Un mapa de todos los cielos

130 del inicio de la Carte du Ciel

S. Paolantonio

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En 2017 se cumplieron dos aniversarios vinculados a la historia de la astronomía, los 130 años del inicio del proyecto de la Carte du Ciel (Mapa del Cielo) y 350 de la fundación de la institución que lo promovió, el Observatorio de París. La relevancia de este emprendimiento, en el que se involucraron varios de los más importantes observatorios astronómicos latinoamericanos, justifica en esta oportunidad recordar algunas de las circunstancias que rodearon sus comienzos. La ambiciosa propuesta requirió para su ejecución, el trabajo mancomunado de una veintena de instituciones, para lo que se diseñó una impresionante organización que incluía congresos, comisiones y publicaciones. La Carte du Ciel finalmente se constituyó en uno de los antecedentes inmediatos de la Unión Internacional Astronómica, rectora de la astronomía mundial, que en 2019 cumplirá su primer siglo de vida.


Las primeras fotografías de objetos celestes fueron obtenidas con grandes esfuerzos a partir de la mitad del siglo XIX, utilizando el método de Daguerre o “placas húmedas”, denominadas de este modo por tener que mantenerse en tal condición la emulsión a lo largo de toda la exposición. En este comienzo, corresponde destacar lo llevado adelante en la década de 1860 por el neoyorquino Lewis Rutherfurd, quien obtuvo excelentes imágenes de la Luna y de los cúmulos estelares Pesebre y Pleyades con un objetivo de su diseño. Este objetivo fue posteriormente adquirido por el Observatorio Nacional Argentino, lo que permitió realizar tempranamente, a partir de 1872, fotografías sistemáticas de cúmulos abiertos del hemisferio sur celeste, el trabajos más importantes realizado en la época en Latinoamérica (Paolantonio y Minniti, 2001).

Fotografía de la Luna obtenida por Lewis M. Rutherfurd el 6 de marzo de 1865, desde Nueva Work, con un telescopio cuyo objetivo diseñó especialmente para la fotografía celeste (elaborado por Henry Fitz). Este objetivo fue adquirido en 1871 por el Observatorio Nacional Argentino para realizar las Fotografías Cordobesas[1]. La fotografía  mostrada fue una de las obsequiadas por Rutherfurd a su amigo Benjamin Gould, primer director del observatorio cordobés. En la misma circunstancia regaló otra a Domingo F. Sarmiento, la que hoy se encuentra en el Museo Histórico Sarmiento (Paolantonio y Minniti, 2001). Actualmente el objetivo y la fotografía se encuentran resguardados por el Museo Astronómico del OAC (MOA, dig. S. Paolantonio).

Fotografía de la Luna lograda el 18 de junio de 1875 en el Observatorio Nacional Argentino, con el Gran Ecuatorial y el objetivo (reparado) mencionado en la imagen anterior. Es una de las placas premiadas en la exposición de Filadelfia en 1876 (Archivo S. Paolantonio).

El perfeccionamiento de los sistemas de seguimiento de los telescopios, la invención de técnicas que permitían elaborar objetivos especialmente destinados a su utilización con la fotografía[2] y el advenimiento de las emulsiones secas, más sensibles a la luz y que no debían exponerse en un tiempo perentorio como en el caso de las húmedas, posibilitaron obtener resultados más predecibles y uniformes. Para la década de 1880 la técnica fotográfica comenzó a ser progresivamente utilizada en todos los campos de la investigación astronómica, hasta convertirse en predominante en el siglo XX.

En cuanto al programa del Catálogo Astrográfico y la Carta del Cielo – la “Carte du Ciel” –, sus inicios pueden vincularse a la aparición en 1882 en los cielos del sur del Gran Cometa de Septiembre.  Descubierto en Córdoba, Argentina, el 5 de septiembre (Paolantonio y Minniti, 2001), llegó a tener un brillo tan notable – se lo vio durante el día – que acaparó la atención del mundo astronómico. David Gill, director del Observatorio del Cabo de Buena Esperanza, fue uno de los tantos astrónomos que lo estudiaron. Logró obtener notables fotografías del astro, copias de las cuales envió a varios de sus colegas, entre ellos, al director del Observatorio de París, Ernest Mouchez[3].

David Gill, Observatorio del Cabo (University of California Santa Cruz, Digital Collections) y Ernest Mouchez, Observatorio de París (Gallica, http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b8450563p/f1.item).

El Contra Almirante Mouchez quedó impresionado por la calidad de los registros, en los que se podía apreciar un gran número de estrellas de fondo. Inmediatamente advirtió las posibilidades del método, para facilitar uno de los trabajos que se estaba realizando en la institución que dirigía, la confección de cartas celestes de la zona de la eclíptica. El Observatorio de París estaba involucrado desde 1852 en la elaboración de estos mapas incluyendo estrellas hasta la magnitud 13, trabajo que llevó adelante Jean Chacormac. Fue retomado en 1872 por los astrónomos asistentes, los hermanos Paul y Prosper Henry. Estas tareas se realizaban con gran dificultad debido a la alta densidad de estrellas, en particular en la región de la Vía Láctea, que hacía virtualmente imposible dibujarlas, por lo que la técnica fotográfica podía aplicarse con grandes ventajas. El Director presenta las imágenes a la Academia de Ciencias y una es publicada en la revista L’Astronomie de C. Flammarion (Mouchez, 1884, Gin, 1883).

Una de las fotografías del Gran Cometa de 1882 realizadas por David Gill (7 de noviembre) desde el observatorio ubicado en el Cabo de Buena Esperanza, que impresionaron al director del Observatorio de París y que se convirtió en uno de los disparadores que derivó en el programa de la Carte du Ciel (D. Gill, South African Observatory).

La idea de utilizar la fotografía para realizar mapas celestes no era nueva, el astrónomo Warren de la Rue del Observatorio Kew, Inglaterra, lo había sugerido en 1857, y en 1882 Edward Pickering de Harvard insiste sobre esta posibilidad. A partir de 1885 Gill comenzó a concretar estas ideas al emprender la realización de un mapeo fotográfico del cielo austral[4] (Chinnici, 2008).

El director del Observatorio solicitó – posiblemente en 1883 – a Prosper y Pierre Henry, a los que ponderaba como excelentes observadores y como los mejores ópticos de Francia, el diseño y la construcción de un objetivo corregido para los “rayos químicos”[5]. Los Henry fabricaron en su taller de Montrouge, París, uno de 16 cm de diámetro y 210 cm de distancia focal, el que fue montado en un tubo cuadrado de madera, acoplado al “ecuatorial del jardín” –un refractor de 24 cm de abertura utilizado por los Henry para el trabajo del mapa de la eclíptica–, que se utilizó como anteojo guía durante las exposiciones, de modo de compensar las irregularidades de la relojería. Los resultados obtenido en 1884 resultaron alentadores, con un campo de visión de 2 por 3 grados, en 45 minutos de exposición, en las placas – secas de gelatina-bromuro – se llegaron a registrar 1.500 estrellas hasta la magnitud 12 (Mouchez, 1884a).

Las primeras pruebas con el objetivo “acromatizado para los rayos químicos” fabricado por los hermano Henry fueron presentadas el 18 de agosto de 1884 en la Academia de Ciencias (Biblioteca OAC, dig. S. Paolantonio).

Desde la izquierda Prosper Mathieu (1849-1903) y Pierre Henry (1848-1905), Paul Ferdinand Gautier (1842-1909).

Esta imagen fue publicada en L’Astronomie en la noticia de la presentación realiza por Mouchez a la Academia de Ciencias, por lo que seguramente es la reproducción de una de las placas presentadas en esa oportunidad. La leyenda que acompaña la fotografía indica “Fotografía directa de un punto del cielo, realizada por los señores Henry.” (Mouchez, 1884b).

Fotografía del cúmulo estelar doble de Perseo lograda el 10 de octubre de 1884 con el objetivo fotográfico de 16 cm fabricado por los hermanos Henry – exposición de 50 minutos – (Anónimo 1885, 201).

Mouchez presentó los resultados a la Academia de Ciencias, señalando que encargó la fabricación de un telescopio especialmente destinado a la fotografía con un objetivo fotográfico de 34 cm de diámetro y uno guía de 25 cm. Este aparato se ocuparía para realizar los mapas de la eclíptica con una profundidad mínima de magnitud 12 (Mouchez, 1884; 307). La montura estuvo cargo del constructor de instrumentos parisino Paul Gautier ¡quien lo realizó haciéndose cargo de los gastos!, seguramente esperando ganancias futuras.

El director anuncia el éxito de los trabajos a numerosos colegas. Gill, contesta el 23 de diciembre de 1884 en la que manifiesta el entusiasmo por la fotografías enviada, le pide detalles sobre el objetivo realizado y le manifiesta su intención de realizar un durchmusterung fotográfico de los cielos del sur. En otra misiva del 18 de enero de 1885 le indica que tiene pensado comprar un objetivo a los Henry sin demora una vez que conozca los precios (Chinnici, 2008; 82), sin dudas consideraba que la calidad que se había logrado era excelente.  En febrero le escribe nuevamente  detallando lo que realizaría en el durchmusterung, y planteó la posibilidad de realizar un mapa de todo el cielo si el nuevo instrumento que se estaba fabricando era lo suficientemente eficiente (Le Guet Tully et al, 2008).

El nuevo instrumento, el primer “astrográfico”[6](al que muchas veces se llama “Henry-Gautier” o simplemente “Gautier”), resultó un éxito[7], por lo que Mouchez se anima a proponer la realización del mapa fotográfico de todo el cielo a gran escala y profundidad. Los hermanos Henry comienzan a realizar fotografías de las Pléyades, la zona de la Vía Láctea, de Saturno, efectuando varias publicaciones.

El telescopio fotográfico del Observatorio de París. Además del objetivo fotográfico 34 cm de diámetro y 343 cm de distancia focal, poseía uno visual de 24 cm de diámetro y 3,6 metros de distancia focal, destinado a servir de guía durante las exposiciones (Observatorio de París).

Fotografía del cúmulo estelar abierto de las Pléyades obtenida por los hermanos Henry con una hora de exposición (Flammmarion, 1886; 45).

Fotografía realizada por P. y P. Henry de la región del Cisne – centro 19h 55 min 52º 15′ – con una hora de exposición (Flammmarion, 1886; 53).

 

Dada la magnitud de la ambiciosa empresa, solo podía llevarse a cabo con una colaboración internacional. La propuesta contemplaba el empleo de la técnica fotográfica para medir las posiciones de todas las estrellas más brillantes que la magnitud 11, y la confección de un atlas que incluiría estrellas de hasta la 14, requiriéndose la obtención de la impresionante cantidad de 32.000 placas. La idea era repartir el gigantesco trabajo entre varios observatorios, cada uno de los cuales se haría cargo de la observación de una zona o faja del cielo limitada en declinación, así como de realizar y financiar la correspondiente publicación. Las instituciones participantes no solo tenían que contar con la capacidad técnica, el personal y el presupuesto suficiente para hacerse cargo de las tareas, también su ubicación geográfica debería ser tal que, de acuerdo con su latitud, la zona a fotografiar se situara a la mayor altura posible, evitando de este modo los problemas derivados de la refracción y absorción atmosférica que se presentan cerca del horizonte. La región sur sería un gran problema por la escases de observatorios.

La propuesta obtuvo el apoyo de la Academia de Ciencia francesa, se convertiría en el primer programa internacional de gran envergadura de la historia. El Comité conformado para este propósito se constituyó en uno de los antecedentes inmediatos de la Unión Internacional de Astronomía, fundada en 1919.

Izquierda, en primer plano las cúpulas del pabellón del jardín del observatorio, la derecha corresponde a la que alberga el Astrográfico (Observatorio de Paris). Derecha, la cúpula del astrográfico (Wim De Meester, 2017).

El emprendimiento, que tomó el nombre de “Carte du Ciel”, se inició con una reunión a la que fueron invitados personalidades y directores de los más importantes observatorios del mundo, en la que se discutiría la forma de llevar adelante las tareas. El congreso fue convocado en París, para el mes de abril de 1887. Las invitaciones fueron giradas por los secretarios de la Academia, con fecha 15 de octubre de 1886, incluyendo la lista de temas a tratar.

“Señor: Los grandes progresos realizados en la fotografía celeste de algunos años a esta parte y las notables fotografías de estrellas recientemente obtenidas por los Sres. Henry en el Observatorio de París, han dado lugar a que algunos astrónomos crean que ha llegado el momento de que se emprenda la construcción de la Carta del Cielo por medio de la Fotografía. Este gran trabajo, que tendría sin duda grande importancia para los futuros astrónomos, podría ejecutarse fácilmente en pocos años si diez o doce Observatorios bien repartidos sobre el globo pudiesen dividirse convenientemente el trabajo, empleando procedimientos idénticos, a fin de obtener en las diversas partes de la Carta, la homogeneidad indispensable. La Academia de Ciencias, habiendo tenido conocimiento de las comunicaciones oficiosas que el señor Director del Observatorio de París ha recibido de un gran número de astrónomos, sobre la oportunidad de la reunión de una Conferencia Internacional, en que la cuestión fuese estudiada y discutida en común, ha pensado en que dicha Conferencia podría tener lugar en el Observatorio de París durante las vacaciones de Pascuas, el 16 de Abril de 1887 y espera que tendrá Ud. la bondad de asistir a ella. Acepte Ud. la seguridad de nuestra más distinguida consideración. Los secretarios perpetuos de la Academia de Ciencias, J. Bertrand – A. Vulpian. París, 15 de octubre de 1886.” (Tomado de Anguiano, Anuario del Observatorio Astronómico Nacional de 1889, México).

Como se señala en el texto de la invitación, previamente Mouchez entró en contacto con diversos astrónomos. En un comunicado a la Academia de Ciencias realizado en 1886, señala que el célebre astrónomo Otto Wilhelm von Struve, director del Observatorio de Pulkova, le había escrito dando apoyo a la iniciativa de realizar un mapa fotográfico de toda la bóveda celeste. Además, le sugirió que la invitación para la reunión para convenir el proyecto, la realice en forma oficial una institución como la Academia de Ciencias. En la misma nota, Mouchez señala que el Emperador de Brasil Pedro II había dado el visto bueno al director del Observatorio de Río de Janeiro, Louis Cruls, para participar en el proyecto y ordenar la compra de un astrográfico (Mouchez 1886).

Las estimaciones de la cantidad de instituciones que debían intervenir y los tiempos requeridos para la terminación de los trabajos para esta monumental obra fueron muy subestimados. 23 observatorios se vieron involucrados, el Catálogo Astrográfico se declaró terminado en 1964, luego de casi ocho décadas, mientras que la carta fotográfica celeste nunca fue completamente finalizada.

En 1886, al sur del ecuador se encontraban activos los observatorios del Cabo en Sudáfrica, los de Adelaida, Sydney y Melbourne en Australia, todos pertenecientes al imperio británico, mientras que en Sudamérica estaban los de Santiago de Chile, Río de Janeiro, La Plata y Córdoba. Todos fueron invitados a la reunión.

Asistentes al Congreso Astrográfico Internacional para la Carte du Ciel de 1887. 1: director del Observatorio de La Plata, François Beuf; 2: el director del Observatorio de Río de Janeiro, Luis Cruls; los ópticos 3: Paul Henry y 4: Prosper Henry; 5: el constructor de instrumento Paul Gautier; 6: el director del Observatorio de París, Ernest Mouchez; 7: Sub director del Observatorio de París, Maurice Loewy (sucesor de Mouchez) y 8: el director del Observatorio de Toulouse, B. Baillaud (sucesor de Loewy) (Detalle de la  fotografía existente en el Observatorio Astronómico de La Plata;dig. S. Paolantonio).

 

Además de la anticipada aceptación y compra del instrumento realizada por el Observatorio de Río de Janeiro, también lo hace el de La Plata. El director del observatorio plantense, fundado en 1883, el marino francés François Beuf,   en 1886 por sugerencia de Mouchez,  solicitó y obtuvo la autorización del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires – del cual dependía la institución – para comprar su astrográfico a los ópticos Henry y el mecánico Gautier.

El encuentro se inició el 16 de abril y se prolongó hasta el 25. El 16 a las 14 horas, comenzó la primera sesión. A lo largo del encuentro se definieron la organización y los lineamientos generales de la cooperación internacional, dejando para el siguiente congreso, que se realizó en 1891, las zonas del cielo que le correspondería observar a cada institución. Se formó una “Commissione Insternationale” permanente, constituida por 11 miembros, y un Comité ejecutivo de 9 miembros.

Portada del primer boletín del Congreso de 1887 (Biblioteca OAC, dig. S. Paolantonio).

La recepción al congreso fue notable y los discursos numerosos. También nutrida resultó la concurrencia; sin dudas la iniciativa despertó gran interés en el mundo científico. Los anfitriones contaban con once delegados de la Academia de Ciencias, incluidos el secretario Joseph l. F. Bertrand – que firmó las invitaciones – y el astrónomo Maurice Loewy – quien sucedería a Mouchez –. Estaban presentes los directores de los observatorios de París, E.  Mouchez, de Toulouse, E. Benjamin Baillaud – quien sucedería a Loewy  –, de Bordeaux, George A. P. Rayet y de Argel, Charles Trépied.  Desde luego que también se encontraban los ópticos Paul y Prosper Henry, así como Paul Gautier.

Entre los 36 representantes extranjeros que concurrieron, se destacaban B. Hasselberg  y  O. Struve del  Observatorio  de Pulkovo, Rusia, A. Common de Londres, E. Gautier de Ginebra y Cecilio Pujazón del Observatorio de Marina de San Fernando, España., así como el constructor de instrumentos A. Steinheil de Munich.

Asistieron de Alemania, A. Auwers de Berlín, J. Kapteyn de Göttingen y E. Schönfeld de Bonn – célebre por su durchmusterung –, y de Estados Unidos, dos delegados de New Haven y Washington. Sin embargo, ninguno de estos países finalmente participaría del programa.

Del hemisferio sur concurrieron, David Gill del Cabo de Buena Esperanza, H. C. Russell del Observatorio de Sydney, y los representantes de los observatorios sudamericanos, Louis Cruls, de Río de Janeiro y F. Beuf, del Observatorio de La Plata, quien fue acompañado por el ayudante Alfredo Pérez Mendoza, quien obró de secretario. Mendoza enfermó y murió poco tiempo después de llegar a París, lo que llevó a Beuf a abreviar las visitas planeadas a los principales observatorios europeos.

José Vergara, a cargo del Observatorio Astronómico Nacional de Santiago de Chile, recibió la invitación muy tarde como para que pudiera viajar a Francia. De todos modos, escribió a París señalando la aceptación para participar del proyecto y destacando que ya contaba con la correspondiente autorización de su gobierno.

Del Observatorio Nacional Argentino no concurrió nadie a pesar de ser invitado. El director, John M. Thome, por sugerencia de su mentor, el Dr. Benjamin Gould, ex director de la institución, rechazó participar del programa[8]. Sin embargo, dado que para fines del siglo XIX, ninguno de los observatorios sudamericanos había podido realizar los trabajos comprometidos, Thome cambió su actitud e ingresó al proyecto en el año 1900. Un cuarto de siglo más tarde se terminó las exposiciones y la medición de las placas, y posteriormente se publican los resultados.

En cuanto al Observatorio de Tacubaya, de México, no fue invitado, tal vez por no estimarse posible su participación en la empresa. Sin embargo, al enterarse su director, Ángel Anguiano, de la reunión en París, le envía a Mouchez por intermedio de Bouquet de la Grye, una fotografía de la Luna lograda en la institución por Teodoro Quintana. El director del Observatorio de París le contesta el 10 mayo de 1887, alabando la fotografía remitida y preguntando la posibilidad de que participara de la Carte du Ciel. El 8 de junio del mismo año Anguiano contesta indicando que luego de hablar personalmente con el Presidente de la Nación, aceptaba la entrada al proyecto. Así, Tacubaya se convertiría en el segundo observatorio latinoamericano que concretaría los trabajos para esta obra, si bien le demandaría un ingente esfuerzo a lo largo de muchas décadas. Este observatorio, a diferencia de los sudamericanos, adquirió el astrográfico a Howard Grubb de Dublín (Anguiano, 1889).

La reunión de abril de 1887 fue el inicio de un largo camino recorrido hasta bien avanzado el siglo XX, la Carte du Ciel se constituyó en una empresa que proporcionó grandes logros a la astronomía, y que gravitó fuertemente en las tareas de los observatorios involucrados, en particular los latinoamericanos.

 

Sobre lo realizado en el Observatorio Nacional Argentino y en los observatorio latinoamericanos del Catálogo Astrográfico y la Carta del Cielo  puede leerse en:

  • Historia del Observatorio Astronómico de Córdoba (2008)

https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2008/12/historia-del-ona1.pdf

http://www.cordobaestelar.oac.uncor.edu/Capitulo16.pdf

http://www.cordobaestelar.oac.uncor.edu/Capitulo19.pdf

  • El Observatorio de París y la astronomía latinoamericana (2010)

https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2010/10/observatorio-paris.pdf

  • El telescopio astrográfico del Observatorio de Córdoba (2011)

https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/astrografico3/

  • Catálogo Astrográfico (Córdoba): máquinas de medir placas fotográficas (2015)

https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/maquinasdemedir/

 

Sobre el proyecto resulta recomendable la lectura de “La Carte du Ciel”, J. Lamy, L’Observatoire de Paris y la consulta de “La Carte du Ciel, Correspondance inédite conservée dans les archives de l’Observatoire de Paris”, Chinnici, I. Observatorio de París, Observatorio Astronómico de Palermo G. S. Vaiana.

 

Notas

[1] ↑ En las Fotografías Cordobesas se lograron unas 1400 placas (emulsión húmeda), la gran mayoría de cúmulos abierto y estrellas. Como estaban destinadas a medir posiciones, en cada placa se realizaron varias exposiciones, por lo que no eran aptas para reproducir, de modo que no se cuenta con positivos de las mismas. La colección hoy se encuentra depositada en el Observatorio de Harvard. La historia de este trabajo fue publicado en forma completa en Uranometría Argentina 2001, Paolantonio y Minniti 2008 y Córdoba Estelar 2009.

[2] ↑ A causa de la preponderante sensibilidad en la región azul del espectro electromagnético de las emulsiones utilizadas en aquel momento, era fundamental que la imagen formada por el telescopio para este color se concentrara lo máximo posible. Esto no podía lograrse con la aberración cromática residual de los objetivos empleados para la observación visual, ya que por ser el ojo más sensible a la región amarilla, están pobremente corregidos en el azul. Para salvar este inconveniente, se utilizaron en un comienzo telescopios reflectores, los que al emplear ópticas de reflexión carecen de aberración cromática. Sin embargo, su campo visual óptimo era menor y las técnicas de tallado de los espejos empleada en aquel entonces dejaban mucho que desear; sumaban además el inconveniente de su gran peso que dificulta el movimiento del instrumento durante el seguimiento, haciendo muy trabajoso obtener fotografías. Rutherfurd logra por medio de la utilización del espectrógrafo y técnicas fotográficas, diseñar un objetivo corregido para la región azul-violeta del espectro; primero con un clásico “doblete” consistente en dos lentes, una convergente de vidrio tipo “crown” y otra divergente de vidrio tipo “flint”. Posteriormente propuso una variante en la que corregía un doblete visual con una tercera lente.

[3] ↑ Ernest Barthélemy Mouchez, nace en Madrid el 24 agosto de 1821, fallece el 25 de junio de 1892. Fue oficial naval francés y participó en la guerra Franco-Prusiana en 1870. Se desempeñó como director del Observatorio de París desde 1878 y hasta su muerte.

[4] ↑ En 1885, D. Gill comenzó a concretar su proyecto, empleando placas secas y una cámara que abarcaba en cada exposición un área de 5 por 5 grados, por lo que se necesitarían en total 250 exposiciones. Este trabajo sufrió numerosos altibajos y debió ser financiado por el mismo Gill, gracias al apoyo económico de su mujer. Los resultados comenzaron a publicarse en 1896 (un año antes que las Fotografías Cordobesas) constituyendo el hoy conocido Cape Photographic Durchmusterung.

[5] ↑ Era un objetivo fotográfico, con las aberraciones corregidas para el azul-violeta, zona en que eran más sensibles las placas fotográficas. Fue diseñado para una corrección máxima para los 4300 Å (430 nm), “línea G de Fraunhofer” (Carte Photographique du Ciel, 1887; 102).

[6] ↑ La descripción de estos instrumento puede verse en Paolantonio 2011 donde se exponen detalles y se comparan algunos de los fabricados para la Carte du Ciel, a partir del existente en el Observatorio Astronómico de Córdoba.

[7] ↑ Este instrumento es considerado como excelente para la época que fue realizado. Sin embargo, en el caso del adquirido por el Observatorio Astronómico de La Plata, se le debió realizar modificaciones para solucionar errores en el sistema de seguimiento. Otro tanto ocurrió con el del Observatorio Nacional Argentino, el que comprado 15 años más tarde, también requirió modificaciones del sistema de seguimiento y en los soportes de las lentes para mejorar la imagen producida (Paolantonio, 2011 y Minniti y Paolantonio, 2009).

[8] ↑ Sobre las razones por las cuales el Observatorio Nacional Argentino no participó del congreso de París de 1887 puede consultarse Paolantonio 2011.

 

Referencias

  • Aguiano, A. (1889). Anuario del OAN. Disponible en http://www.astroscu.unam.mx/IA/index.php?option=com_content&view=article&id=898&catid=44&lang=es
  • Anónimo, (1885). La Photographie directe du ciel. L’Astronomie, 4, 201-206.
  • Carte Photographique du Ciel (1887). Congrès Astrophotoghaphique International pour le levé de la Carte du ciel. París.
  • Chinnici, I. (1999). La Carte du Ciel, Correspondance inédite conservée dans les archives de l’Observatoire de Paris, Observatorio de París, Observatorio Astronómico de Palermo G. S. Vaiana, Unión Astronómica Internacional.
  • Chinnici, I. (2008). La Carte di Ciel: genèse, dèroulement et issues. En La Carte du Ciel, Lamy J., L’Observatoire de Paris. 19-43.
  • Flammarion, C. (1886). La Photographie Celeste a l’Observatoire de Paris. L’Astronomie, 5, 42-57.
  • Gin M. D. (1883). Academie des Sciences. Photographie de la grande Comete de 1882, fatte a l’Observatoire du Cap de Bonne-Esperanee. L’Astronomie, 2, 60-62.
  • Le Guet Tully, F., de la Noë J. y Sadsaoud H. (2008). L’opération de la Carte du Ciel dans les contextes institutionnel et technique de l’astronomie Française à la fin du xixe siècle. En La Carte du Ciel, Lamy J., L’Observatoire de Paris. 69-107.
  • Minniti Morgan, E. y Paolantonio, S. (2009). Córdoba Estelar, Historia del Observatorio Nacional Argentino. Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba: Editorial de la Universidad.
  • Mouchez, E. (1884a). Essais de photographie d’étoiles, pour la construction des Cartes du ciel, par MM. Paul et Prosper Henry. Comptes Redus hebdomadaires des séances de L’Académie des Sciences. 29, 305-307. Paris.
  • Mouchez, E. (1884b). La Photographie Directe du Ciel. L ‘Astronomie, 3, 370-373.
  • Mouchez, E. (1885). Carte photographique du ciel à l’aide des nouveaux objectifs de MM. P. et Pr. Henry. Comptes Redus del Séances de L’Académie des Sciences, Tomo 100, París.
  • Paolantonio, S. (2011). El telescopio astrográfico del Observatorio de Córdoba. III. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/astrografico3/.
  • Paolantonio, S. y Minniti, E. (2008). Fotografías Cordobesas, Obra pionera de fotografía astronómica en Latinoamérica y el mundo. Revista Universo, 54/55, 11-18.
  • Paolantonio, S. y Minniti, E. (2001). Uranometría Argentina 2001, Historia del Observatorio Nacional Argentino. SECyT-OAC. Córdoba.

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Paolantonio, S. (2017). Un mapa de todos los cielos. 130 del inicio de la Carte du Ciel. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/cdc130/. Recuperado el … (indicar la fecha).

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