Gran Cometa de 1844

Versión noviembre 2020

Ir a “Los Grandes cometas de 1843 y 1844”

Santiago Paolantonio

El cometa C/1844 Y1 fue durante diciembre de 1844 y hasta la primera semana de enero del año siguiente, el objeto más brillante del hemisferio sur, igualando en esplendor al famoso cometa Halley, de acuerdo a los comentarios de la época[5]. Continuó siendo visible a ojo desnudo hasta fines de enero y con telescopio hasta mediados de marzo. Recién a principios de febrero, se acercó lo suficiente al ecuador como para ser visible desde el norte, solo utilizando telescopios (Bond 1850).

En la bibliografía se indica como fecha de su primera observación el 16 de diciembre de 1844 (Kronk 2003), sin embargo, Alexandre Amorim señala que de acuerdo a lo publicado en el periódico Sentinella da Monarchia de Río de Janeiro, Brasil, del 2 de mayo de 1845, Vicente López lo detectó desde Buenos Aires, el 13 de diciembre (Amorim 2020).

En esa edición del Sentinella da Monarchia, se incluyó la transcripción de una carta firmada por Jose Victorino dos Sanctos e Sousa[6], fechada el 21 de marzo anterior, bajo el título Astronomia, Observações do Cometa d’este anno, feitas em Buenos-Ayres, publicadas na “Gaceta Mercantil” de 22 de janeiro de 1845, en la que se comenta el artículo aparecido en el diario argentino La Gaceta Mercantil[7], sobre las observaciones realizadas por López del “Gran Cometa” aparecido el año anterior.

Sentinella da Monarchia de Río de Janeiro, Brasil, del 2 de mayo de 1845 (Biblioteca Nacional Digital Brasil). 

La carta comienza señalando:

Nuestros vecinos argentinos, solicitados para mostrarle al mundo que valoran el conocimiento astronómico, y que no son bárbaros en esta ciencia[8], incluyeron tres grandes columnas en su periódico, “La Gaceta Mercantil”, extendiéndose profusamente sobre el Cometa de este año, que comenzaron a observar 9 o 10 días antes que nosotros aquí, porque el 13 de diciembre del año pasado lo descubrieron y lo siguieron, cuando fue solo en la víspera de Navidad que lo descubrimos ya muy por encima del horizonte. Bien dije que es de América del Sur y África y el sur de Asia que las observaciones deberían guiarnos sobre la marcha de este cometa, porque no era entonces visible desde Europa …

Sentinella da Monarchia 2/5/1845, traducción del autor

El párrafo hace referencia a La Gaceta Mercantil del 22 de enero de 1845, Nº 6375, en la que se publica un informe de dos hojas manuscritas que Vicente López elevó al gobierno sobre el cometa de fines de 1844 y las observaciones hechas por él.

Por lo dicho, López se convierte en el descubridor del Gran Cometa de 1844, ya que lo ubicó días antes que en Sudáfrica, y posteriormente publicó sus observaciones. Se trata de un hecho destacable, dado que resulta ser el segundo descubrimiento de este tipo realizado en la República Argentina, luego del hallazgo del Gran Cometa de 1830 por Hermann Conrad Dwerhagen y Bernard Kiernan.

En el periódico porteño, se destaca que en la noche del viernes 13, varias personas que se estaban bañando en el Río de La Plata, fueron sorprendidas por la cola del cometa que divisaron al suroeste. Uno de los bañistas (seguramente con conocimiento de estos astros por haber visto el Gran Cometa del año anterior) advirtió a Vicente López sobre su presencia, quien lo observó al día siguiente.

Con posterioridad, el cielo nublado y la lluvia impidió el seguimiento del astro, si bien se lo alcanzó a ver en algunas noches (27, 30 y 31). López logró observarlo en enero de 1845, los días 1, 4, 6, 7 y 13, siempre alrededor de las 20:30 horas. Para el 20, el cometa ya no era visible por su bajo brillo.

Primera página de La Gaceta Mercantil del 22 de enero de 1845, Nº 6375, en la que se incluye el informe de Vicente López sobre el cometa de diciembre de 1844 (Hemeroteca de la Biblioteca Pública de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires).

El informe transcripto en La Gaceta Mercantil, dirigido al Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, Brigadier Juan Manuel de Rosas, luego del entonces acostumbrado “¡Viva la Confederación Argentina! – ¡Mueran los salvajes unitarios!” con la que todo escrito debía iniciarse, el autor declara que los datos presentados:

“No son la obra de un astrónomo, pero sí lo son de un Argentino aficionado, que ha vencido muchas dificultades para adquirir los pocos conocimientos que tiene del Cielo.”

Advierte que carecía “…tanto de la ciencia, como de los instrumentos…”, pero que publicaba lo realizado debido a que consideraba muy importante su registro (premonitoriamente como se verá al final de este ítem) que “…ha principiado para Buenos Aires en el año de 1821…”, en referencia a la observación del cometa que se vio aquel año.

A lo largo del informe, López se explaya en varias cuestiones, principalmente apoyado en la lectura de la “Revista Enciclopédica de la Civilización Europea”[9].

En primer lugar, señala un hecho singular:

“[el día 14] … no fui testigo de un bello fenómeno que acaeció como a las 8½ [20h 30min] de la noche: fue una ráfaga de luz que se vio desprenderse del lado mismo del cielo en que estaba el cometa, y tal que restituyó la claridad del día por unos momentos. Algunos dicen que fue un globo luminoso que se deshizo en chispas, dejando por unos instantes un rastro de colores en figura de arco.”

La descripción coincide ajustadamente a la visión de un bólido. También destaca que similar fenómeno ocurrió con el Gran Cometa de 1843, el 1ero de marzo, en que F. Scott en Inglaterra observó un brillante meteoro desprenderse de la cola del cometa y el día 20, Forester[10] vio una aurora boreal que supuso una emanación del astro, ambos relatos tomados de la citada revista enciclopédica. Finalmente se pregunta si “¿Habrá acaso estos relámpagos sin tormenta emanado de ambos Cometas?“.

A continuación, se detallan los estudios sobre las relaciones de distintas apariciones de cometas a lo largo de la historia, con transcripciones textuales de la revista, con lo cual se remarca la importancia de realizar registros de estos fenómenos para las generaciones futuras. 

López destaca que aún se presentaban temores entre la población, por la aparición de los cometas, debido a “…la desconfianza que inspiran la ignorancia de su origen y naturaleza, y la complicación posible de sus movimientos con los del planeta que habitamos.”, lo último en alusión a posibles choques con la Tierra, cuestión que ya había estado en boca de la gente una década antes, en oportunidad de la presencia del cometa Biela, como se comentó en Paolantonio 2020. Señala que por ello:

“…, creo conveniente difundir en mi país, con motivo de mis observaciones sobre el actual cometa, las ideas que sobre sus cuerpos han formado dos célebres astrónomos, y que aquietan sobre manera nuestros ánimos, aun para los casos terribles que hemos dicho de un encuentro con la Tierra, o de una grande cercanía.”

Y pasa a transcribir las ideas sobre la naturaleza y los movimientos de los cometas, de Laplace y Herschell, volcadas en el tomo “Conocimiento de los Tiempos, o Movimientos celestes para el año de 1816”[11]:

Entre las hipótesis que se han propuesto sobre el origen de los cometas la más verosímil me parece ser la del Sr. Herschell, que consiste en mirarlos como pequeñas nebulosas, formadas por la condensación de la materia nebulosa derramada con gran profusión en el Universo.

Cierra el tema expresando:

El Gran Cometa de 1843 pasaba el meridiano por nuestro mismo zenit a eso de la una de la tarde en los primeros días de su aparición: a juzgar por la extensión de su cola debería habernos hecho sentir algunas malas influencias; sin embargo, los 35 días de su presencia sobre nuestro horizonte fueron uno de los tiempos más hermosos de Buenos Aires, tanto que solo tres o cuatro noches demos de verlo huir sobre un cielo sereno y despejado. Durante la aparición del presente [cometa], hemos sentido, es cierto, algún trastorno atmosférico. fuertes vientos, lluvia copiosa y mal tiempo, pero un verano generalmente frío. cuando en París se les atribuye la elevación de la temperatura ¿Y esos sacudimientos de la atmósfera, las inundaciones, pestes y temblores, no suceden también durante la ausencia de todo cometa? ¿Por qué, pues, hemos de mirarlos como causas de esos efectos?[12].

Finalmente, antes de incluir sus observaciones, plantea la problemática del movimiento de los cometas, en vinculación a la posibilidad de que el de 1844 haya sido el mismo que el aparecido en 1843, y nuevamente transcribe parte de lo incluido en la Revista Enciclopédica:

“La atracción de los planetas, y quizá también la resistencia del éter que llena el espacio, dice el mismo Conde Laplace, ha debido cambiar muchas órbitas cometarias en elipses, cuyo eje es mucho menor que el radio de la esfera de influencia de actividad solar… En cada vuelta a su perihelio pierde un cometa una parte de su sustancia, que el calor y la luz del Sol evaporan y dispersan en el espacio… Este astro debe, pues, al cabo de varios regresos disiparse totalmente, o reducirse a un núcleo fijo que presentará fases como los planetas…Tal vez esta es una de las causas que hacen tan raras las reapariciones de los cometas…”  

Remata indicando:

“Por lo expuesto se ve que la astronomía no presenta materia más inaveriguada todavía que la de los cometas: y sobre ella se siente la necesidad de reunir todos los esfuerzos, contribuyéndose en cada región del mundo con los datos y observaciones de estos notables fenómenos, cada vez que se presenten … si vuelve este cometa a aparecer otro tiempo en nuestro cielo, tengan nuestros compatriotas de entonces una descripción ya hecha de la ruta que aproximadamente ha llevado sobre nuestro horizonte… [por lo que] me creo en el deber de registrar en los periódicos contemporáneos las siguientes observaciones…”

Observaciones que a continuación pasa a detallar y con lo que se cierra el informe. Incluye en la del 13 de enero, su opinión de que los cometas del 43 y 44 no fueron el mismo objeto.

“Noche del 1º de Enero. Estaban las Pléyades a las 8½ de la noche, tiempo medio, al E. del meridiano, cerca de pasarlo. El cometa estaba al S. E. de Fomalhaut a distancia de 24 grados: al O. N. O. de Achernar a distancia de 40 grados: Su posición era pues en el pedestal del Microscopio, sobre la constelación del Indio, y debajo de la Ala occidental de la Grulla. Su ascensión recta aparente era de 315 grados, y su declinación austral 46 grados 30 minutos. La cola tenía unos seis a siete grados, la 7ma parte de la del Cometa de 1843: me pareció afectar la figura de una espiga; pero el núcleo era más lúcido y más bien determinado. Debió este día pasar por el meridiano a las 2½ de la tarde a unos 10 grados al sur de nuestro zenit.

Noche del 4 a la misma hora: distaba del Fomalhaut 18 grados: y de Achernar 35 grados: aparecía al N. O. da la estrella Alpha en el ala occidental de la Grulla. Su ascensión recta aparente era de 395 grado y su declinación de 46 grados 29 minutos.

Noche del 6: Distaba de Fomalhaut 15 grados y de Achernar 32: estaba encima de la estrella Delta de la Grulla y tan arrimada que casi su confundía con ella.

Noche del 7: De Fomalhaut distaba 14 grados 40 minutos – De Achernar 29 grados: su ascensión recta aparente era de 345 grados: su declinación de 44 grados 50 minutos. Debió pasar por el meridiano a las 3¾ de la tarde.

Noche del 13. Distaba de Fomalhaut 16 grados: de Achernar 23 grados. Estas distancias se aseguraron por otras dos: de la estrella Alpha del Navío Argos o Canopo 61 grados 40 minutos hacia el O: y de la Épsilon del Fénix 6 grados al N. Su ascensión recta aparente era de 359 grados: y su declinación de 40 grados. Debió pasar por el meridiano a las 41/4 de la tarde unos 5 grados al sud de nuestro zenit. Ya tocaba el límite del Taller del Escultor en esta noche que completa el mes de su aparición; y estaba solamente 7 grados al S. O. del punto de la misma constelación, en que estaba el Cometa de 1843 la noche del 5 de marzo, primera en que lo observamos con sextante. Entré en grande expectación a ver si en las noches siguientes seguiría el rumbo del N. E. y se confundirían ambas órbitas; o sería el mismo cometa. Entonces que conjeturas acerca de la atracción, que sobre él habría ejercido el Sol hasta hacerle dar una vuelta tan precipitada, ni haberle dejado en su superficie bastante materia evaporable para formar la misma cola! Y esta conjetura, qué conforme con el cálculo de Mr. Plantamour[13] que supone haber atravesado aquel cometa la misma sustancia solar! Pero las observaciones del 15 y 18 aunque ya sin seguridad por la luz de la Luna, y diminución de la del cometa, nos hacen creer que éste ha bajado hacia el S. E. y sigue otra órbita, que por ahora es paralela a la otra. En las noches del 20 y 21 ya no podía observarse.”

Más allá de resaltar el valor del descubrimiento del cometa de 1944 y de los registros realizados, corresponde destacar el gran interés de Vicente López por los temas astronómicos, el que se identifica como aficionado y reconoce las limitaciones de sus observaciones. Los trabajos que emprende, los lleva adelante con objetivos definidos, consiente del valor que tenían en una región huérfana de astrónomos profesionales. Lo hace con la esperanza que fueran de utilidad en un futuro, lo que, para el Gran cometa de 1844, resultó acertado, pues parece estar relacionado con el Cometa Atlas de 2019. López sostiene también, la importancia de dar continuidad a este tipo de investigaciones a lo largo del tiempo.

En sus escritos, no solo presenta los datos elaborados a partir de sus observaciones, también los analiza y discute, y los acompaña con una síntesis de los conocimientos que sobre los mismos se tenía en la época, tomados de los medios con que dispuso, destacando la importancia de su difusión, por lo que también asume conscientemente el rol de divulgador de esta ciencia.

Dada la ausencia de citas sobre algún tipo de comunicación, se puede concluir que Vicente López no estableció vínculos con astrónomos profesionales.

Noticias sobre el Gran Cometa aparecieron periódicamente en el semanario anglo-argentino The British Packet, and Argentine News. Este periódico fue fundado por Thomas G. Love, y se editó en Buenos Aires entre 1826 y 1854. Era el más leído por la colectividad británica en general. En sus páginas se podían encontrar noticias de política local, de Inglaterra y del Imperio Británico (Cruset 2019).

Noticias sobre el Gran Cometa de 1844 aparecidas en el semanario The British Packet, and Argentine News. Izquierda, del 28 de diciembre de 1844, en el que se indica que se había podido observar el cometa a pesar del tiempo desfavorable y la Luna llena, y que su movimiento era directo. Derecha, del 4 de enero de 1845 en la que se incluye su posición y se indica una cola de 12º,5.
Noticias sobre el Gran Cometa de 1844 aparecidas en el semanario The British Packet, and Argentine News del 18 de enero, en la que se brinda la posición del cometa en el día 15. En ningún caso se hace mención del origen de la información.

El día del descubrimiento, el cometa se encontraba a su mínima distancia al Sol, a un cuarto de unidad astronómica, unos 38 millones de kilómetros. Lo separaban de la Tierra 180 millones de kilómetros (1,2 U.A.).

Esquema de las posiciones relativas del Gran Cometa de 1844 y de la Tierra, el día de su descubrimiento por Vicente López desde Argentina (base Solar System Dinamics, https://ssd.jpl.nasa.gov/).  

El 28 de diciembre de 2019 se descubrió el cometa C/2019 Y4 ATLAS, el cual a principio del año llegó a observarse a simple vista. En abril de 2020 comenzó a fragmentarse. El cálculo de su órbita, muestra una similitud muy significativa con el Gran Cometa de 1944, con un período de unos 4.000 años, una distancia al Sol en el perihelio de 0,25 unidades astronómicas y una inclinación de la órbita de 45º. Estas concordancias son suficientemente fuertes como para concluir que ambos objetos, posiblemente son partes de un solo cometa mucho más grande que se fragmentó hace unos 5.000 años (Hui & Ye 2020). 

Agradecimiento: A Marianela, de la Oficina de Hemeroteca de la Biblioteca Pública de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, por la gentil búsqueda y reproducción de La Gaceta Mercantil.

Notas

[5] (volver) La última aparición del cometa Halley en ese período fue en 1835. Su observación no fue favorable desde Argentina, en particular Buenos Aires.

[6] (volver) Matemático y profesor, perteneció al Cuerpo de Ingenieros. Realizó publicaciones y traducciones sobre álgebra y geometría, y una de astronomía: Memória sobre as causas físicas dos movimentos de rotação da terra e dos planetas; Causas das influências da Lua (1847) (Memoria sobre las causas físicas de los movimientos de rotación de la tierra y los planetas; Causas de las influencias de la luna). Biblioteca digital de Literatura de Países Lusófonos, en https://www.literaturabrasileira.ufsc.br/autores/?id=14849.

[7] (volver) La Gaceta Mercantil fue un diario comercial, político y literario, que circuló en Buenos Aires entre 1823 y 1852, periodo mayormente coincidente con los gobiernos de Juan Manuel de Rosas. Respondía a los intereses políticos y las problemáticas que afrontaba el gobierno rosista, el cual apoyaba al periódico. Los principales editores fueron Estaban Hallet y Santiago Kiernan, hijo del aficionado Bernard Kiernan.

[8] (volver) En ese momento las relaciones entre Argentina y el Imperio de Brasil no estaban pasando su mejor momento debido a la Guerra Grande.

[9] (volver) López la nombra como “Revista Española Enciclopédica”, pero de acuerdo a lo transcrito no cabe duda que hace referencia a la Revista Enciclopédica de la Civilización Europea, tomo 4, de abril de 1843 (pp. 176-183). Esta revista se publicó en Paris en 1843 bajo la dirección de Eugenio de Ochoa y Patricio de la Escosura. Aparecía en forma mensual con más de 300 páginas. Fue una revista de información general, que tenía como objetivo difundir en los países de habla hispana los avances de las naciones europeas más desarrolladas en los campos de la ciencia y la ciencia. Era posible suscribirse en diversas ciudades de América: Arequipa, Boston, Buenos Aires, Caracas, Pernanbuco, Filadelfia, Guanajuato, Guayaquil, Lima, México, Nueva York, Nueva Orleans, Río de Janeiro, Tacna, Valparaíso y Veracruz. Esta revista se puede consultar en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, de donde se ha tomado parte de esta referencia.

[10] (volver) Seguramente se refiere al astrónomo Thomas Forster (1789-1860) (biografía en https://en.wikisource.org/wiki/ Forster,_Thomas_Ignatius_Maria_(DNB00), del que se pueden ubicar dos cartas sobre sus observaciones del cometa, publicadas en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Vol. 5, 1843, páginas 269 y 270, en el título “On the great comet of 1843”, en las cuales se hace referencia a que el 20 de marzo pudo ver una repentina y brillante aurora boreal junto al cometa por unos 18 minutos. La observación fue realizada desde Brujas, Bélgica. Esto no se condice con lo señalado en el artículo.

[11] (volver) Los textos originales en francés se pueden consultar en: Laplace, Pierre-Simon de (1749-1827). Auteur du texte. Oeuvres complètes de Laplace. Tome 13 (1904) / publiées sous les auspices de l’Académie des sciences, par MM. les secrétaires perpétuels. 1878-1912. La connaissance des Temps, 1816. Sur les cométes (pp. 88-97). Disponibles en gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France.

[12] (volver) Para estas conclusiones toma algunas ideas incluidas en la Revista enciclopédica de la civilización europea, tomo 4, de abril de 1843, páginas 182 y 183.

[13] (volver) Hace referencia al astrónomo Emile Plantamour, director del Observatorio de Ginebra, que previamente había trabajado en el de París. En la Revista Enciclopédica, se menciona una carta suya dirigida a François Arago, con los parámetros orbitales del cometa de 1843. Los datos fueron publicados en la revista Astronomische Nachrichten, 20, 18, marzo 1843 ( Schreiben des Herrn Plantamour, Directores der Genfer Sternwarte an den Herausgeber, p. 294), donde se indica: “La comète a du passer à une très petite distance de la surface du soleil, pour ainsi dire, raser la surface du solei.” (El cometa debe haber pasado a una distancia muy corta de la superficie solar, por así decirlo, rasando la superficie del sol). Otro artículo sobre el mismo tema fue: Plantamour, M. (1843b). Schreiben des Herrn Profesores Plantamour, Directores der Genfer Sternwarte an den Herausgeber. Astronomische Nachrichten, 20, abril 1843, p. 343.

Referencias

  • Amorim A. (2020). O Grande Cometa de 1844. Observe! Boletim Informativo do Neoa – JBS, año XI, Nº 4, abril 2020, 9-11.  http://geocities.ws/costeira1/neoa/observe_abril2020.pdf
  • Bond G. P. (1850). On the great comet of 1844-45. Astronomical Journal, vol. 1, iss. 13, p. 97-103.
  • Cruset M. E. (2019). Política y migración: los irlandeses en Argentina durante los siglos XVIII y XIX. Irish Migration Studies in Latin America 9:2, p. 31.
  • Hui M. & Ye Q. 2020 (2020) Observations of Disintegrating Long-Period Comet C/2019 Y4 (ATLAS) – A Sibling of C/1844 Y1 (Great Comet). The Astronomical Journal, Vol 160, Nº 2. Disponible en https://arxiv.org/abs/2004.10990.
  • Paolantonio, S. (2020). Bernard Kiernan y los cometas. Sobre un aficionado argentino de comienzos del siglo XIX y el temor al cometa Biela. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/kiernan.

Periódicos consultados

  • Sentinella da Monarchia (Disponible en Biblioteca Nacional Digital Brasil. Formato Digital. Consultado agosto 2020).
  • La Gaceta Mercantil (Disponible en Hemeroteca de la Biblioteca Pública de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires).
  • The British Packet, and Argentine News (Disponible en Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Formato Digital. Consultado agosto de 2020).

Sitio web

  • Gary W. Kronk, cometography.com/lcomets/1843d1.html. Consultado el 8/ de septiembre de 2020.

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