, e incluso algunas más débiles. Una demostración de la excelente calidad óptica del objetivo fue el descubrimiento realizado por Guerín de la nebulosidad que rodea a la estrella variable VY Canis Majoris.

Descripciones detalladas del instrumento se encuentran en Zimmer 1929; 10-13 y Perrine 1934.

En agosto de 1933 se notó que los soportes de los pivotes estaban desgastados, por lo que fueron removidos para darle la forma adecuada nuevamente, tarea que estuvo a cargo de M. Zimmer. Perrine especulaba que el desgaste había sido producto de la ceniza volcánica que en ese período cayó por más de un año. Desde ese momento se extremaron las medidas para proteger y mantener limpias estas piezas del instrumento (Perrine 1934). Seguramente el director hace referencia a la erupción del Quizapú ocurrida el 10 de abril de 1932, uno de los mayores eventos volcánicos del siglo XX. El volcán, ubicado sobre la cordillera de los Andes del lado de Chile, un poco al sur de la latitud del Córdoba, dispersó cenizas sobre gran parte del territorio argentino hasta la costa atlántica.

Se detectaron también cambios de nivel y del punto del cenit, por lo que se inició una investigación de sus causas. Con niveles de precisión se verificó la estabilidad del instrumento y sus cimientos, confirmándose que era muy buena. Luego se estudiaron los cojinetes, y en 1935 se diseñaron y confeccionaron en los talleres del observatorio nuevos con forma de esferas, pero aparentemente sin los resultados esperados pues no se utilizaron con posterioridad (Perrine 1935 y 1936).

En esta época, también se ensayó el reemplazo de los hilos del retículo por uno gravado en una lámina de vidrio.

23. Nuevos muñones y cojinetes (1 y 2) con formas esféricas ideados y construidos en el Observatorio en 1935 (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

Continúa en la parte 2

Notas

[1] Otros fabricantes fueron Gautier, Steinheil, Fauth, Troughton and Simms, Pistor and Martins, Eichens, Mailhat, Bamberg, Ertel, Brunner, Ransomes y Prin (Martin 1949).

[2] Tenía oficinas en la ciudad de Buenos Aires, en 25 de mayo 130-140. Por el trámite cobra m$n 271,30 (R. Repetto a E. Sarmiento, 14 de junio de 1909) que es realizado el 24 de septiembre de 1909.

[3] Los talleres Pedro Vasena e Hijos fue una de las empresas que participaron del auge industrial argentino a comienzos de la década de 1910. Se propuso convertirse en acería, pero los grandes costos para lograrlo requirió la asociación con inversores ingleses, quienes pocos años más tarde obtuvieron el control de los Talleres; pasando a llamarse Argentine Iron and Steel Manufactury, formely Pedro Vasena e hijos. En 1919 empleaba a más de 2000 obreros. Talleres, caballerizas, depósitos y oficinas administrativas fueron instaladas en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, en la intersección de las actuales calles Cochabamba y La Rioja, en el barrio de San Cristóbal (Tomado de “La destrucción de la modernidad: los Talleres Vasena y la Semana Trágica en Buenos Aires”, Daniel Schávelzon y Ana Igareta. Centro de Arqueología Urbana, Centro especializado en arqueología urbana de la FADU / UBA http://www.iaa.fadu.uba.ar/cau/?p=3791).

[4] La línea recta que pasa por el centro del objetivo y es perpendicular al eje de rotación (horizontal en dirección este-oeste), se denomina eje de colimación.

[5] El micrómetro impersonal permite seguir al astro mediante un movimiento manual que hace el observador mediante unas perillas y secuencialmente producen ciertos contactos que sincronizan el tiempo, de esta manera se atenúa los efectos producidos por la decisión del observador sobre el momento en que el hilo corta la imagen de la estrella.

Referencias

  • Bobone J. (1953). Informe al Ministro 1952.
  • Gratton L. (1957). Informe al Ministro 1956.
  • Gratton L. (1958). Extracto de la Memoria anal relativa al año 1958 del Observatorio Nacional Argentino. Revista Astronómica, XXX-IV, 149, p. 133.
  • López A., Carestia R. A. (1983). Catalogo San Juan 72; 7184 estrellas SRS zonas -40º a -60º y -60º a -90º. Observatorio Astronómico Félix Aguilar, San Juan.
  • López C. (2009). El Observatorio Astronómico Félix Aguilar: más de cincuenta años de astronomía en la tierra de Sarmiento. Academia Nacional de Geografía, Anales 2008, 29, 89-129. Buenos Aires. Disponible en https://pingpdf.com/pdf-anales-2008-academia-nacional-de-geografaa.html (julio 2019).
  • López C. (2009). Comunicación personal.
  • Martin E. G. (1949). Transit Circles, past and present. The Observatory, 69, 140-142.
  • Minniti E. y Paolantonio S. 2009. Córdoba Estelar. Historia del Observatorio Nacional Argentino. Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba: Editorial de la Universidad.
  • Paolantonio S. y Minniti E. R. (2009). Historia del Observatorio Astronómico de Córdoba. Historia de la Astronomía Argentina, Asociación Argentina de Astronomía Book series, N°2, La Plata, 2009, pp. 51-167. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2008/12/historia-del-ona1.pdf
  • Paolantonio S. (2012). Círculo meridiano viajero. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/circuloviajero/.
  • Perrine C. D. (1934). Informe al Ministro 1933.
  • Perrine C. D. (1935). Informe al Ministro 1934.
  • Perrine C. D. (1936). Informe al Ministro 1935.
  • Presidencia de la Nación, Ministerio de Asuntos Técnicos 1952, Misión y Tareas de la Dirección General de Observatorios Astronómicos Nacionales en cumplimiento del Segundo Plan Quinquenal (1953-1957), Publicación del Observatorio Astronómico de la Ciudad Eva Perón, Eva Perón, p. 41.
  • Sahade J. (1954). Informe al Ministro 1953.

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