Bernard Kiernan y los cometas

Sobre un aficionado argentino de comienzos del siglo XIX y el temor al cometa Biela.

S. Paolantonio

Entre las décadas de 1820 y 1830, en Buenos Aires, se identifican dos aficionados a la astronomía, Dwerhagen y Kiernan, relacionados con Fabricio O. Mossotti, profesor de la Universidad de aquella ciudad, que disponía en el Convento de Santo Domingo, de un aula-observatorio de astronomía y meteorología. Sobre los tres hemos escrito en El observatorio astronómico del convento de Santo Domingo y Orígenes de la astronomía amateur en la Argentina. Apuntes sobre los primeros aficionados a la astronomía y sus vínculos con el mundo profesional. A éstos se suman, en la época, los entusiastas por las ciencias Vicente López y Planes, Bartolomé Muñoz y Felipe Senillosa.

En la presente entrada, se agrega nueva información, especialmente de Kiernan, nombrado anteriormente en forma errónea con “u” final en lugar de “n”, equivocación proveniente de la consulta de Dwerhagen 1831, páginas 369 y 372. También se pudo determinar a qué nombre se refería la inicial “B.”, corresponde a Bernard, o Bernardo como aparece en muchas de las referencias que se citan, especialmente en los periódicos.

 Bernard Kiernan (1780 – 1863) en su vejez (Benítez 2005).

Bernard Kiernan fue un inmigrante irlandés, nacido en abril de 1780 en la localidad de Ballybougham, Moneymore, Condado de Derry (también Londonderry) Irlanda, y fallecido en Morón, Buenos Aires, el 25 de mayo de 1863, a la edad de 83 años. Forma familia en su tierra natal, con Mary Devlin, con quien se desposa el 1 de febrero de 1806, junto a la que tuvo seis hijos.

Por ser católico sufre la persecución religiosa y política, por lo que entre 1810 y 1812 emigra con su familia a Canadá[1], donde se establece en Saint John, estado de New Brunswick. Luego del fallecimiento de su esposa, en 1823 se desplaza al sur en su propio barco, “Eliza Anna” (Benítez 2005). Se afinca en la zona del delta del Río de La Plata, donde intenta infructuosamente la explotación en una isla, en tierras compradas al fisco. Eran tiempos políticos muy convulsionados, con inestabilidad económica. El lugar elegido fue Soriano[2], hoy República Oriental del Uruguay, pero en aquel momento pertenecía al Imperio del Brasil. El 25 de agosto de 1825, la Banda Oriental declara su independencia del Imperio del Brasil, pasando nuevamente a formar parte de las Provincias Unidas del Río de La Plata, momento en que se inicia un proceso que deriva en la Convención Preliminar de Paz de 1828, y dos años más tarde en la promulgación de la primera Constitución de Uruguay.

En este período, entre 1824 y 1825, con 45 años de edad, Bernard Kiernan se desplaza a Buenos Aires, Morón, donde se dedica a la actividad comercial. Su hijo mayor, Santiago[3], fue periodista, editor del periódico La Gaceta Mercantil y el “The British Packet, and Argentine News” (Mulhall 1878, Murray 1919, Byrne et al 2008, Iovanovich 2017 y Pérez Calvo 2014).

El puerto de Buenos Aires para la época en que llega Bernard Kiernan (Picturesque Illustrations of Buenos Ayres and Monte Video, E. E. Vidal, London, 1820, tomado de Archive.org).

En las referencias bibliográficas se indica que Bernard era agrimensor, matemático y astrónomo (Mulhall 1878, Murray 1919, Byrne et al 2008, Iovanovich 2017 y Pérez Calvo 2014), mientras que en sus publicaciones y en los periódicos locales se lo identifica como profesor de astronomía y matemáticas, si bien hasta el momento no se ha podido determinar si efectivamente ejerció como tal. De un modo u otro, se interesó por la astronomía, y contaba con capacidad para el cálculo, dado que realiza durante algunos años efemérides que incluían, por ejemplo, predicciones de mareas para Buenos Aires.

1825, el primer cometa

El mismo año en que llega Bernado Kiernan a la República Argentina, Hermann Conrad Dwerhagen, otro aficionado a la astronomía establecido en Buenos Aires (de origen alemán), observa el cometa 1825 IV (C/1825 N1 PONS)[4]. Este astro fue descubierto desde Marlia, hoy Italia, por Jean-Louis Pons (1761-1831) el 15 de julio de ese año, y en forma independiente por Wilhelm von Biela (1782-1856) el día 20 desde Josephstadt, Austria (Kronk 2003).

El cometa tuvo un alto brillo, y desde Argentina comienza a ser visible luego del anochecer, en dirección aproximada al suroeste, pasando de la constelación Indus a Sagittarius. Inicialmente se lo pudo observar a simple vista, y su brillo disminuyó hasta convertirse en telescópico luego de aproximadamente un mes.

Dwerhagen emplea un sextante fabricado por Troughton[5], con el que pudo medir la posición del astro entre el 18 de octubre y el 18 de diciembre, resultando las últimas determinaciones poco confiables debido a que era difícil visualizarlo con el pequeño telescopio del instrumento. El 3 de noviembre, la cola del cometa se dirigía al norte, mientras que el 12 del mismo mes, la misma tenía una longitud de 20º (más de dos veces el tamaño de la Cruz) y pasaba entre alfa y gamma de la constelación de la Grulla (Grus) (Dwerhagen 1832).

Los datos obtenidos fueron tardíamente enviados por Dwerhagen a Europa a su primo, el célebre astrónomo Heinrich Olbers[6], en una carta fechada el 6 de junio de 1832. La misiva contenía también otras observaciones realizadas por Fabricio O. Mossotti (1791-1863), con el que Hermann estuvo relacionado por varios años (Paolantonio 2010 y Mädler 1873).Olbers publicó las medidas realizadas en Buenos Aires en la prestigiosa revista alemana Astronomische Nachrichten (Dwerhagen 1832).

Murray 1919, en la página 67, le adjudica incorrectamente a Kiernan el descubrimiento de este cometa, destacando que en el periódico La Gaceta Mercantil del 10 de octubre de 1825, se anuncia la presencia del astro incluyendo información facilitada por Bernard. Esto muestra que Kiernan también avistó el cometa, en forma independiente o advertido por Dwerhagen. No parece probable que hayan realizado la observación en forma conjunta, pues en la transcripción parcial de la mencionada carta, Dwerhagen no menciona a Kiernan, lo que sí hace expresamente en otra oportunidad, como se verá a continuación. A su vez, es muy posible que Dwerhagen se haya enterado de la presencia del cometa por Mossotti.

El cometa también fue seguido con atención por Bartolomé Muñoz, el que publica una descripción en La Gaceta Mercantil del 23 de octubre.

Izquierda: Fabricio O. Mossotti (Wellcome Library, London https://wellcomeimages.org/). Derecha: Heinrich Olbers (Abhandlung über die leichteste und bequemste Methode die Bahn eines Cometen zu berechnen von Dr. Whihelm Olbers. J. F. Encke, 1847).

1830, efemérides alarmantes y un nuevo cometa

Al menos entre 1830 y 1832, Bernardo Kiernan publica almanaques que incluían noticias astronómicas, que fueron ofrecidos en los periódicos locales, tal como La Gaceta Mercantil y The British Packet, and Argentine News[7].

En particular, el almanaque de 1830 genera gran polémica por una de las predicciones incluidas en el mismo, que anticipaba una marea extraordinaria que se daría entre el 23 y 25 de marzo de ese año. Este pronóstico provocó preocupación en las zonas bajas de la ciudad de Buenos Aires. De acuerdo a la prensa, en ese período varias familias se retiraron de sus casas y los animales fueron movidos de los lugares cercanos al río (The British Packet, and Argentine News 27/3/1830).

La alarma generada debió ser mucha, pues merece una nota aclaratoria de Mossotti, que aparece en el periódico El Lucero, el lunes 22 de marzo.  El texto, comenzaba indicando:

El anuncio hecho por el señor Kiernan, en su almanaque, de una creciente extraordinaria del río en los días 23, 24 y 25 del corriente ha excitado la curiosidad pública, y como sucede en semejantes asuntos, andando la noticia de boca en boca se [ha] abultado, y dando lugar a las más extrañas conjeturas.” (Textual)

A continuación, explica con suma claridad las razones de las mareas y cuáles son las condiciones para que ocurran las de mayor amplitud. Luego de varias consideraciones, señala que la gran marea prevista, que estima ocurriría el 25 o 26, no superaría en más de “media vara[8] (0,43 metros) a las “tres varas” (2,60 metros) que en promedio se daban en las altas normales, que ocurrían todos los novilunios o plenilunios. 

El texto de la nota no desmiente ni critica lo anticipado por Kiernan, sino que realiza una aclaración que pretende llevar tranquilidad a la población. Sin embargo, Mossotti termina aclarando:

“…pero como bien observa el Señor Kiernan, si el viento es S. E. puede contribuir a inundar el bajo…” (Textual)

Buenos Aires, Río de La Plata, circa 1830. Víctor Danvin, grabado en cobre s/papel (Centro Cultural Recoleta. Centro virtual de arte argentino. http://www.cvaa.com.ar/00sigloxix05_p1_07.php).

El día 23 La Gaceta Mercantil se hace eco de la predicción.

Finalmente, para suerte de los habitantes de los bajos, el viento sopla del norte, y la crecida no fue tan grande como se temía (The British Packet, and Argentine News 27/3/1830).

Ese mismo año, mientras las discusiones sobre la marea extraordinaria se daban, ocurre un hecho destacado, el día 18 de marzo a las 20 horas, Dwerhagen y Kiernan observan un nuevo cometa (Dwerhagen 1831, El Universal 20/3/1830).

Se trata del hoy denominado Gran Cometa de 1830 (1830 I, C/1830 F1), descubierto a simple vista cerca del polo sur celeste por Henry A. Faraguet desde Mauricio (África Oriental), apenas dos días antes que en Buenos Aires. Sin dudas los aficionados argentinos no podían haber estado enterados de esta observación, por lo que se trata de un descubrimiento independiente, el primero del que se tenga registro en el país. R. T. Paine, lo divisa en Boston, EE.UU. el 17 y el mismo 18 lo hace J. C. Wickham desde el barco HMS Adventure (Kronk 2003), por lo que se debe incluir a Dwerhagen y Kiernan como codescubridores del Gran Cometa.

El 19 de marzo, Kiernan anuncia el descubrimiento en La Gaceta Mercantil. Ese mismo día El Universal de Montevideo informa sobre la aparición del nuevo cometa, sin mencionar de donde se extrajo la noticia. En la nota, se señala que fue visto a 52º sobre el horizonte en dirección Sur, 5º al Este, y a las dos horas, se ubicó al Sur, 5º al Oeste y a 47º de altura. Muy probablemente, fueron datos enviados directamente por Kiernan o tomados de la Gaceta.

El 3 de abril siguiente, en el The British Packet, and Argentine News, se incluyen detalles sobre el cometa, también sin mencionar a los autores de las observaciones. En el texto se destaca que el 26 de marzo había sido el último día que se pudo ver el astro con cierta facilidad, debido a que su rápido movimiento hacia el Sol y la presencia de la Luna, se combinaron para hacer muy difícil ubicarlo. Agrega que aquella fue la primera noche en que el cometa transitó por debajo del horizonte, dejando de “mostrar las funciones de una estrella circumpolar”, y que a partir de ese momento solo sería posible verlo a la mañana, entre las 4 y 4:30 horas. Otra nota publicada el 17 de abril, finalmente menciona a ambos observadores, he incluye un agradecimiento particular a Kiernan por el envío de la información.

Dwerhagen y Kiernan logran observar el cometa los días 18, 20, 21, 23, 26, 27, 29, 31 de marzo y por último el 4 de abril, durante los cuales el primero mide su posición utilizando el sextante mencionado con anterioridad.

Un año más tarde, el 29 de marzo de 1931, Dwerhagen envía una carta a Olbers con detalles de las posiciones determinadas, las que también fueron publicadas en la Astronomische Nachrichten (Dwerhagen 1831). En la misiva se indica:

“Tengo el honor de enviarle mis observaciones del cometa, que apareció por primera vez en el cielo del sur en 1830 el 18 de marzo, con el que mi amigo el Sr. Kiernau [n] me ayudó… Además, nuestras observaciones aparecidas en los periódicos ingleses [se entiende que se refiere al The British Packet] son tan defectuosas y distorsionadas que le envío los originales para que no se forme una mala opinión de nuestro trabajo… Las primeras observaciones son, creo, las mejores porque la luz del cometa pronto disminuyó. No tenía cola, por cierto, era solo un núcleo rodeado de una cabellera muy débil.”

Dwerhagen 1831, traducción del autor
Venta de personas. En la época, en los periódicos, eran usuales los avisos de venta/compra de esclavos. El costo de una mujer joven: 18 onzas de oro (algo más de medio kilogramo). Dieciocho años antes, la Asamblea del Año XIII de las Provincias Unidas del Río de la Plata, había dictado la “libertad de vientres”, esto es, los hijos de las esclavas serían libres a partir de ese momento. Veintidós años más tarde, en 1852, la Constitución de la Nación Argentina dio por abolida definitivamente la esclavitud.  

1832, el cometa Biela y otra polémica

Mientras el Gran Cometa de 1930 transitaba los cielos del sur, el 22 de marzo, en El Universal de Montevideo, aparece una extensa nota sobre los cometas en general, en la que se incluye una traducción de la Uranographie de Francoeur[9] con un resumen de lo que se conocía sobre estos astros.

En el texto se hace mención a que la presencia del Gran Cometa produjo “…la viva simpatía que es capaz de excitar en el vulgo…” (textual), y a continuación critica los “pronósticos de terror” que “la ignorancia y la superstición” asociaban a la presencia de los cometas.

Dicho esto, a continuación, se centra en “…una predicción fatal que amenaza la destrucción de nuestro planeta…”, en alusión al próximo paso de un cometa que provocaría en 1832 grandes calamidades. Destaca, que esta predicción, a diferencia de otras, “… trae consigo el prestigio a que han dado lugar las observaciones mismas de los filósofos [científicos], …”, esto es, estaba avalada por los astrónomos.

El cometa en cuestión sería el Halley, y se afirma que nuevos cálculos ubicaban su retorno recién en 1835, por lo que no había que preocuparse por ninguna catástrofe. Estas conclusiones terminantes fueron criticadas en La Gaceta Mercantil del primero de abril, indicando que no se podía negar la posibilidad de un choque, a lo que desde El Universal responden repitiendo lo publicado:

“…en la esfera de las probabilidades puede concebirse realizable todo lo que no es imposibles… y por mucha que sea la filosofía [ciencia] con que consideremos la cuestión; es decir, por mucho que queramos ceñirnos a las causas puramente físicas, …no puede concebirse sin cierto grado de temeridad, que el Supremo autor del universo permitiese que la maravillosa armonía que reina en él, estuviese sujeta a un trastorno por un átomo que se mueve en la inmensidad del espacio, …”

A pesar que la nota parece pretender llevar tranquilidad al “vulgo”, con argumentaciones científicas y afirmaciones religiosas, cierra con una cita que se atribuye al famoso astrónomo Joseph Lalande, de aristas realmente dramáticas sobre los efectos de un choque de un cometa con la Tierra: “…el eje y el movimiento de rotación cambiado, los mares abandonando su antigua posición … todos los monumentos de la industria humana trastornados…”.

La prensa aclara nuevamente que nada sucedería por la presencia del cometa Biela (El Lucero 3/12/1931).

Claramente, en la época se estaba pendiente de la llegada de un cometa “peligroso”, que en realidad no era el cometa Halley sino el 3D/Biela. Tal es así, que la Comisión de Longitudes de París, publica un documento de varias páginas escrito por el prestigioso astrónomo, matemático y político François Arago (1786-1853), sobre el cometa que retornaría en 1832 (al que denomina “El cometa de seis años y tres cuartos”, en referencia a su período de traslación):

El público ha fijado su atención en el cometa que ha de reaparecer en 1832, porque muchos periódicos han anuncia que vendría a chocar contra la tierra, y que la haría pedazos. Por tanto, la Comisión de Longitudes ha creído [su] deber publicar todo cuanto la ciencia ha podido alcanzar como cierto, incontestable y matemático relativo a la marcha de aquel astro

Arago 1832, p. 5

Luego de largas consideraciones generales y particulares, concluye:

El cometa de seis años y tres cuartos, a lo menos en su aparición de 1832, se hallará siempre a más de veinte millones de leguas [unos 100.000.000 km] de la Tierra

Arago 1832, p. 45

La historia del cometa Biela se inicia el 13 de marzo de 1772, día en que Jacques Leibax Montaigne, en Francia, descubre a simple vista un cometa. Tres décadas más tarde, en 1805 el antes mencionado Jean Louis Pons, observa otro cometa desde Marsella, que pasó a “solo” 6 millones de kilómetros en su punto más cercano a la Tierra. El astrónomo alemán Friedrich W. Bessel, de acuerdo a la órbita calculada, plantea la posibilidad de que podía tratarse del observado en 1772, si bien con posterioridad dudó de esta idea pues considera que había cometido algunos errores en sus cálculos. Otros astrónomos afirmaron que no había error, lo que produjo cierta polémica. En este contexto, el aficionado austríaco Wilhelm von Biela, plantea que, si todo era correcto, el astro debía retornar en 1826.

Avisos que hoy resultan extraños. Venta callejera de leche (El Lucero 5/12/1831) y el ofrecimiento de un “ama de leche” (El Universal 30/3/1830).

El 27 de febrero del año predicho, Biela localiza al cometa, y a partir de las observaciones realizadas calcula su órbita, determinando un período de 6 años y 9 meses (seis años y tres cuartos), lo que implicaba que, entre cada avistamiento, el cometa había pasado por las cercanías del Sol sin que se lo hubiera detectado.

El cometa Biela se hizo célebre y hubo varios astrónomos que calcularon su órbita con gran detalle, tomando en consideración la atracción gravitacional de los planetas, con el propósito de precisar la fecha de su siguiente regreso. Heinrich Olbers (el primo de Dwerhagen) dedujo que volvería en 1832, y pasaría el 29 de octubre “cerca” de la Tierra, a 80 millones de kilómetros, detalle este último, en el que evidentemente nadie prestó atención. Éste fue el comienzo de la creencia de que ese día fatídico habría una colisión y se desató el “terror cometario”.

En este punto regresamos a Bernard Kiernan, y una nueva polémica que se dio por su almanaque de 1832, titulado “Almanaque: Efemérides Astronómicas, y guía de forasteros de Buenos Ayres para el año de 1832” publicado en Buenos Aires en 1831, por la imprenta de Hallet y Ca., la misma de La Gaceta Mercantil. Esta vez no fueron las mareas lo que generó el contrapunto, sino el cometa Biela.

Tapa del Almanaque para 1832 de Bernard Kiernan (Tomado de Saráchaga 2013, http://www.sarachaga.com.ar/69-1306.html#!prettyPhoto23275/0/).

En la tapa del almanaque se señala que contenía las fechas eclesiásticas, las horas del orto y ocaso del Sol y la Luna, las fases lunares y diversas noticias astronómicas. Incluía también un diagrama del tránsito del tránsito de Mercurio que ocurriría el 5 de mayo de ese año. Completaba el almanaque, la nómina de “…altos funcionarios y empleados públicos, de la lista civil, militar y variedades, etc, etc, etc.”.

Aviso con la oferta del Almanaque de Kiernan aparecido en el semanario “The British Packet, and Argentine News” de Buenos Aires el 7/1/1832

La discusión comenzó con una carta al Editor aparecida en El Lucero, firmada por “Dos relojeros”, en la que se le realiza una muy fuerte crítica a Kiernan por haber confundido, en su almanaque, el cometa Halley que retornaría en 1835, con el cometa del año 1826 (Biela), que se aguardaba para octubre de 1832. También expresan su crítica de que nada menciona del cometa Encke[10] del cual se esperaba su retorno también ese año, y que había errores en el diagrama presentado de Mercurio (El Lucero, 3/1/1832):

Así, pues, el Sr. Kiernan, que se había propuesto disipar los recelos que inspira al vulgo el cometa de 1832, omite los dos de este año, y solo nos habla del de Halley que no se espera, porque pertenece a los fenómenos celestes de 1835… No sabemos de qué modo el Sr. Kiernan se disculpará a los ojos del público, cierto es que ha debido considerarnos a todos como incapaces de notar sus errores…

El Lucero 3/1/1832

Sorprende el tono agresivo de la nota. Al día siguiente, otra nota firmada por “Dos vecinas de barrio San Nicolás” insiste en las críticas, manifestándose estafadas pues pretendían “…la descripción de este maldito cometa del año 32.”. El editor señala que nada tiene que ver con el calendario y sugiere que Mossotti seguramente daría respuesta a la curiosidad de las vecinas.

Aviso de venta del calendario para 1832, de José Joaquín Araujo, en el que se incluían las Noticias Astronómicas de F. O. Mossotti (El Lucero 2/1/1832).

Este comentario se relacionaba con el hecho que también se estaba vendiendo un almanaque, que incluía un texto de Mossotti sobre los principales fenómenos astronómicos que se darían en 1832. Mossotti, para desprenderse de la polémica y aclarar la confusión, escribe al editor del Lucero el día 5:

“Como no tengo parte ninguna en esta obra sino es la breve noticia astronómica que he dirigido al editor del calendario, cediendo puramente a sus amistosas solicitaciones, …”

El Lucero, 5/1/1832

Estas breves “Noticias Astronómicas” que abren dicho calendario[11], son las únicas cuatros páginas que Mossotti escribe en Argentina (fuera de las enviadas a revistas especializadas), de acuerdo a los indicado por José Babini 1954,

La respuesta a las críticas las realizó Santiago, el hijo mayor de Bernand, en la Gaceta, aparentemente también en tono muy fuerte, la que a su vez mereció una nueva nota de “Los dos relojeros”, que atemperaron sus acusaciones iniciales, pero agregaron la de plagio. Es muy posible que, en realidad, el intercambio de críticas e insultos estaban ocultando cuestiones personales y políticas con Santiago Kiernan.

De la lectura del texto del almanaque (incluida en El Lucero del 7/1/1832), y como lo reconocen “Los dos relojeros”, Bernard no confunde el cometa Halley con el Biela, sí aparentemente no dice nada de este último ni del de Encke. En cuanto al plagio, Kiernan parece haber tomar ideas de distintos textos, que abundaban, y que básicamente repetían la cuestión del error en el cálculo del retorno del Halley.

El Universal, del 19 de enero, recoge las críticas al almanaque de Kiernan.

Si bien la cuestión no pasa de un hecho anecdótico, no se ha podido encontrar posteriores ediciones de almanaques de este aficionado. Por otro lado, muestra el interés que despertaba este tipo de fenómenos, en especial si se tiene en cuenta el espacio concedido al tema, en periódicos de solo 3 o 4 páginas, una de las cuales se dedicaba a los avisos comerciales, y el resto casi con exclusividad a informes oficiales y notas políticas.

El lunes 24 de septiembre, John Herschel (el hijo del descubridor de Urano, William Herschel) recuperó al Biela, desde Slough, Reino Unido, y fue observado hasta el 4 de enero de 1833. Demás está decir que el cometa finalmente cruzó a la respetable distancia de 83.000.000 km, tal como lo había anticipado Olbers, y nada sucedió. De hecho, se lo observó débil y pasó casi desapercibido.

Posiciones relativas de la Tierra y el cometa Biela el 29/10/1832, día en que se esperaba el choque de ambos. Su separación era de unos 83.000.000 km (Solar System Dynamic, interfaz web Horizons, Jet Propulsion Laboratory, Nasa https://ssd.jpl.nasa.gov/horizons.cgi).

El paso siguiente no fue observado y recién es recuperado el 26 de noviembre de 1845, por Francesco De Vico del Observatorio Vaticano en Roma, el que verificó que el cometa se había dividido en dos. En el siguiente paso, en 1852, nuevamente fue observado por vez primera desde el Observatorio Vaticano, esta vez por el célebre astrónomo jesuita Angelo Secchi. Cada parte del cometa que otrora había sembrado el terror, ya se encontraban claramente separadas. Fue la última vez que se lo vio. Cada seis años y tres cuartos los astrónomos lo buscaron infructuosamente, hasta que, en 1872, en lugar de la llegada del cometa se produjo una espectacular lluvia de meteoros, que se repitió en forma aún más notable 1885, y en forma decreciente en 1892 y 1899, todas las cuales se vinculaban al desaparecido astro. Finalmente, el Biela “chocó” contra la Tierra, ¡aunque con un efecto muy lejano al predicho![12]

Dibujo de las dos partes del cometa Biela en su paso de 1846 (Astronomie populaire: description générale du ciel…; Camille Flammarion. 1881, p. 621. Fuente gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France).

Esta no fue la última vez, los anuncios de cometas que chocarían o que sus colas afectarían a la Tierra, se repitieron hasta el caso icónico del paso del Halley en 1910.

El tránsito de Mercurio y el Encke

El 5 mayo de 1832, ocurre un tránsito de Mercurio. Mossotti lo observa y logra realizar 14 mediciones de la distancia entre el centro del planeta y el limbo solar. A la salida del Sol, Mercurio ya se encontraba delante del mismo, terminando el evento poco después del mediodía. Utiliza un telescopio de 3,5 pies (1,09 metros) de distancia focal, que disponía de filtros para este tipo de observaciones, y un micrómetro “object-glass” (con una escala grabada en un vidrio). Posteriormente, realizó los complejos cálculos necesarios para la reducción de las observaciones al centro del disco solar (Mossotti 1834 y 1835).

Resulta destacable, que en esa oportunidad Mossotti organizó, en la sala del Gabinete de Física ubicada en el Convento de Santo Domingo, la observación del fenómeno para aficionados y curiosos en general. La prensa señaló que todo estaría dispuesto entre las 9 y las 12 horas (El Lucero 10/5/1832). Se trata de una actividad de divulgación, lo que muestra una faceta particular de Mossotti, en una época en que no era muy usual este tipo de iniciativas de parte de los profesionales.

Seguramente Dwerhagen estuvo presente, no así Kiernan que aparentemente estaba ausente de la ciudad. Al menos esto se deduce del comentario que sobre el fenómeno apareció en el The British Packet, and Argentine News del 12 de mayo, en el que se lamentan por la ausencia de “nuestro amigo astronómico el Sr. Kiernan”, pues les privó del placer de dar detalles al respecto.

Iglesia y convento de Santo Domingo, Buenos Aires, donde se realizaron las observaciones públicas del tránsito de Mercurio el 5 de mayo de 1832. En la torre, se aprecian los tacos de madera que señalan los lugares en que impactaron las balas de los cañones, en ocasión de la defensa de la ciudad de la invasión inglesa en 1807 (Picturesque Ilustrations of Buenos Ayres and Monte Video, E. Essex Vidal, London, 1820).

Solo queda recordar lo que en su momento comentamos de los realizado por Mossotti con el cometa Encke en su retorno de 1832. Comienza a observarlo el 2 de junio y continúa el 6 y 7 de junio, luego de varias noches nubladas. Su propósito fue la determinación de la posición del objeto. Empleó como estrellas de referencia las incluidas en la Histoire Celeste de De Lalande de 1801 (Mossotti 1832).

Las observaciones del cometa se publicaron en dos prestigiosas revistas especializadas: la Astronomische Nachrichten y el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Información sobre parte de lo realizado, se remite al astrónomo alemán Heinrich C. Schumacher y al británico Francis Baily, lo que muestra que Mossotti mantenía contacto con destacados científicos de la época (Mossotti 1835).

Con estas observaciones, Mossotti da continuidad a los estudios que había iniciado en Europa, durante la primera mitad de la década de 1820. Es interesante destacar que la observación de este cometa prosiguió décadas más tarde desde el Observatorio Nacional Argentino en Córdoba, siendo director Benjamin Gould, durante su retorno de 1871. Nuevamente es observado en 1878, esta vez por pedido del Observatorio Imperial de Rusia que calculó su órbita. Estas últimas observaciones fueron las únicas realizadas en el hemisferio sur. Los trabajos se repiten durante los retornos de 1885 y 1888, período en dirigía la institución John M. Thome. El astrónomo Jorge Bobone es el primero en detectarlo en su paso de 1931, y realiza un detallado estudio fotográfico del cometa. Se lo observa nuevamente en 1953.  El cometa Encke también es estudiado desde el Observatorio de La Plata en 1910, 1924 y pasos posteriores (Paolantonio 2010).

Agradecimientos

A Cristina Ovejero, responsable del archivo de La Nueva Provincia, por su rápida respuesta que permitió al autor disponer del artículo de Benítez 2005.

Notas

[1] (volver) Benítez 2005 indica que ocurrió luego de un frustrado alzamiento del que habría participado.

[2] (volver) El primer lugar de residencia en Sudamérica de la familia Kiernan, se deduce por lo indicado en el periódico El Lucero del 20 de diciembre de 1932 (Nº 945), en el que, en su tercera página, en el apartado “Movimiento de la población”, se encuentra a Bernardo Kiernan como solicitante de un pasaporte, señalando como origen “Soriano”. Esto se ve confirmado por Murray 1919, página 67.

[3] (volver) Santiago (James) Kiernan Devlin, nació el 1 de diciembre de 1806 en Ballybougham, Moneymore, Condado de Derry, Irlanda y falleció en Buenos Aires el 4 de agosto de 1850, con solo 44 años de edad. Se casó en Buenos Aires el 3/3/1832 con Jacinta Blanco y Arguibel, con quien tuvo de 5 hijos. Jacinta Blanco, era prima hermana de Encarnación Ezcurra de Rosas, esposa del gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas (Cruset 2019, Iovanovich 2017).

[4] (volver) En Paolantonio 2010, se indicó por un error que se trataba del cometa Gambart 1825I (C/1825 K1), el cual ya fue corregido.

[5] (volver) En el excelente tratado sobre cometas de Kronk (2003), en la página 76, incluye una referencia errónea: “H. C. Dwerhagen and E. Trounghton, AN, 10 (1832 oct. 9), pp. 253-6”, donde se confunde al fabricante del sextante con un autor de la observación.

[6] (volver) Heinrich Wilhelm Matthäus Olbers (1758-1840), médico y astrónomo alemán nacido en Bremen. En 1802 descubre el segundo asteroide, denominado Palas. También descubre 5 cometas. Trabaja sobre un método para determinar las órbitas de los cometas, el que junto a lo realizado por Gauss aún hoy se emplea. Luego O. F. Mossotti plantea una simplificación de los cálculos. Es particularmente recordado por el planteamiento de la paradoja que lleva su nombre, la cual se pregunta sobre la razón de la existencia de un cielo oscuro, a pesar que se considera el número de estrellas del universo como infinito.

[7] (volver)La Gaceta Mercantil” fue un diario comercial, político y literario, que circuló en Buenos Aires entre 1823 y 1852, periodo coincidente con los gobiernos de Juan Manuel de Rosas. Respondía a los intereses políticos y las problemáticas que afrontaba el gobierno rosista, el cual apoyaba al periódico. Los principales editores fueron Estaban Hallet y Santiago Kiernan, que se incorporó con solo 24 años de edad, a 5 años de su llegada al país (Iovanovich 2017). Otro periódico de la época, subvencionado con una suscripción fija del gobierno de Rosas, fue el político “El Lucero”, de Pedro De Ángelis. “El The British Packet, and Argentine News” era un semanario anglo-argentino, fundado por Thomas G. Love, que se editó en Buenos Aires entre 1826 y 1854. Era el más leído por la colectividad británica en general. En sus páginas se podían encontrar noticias de política local, de Inglaterra y del Imperio Británico (Cruset 2019). Juan Manuel de Rosas gobernó Buenos Aires por primera vez entre 1829 y 1832 con facultades extraordinarias (competencia Legislativa) y luego entre 1835 y 1852.

[8] (volver) Una vara equivalía en Argentina a 0,8666 metros. Sobre las unidades en la época, se puede consultar “Benjamin Gould y el Sistema Métrico Decimal en Argentina” https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/sistemametrico-2/.

[9] (volver) Louis Benjamin Francoeur (1773-1849), matemático y astrónomo francés que publicó algunos libros de texto que tuvieron gran difusión. Francoeur fue reconocido por sus excelentes textos basados ​​principalmente en los cursos que impartió. El texto incluido en el periódico fue tomado de “Uranographie, ou Traité élémentaire d’astronomie, à l’usage des personnes peu versées dans les mathématiques, accompagné de planisphères”, 1812, Paris.

[10] (volver) El Encke fue el segundo cometa que se determinó como periódico – el primero fue el Halley –, adquirió gran importancia en su momento y continuó teniéndolo por mucho tiempo.

[11] (volver) Luego de las “Noticias Astronómicas” de Mossotti se consignan, fechas célebres, “notas vulgares”, témporas y fiestas movibles. Días en que se saca ánima, eclipses, días en que se puede ganar indulgencia plenaria (visitando cinco iglesias, o cinco altares, o uno, cinco veces) y “nuevo itinerario de postas desde Buenos Aires a Mendoza, Jujuy, Córdoba y Santa Fe. El calendario indica las festividades y los preceptos religiosos y la salida y puesta de Sol y las fases de la Luna. Incluye también, como en el calendario de Kiernan, la lista de funcionarios de los distintos Ministerios, Poder Legislativo y magistrados del Poder Judicial.

[12] (volver) Con posterioridad estas lluvias meteóricas disminuyeron notablemente, se estima por el cambio de las órbitas por influencia de Júpiter. Sobre este cometa puede consultarse Kronk 2003, 92-93 y Cometaria, Cometas desde Entre Ríos de A. Anunziato.

Referencias

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  • Benítez R. (2005). Las raíces perdidas en el tiempo. Primera Parte. La Nueva Provincia (Bahía Blanca), 13 de noviembre 2005, p. 6
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  • Byrne J. P., Coleman P. y King J. (2008). Ireland and the Americas. Culture, Politics, and History. Oxford: Jason King Editors.
  • Cooper T. P. (2003). A history of comet discovery from South Africa. Proceedings of the fifth symposium. Monthly Notes of the Astronomical Society of Souther Africa. Vol 62. N° 7 & 8, pp.170-179, disponible en http://assa.saao.ac.za/2003MNSSA..62..170C.pdf.
  • Cruset M. E. (2019). Política y migración: los irlandeses en Argentina durante los siglos XVIII y XIX. Irish Migration Studies in Latin America 9:2, p. 31.
  • Dwerhagen H. C. (1831). Auszug aus einem Schreiben des Herrn Dwerhagen an Herrn Dr. und Ritter Olbers in Bremen, Astronomische Nachrichten, v. 9, p. 369.
  • De Asua, M. (2009). Historia de la Astronomía en la Argentina. Historia de la Astronomía Argentina, Asociación Argentina de Astronomía, Book series. La Plata. pp 1-20.
  • Iovanovich M. L. (2017). Árbol Genealógico, Charles Kiernan. En https://www.genealogiairlandesa.com/genealogia/K/Kiernan/Charles.php. Consultado en agosto 2020.
  • Kronk G. W. (2003). Cometography, V. 2 1800-1899: A Catalog of Comets. Cambridge University Press
  • Mädler J. H. (1873). Geschichte der Himmelskunde von der ältesten bis auf die neueste Zeit. V. 2. Brunswick: G. Westermann, pp. 158 y 552. Disponible en https://archive.org/details/geschichtehimmmel02madl/page/158/mode/2up
  • Mossotti, O. F. (1834). Observations of the Transit of Mercury over the Sun´s Disc, in May 1832; and of the Comet of Encke in June 1832: at Buenos Ayres. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society 3 pp.37-38.
  • Mossotti, O. F. (1835). On the transit of Mercury in 1832; and on Encke’s comet. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Vol. 3, p.131
  • Mulhall M. G. (1878). The english in South America. Buenos Aires: Satandad Office. pp 59 y 63.
  • Murray T. (1919). The story of the irish in Argentina. New York: P. J. Kenedy & Sons. Disponible en https://archive.org/details/storyofirishinar00murr/mode/2up
  • Paolantonio S. (2010). El observatorio astronómico del convento de Santo Domingo. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/santo-domingo/
  • Pérez Calvo L. R. (2014). Los Collins en Buenos Aires. En Genealogía Familiar. Revista Trimestral de Genealogía, historia y ciencias afines. Año 1, Nº 2, Madrid-Buenos Aires. pp 141-185 (152)
  • Paolantonio S. (2010). Estudios sobre cometas realizados en Argentina. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/2011/03/17/estudios-sobre-cometas-realizados-desde-argentina/
  • Paolantonio S. (2018). Orígenes de la astronomía amateur en la Argentina. Apuntes sobre los primeros aficionados a la astronomía y sus vínculos con el mundo profesional. Saber y Tiempo, Año 1, Nº 2. Revista de Historia de la Ciencia. Universidad Nacional de San Martín. Escuela de Humanidades. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2020/07/aficionado-profesionales-saber-y-tiempo-2-sep2018.pdf

Periódicos consultados

  • El Lucero (Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Disponible en Biblioteca Nacional Digital Brasil. Formato Digital. Consultado agosto de 2020).
  • La Gaceta Mercantil.
  • El Universal (Disponible en Anáforas, Universidad de la República de Uruguay Facultad de Información y Comunicación. Formato Digital. Consultado agosto de 2020).
  • The British Packet, and Argentine News (Disponible en Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Formato Digital. Consultado agosto de 2020).

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Paolantonio, S. (2020). Bernard Kiernan y los cometas. Sobre un aficionado argentino de comienzos del siglo XIX y el temor al cometa Biela. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/kiernan. Recuperado el … (indicar la fecha).

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1 comentario en “Bernard Kiernan y los cometas”

  1. ¡Excelente! Me encantó el detalle de las vecinas enojadas por las predicciones mal hechas para 1832, el tipo de revueltas que hoy se ven en comentarios de redes sociales antes se daba en lenguaje más formal y sucesivas cartas a los editores. Pero ya existía, jaja!

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