Cambiar o no cambiar la hora… ese es el dilema

por Santiago Paolantonio

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Desde hace unos años con la llegada de la primavera, se inicia en la Argentina una cíclica discusión en torno a la necesidad de adelantar o no la hora.

Nuestras cortas vidas con frecuencia nos inducen a pensar que los problemas que nos acosan son originales, sin embargo un poco de historia prontamente nos hace caer en la cuenta que muchas veces las cuestiones que nos ocupan ya se han presentado en el pasado.

Durante las largas búsquedas de documentación realizadas en la biblioteca del Observatorio de Córdoba nos encontramos a menudo con cosas inesperadas, tal el caso de un par de hojas guardadas por largos años entre las páginas de un viejo libro. Se trata de un escrito del astrónomo Enrique Chaudet [1] realizado en 1956 para el periódico “Comercio y Justicia”, relacionado con el cambio horario y cuya lectura seguramente recordará algunas de las discusiones actuales.

CHAUDETEnrique Chaudet

Antecedentes

A fines del siglo XIX en la Argentina existía una verdadera anarquía horaria, cada ciudad importante contaba con una hora distinta al resto. En ocasiones en una misma ciudad coexistían diversas horas, tal el caso de Rosario en la provincia de Santa Fe.

Mientras la comunicación entre los centros poblados se realizaba por medios que empleaban días en unirlos, este caos no acarreaba grandes problemas. Pero la llegada del ferrocarril y el telégrafo para fines de la década de 1860, tornó crítica la situación y exigió una pronta unificación horaria en todo el país.

En 1873 Benjamin Gould, director del Observatorio Nacional Argentino (ONA), señalaba:

“Y las mismas causas que según mi propia experiencia diaria, producen algunas veces en Córdoba un error de 30 a 40 minutos en el tiempo local, a pesar de que el verdadero puede obtenerse de las oficinas del ferrocarril, de los telégrafos y en las principales relojerías, no menos que en el mismo observatorio, no dejarán seguramente de influir donde no existen otros medios de procurársele. El  tiempo es regulado de ordinario por las campanas de las iglesias que tocan nominalmente a ciertas horas, por relojes arreglados en cuadrantes a la vez mal colocados, observados por lo común sin mucho cuidado, y usando siempre con prescindencia de la ecuación del tiempo.”

El ONA cumpliría un papel primordial en la solución del problema, por poseer un reloj normal preciso y el círculo meridiano anexo, que constituían los medios necesarios para emitir la hora con la regularidad y precisión requerida en los usos civiles.

Desde 1872 se comenzó la transmisión de la hora para uso del ferrocarril y de los telégrafos. Unos años más tarde el Gobierno Nacional dispone que desde el 25 de febrero de 1875 se transmita desde el ONA la hora a Buenos Aires.

Para la distribución de la hora en el ámbito de las ciudades normalmente se empleaban las campanas de las iglesias. Gould sugirió como alternativa un disparo de cañón a una hora determinada, tal como se hacía entonces en Edimburgo.

Por iniciativa de Gabriel Carrasco, Ministro de la Provincia de Santa Fe, se terminó adoptando como referencia el meridiano que pasaba por el Círculo Meridiano del ONA para la unificación horaria de la República Argentina, rigió así la Hora Oficial desde el primer día del mes de noviembre de 1894.

El Observatorio de La Plata, que había hecho experiencia brindando señales horarias a Ensenada, al Apostadero Naval de Río Santiago y la base Naval de Puerto Belgrano, en 1908 propuso sustituir al de Córdoba en la transmisión horaria de su zona de influencia.

A pesar de esto la emisión continuó realizándose desde el ONA y a partir del 30 de abril de 1916, la Dirección General de Telégrafos Nacionales se encarga de retransmitirla a las oficinas de su dependencia.

E. Chaudet frente al “reloj eléctrico” que enviaba telegráficamente la hora oficial a toda la república (Caras y Caretas 30/11/1912).

Este proceder se mantuvo hasta el 1 de mayo de 1920, fecha en que se adoptó el uso horario correspondiente a cuatro horas al oeste del meridiano que pasa por el observatorio de Greenwich. En esa ocasión los relojes debieron ser adelantados 16 minutos y 48,2 segundos, diferencia entre la hora media de Córdoba y la nueva. También se hizo obligatoria la numeración de las horas de 0 a 24, correspondiendo la 0 hora a la media noche.

El observatorio de Córdoba continuó como encargado de conservar la Hora Oficial y transmitirla, hasta el 12 de noviembre de 1923, fecha en que asumió esas obligaciones el Observatorio Naval.

El Observatorio Naval, creado en 1881, con sede en la ciudad de Buenos Aires y se encargaba de dar la hora a los buques anclados en el puerto de esa ciudad, dejando caer al medio día desde lo alto de un mástil un globo negro.

Para mayores detalles sobre la emisión de la hora en este período puede consultarse “Santa Fe en la historia del tiempo y el espacio”“Córdoba Estelar”.

Desde finales de 1930, se sucedieron numerosos decretos del Poder Ejecutivo nacional que modificaron el uso horario elegido para determinar la Hora Oficial, con variaciones estacionales (sobre el inicio del cambio de uso horario para el verano. Resulta interesante la lectura del artículo “El adelanto de la hora” por Bernhard H. Dawson aparecido en la Revista Astronómica de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía, Tomo 3, Número 3, marzo-abril de 1931).

Los Principios 31 de octubre de 1935

En particular puede destacarse el período comprendido entre el 1 de octubre de 1946 y el 30 de septiembre de 1963, en que se mantuvo el uso -3 horas en forma permanente.

Actualmente por Ley N° 26.350 (28/12/2007) la Hora Oficial durante el período invernal corresponde al huso horario 3 horas al oeste de Greenwich – en lugar de -4 – y durante el período estival la del huso horario -2.

Una detallada descripción sobre la hora en la Argentina puede encontrarse en el sitio del Servicio de Hidrografía Naval del Ministerio de Defensa.

El adelantar la hora en verano con el objetivo de ahorrar energía es una práctica generalizada en el mundo desde hace muchos años.

“Debe restablecerse la hora normal en invierno”, Enrique Chaudet, 6 de marzo de 1956 para el periódico Comercio y Justicia.

Chaudet hoja 1Hoja 1

Chaudet02Hoja 2

Nota:

[1] Enrique Chaudet (1881-1967) entre 1907 y 1910 fue observador en la Estación de Oncativo del Observatorio de La Plata, entra al Observatorio Nacional Argentino en 1911 donde cumple un papel destacado. En 1931 pasa a trabajar en la Oficina Meteorológica Argentina. Su extensa biblioteca fue donada al observatorio de Córdoba luego de su fallecimiento.

Bibliografía

Minniti, E. y Paolantonio, S. (2005). Santa Fe en la historia del tiempo y el espacio. Congreso Argentino de Inmeigración y IV Congreso de Historia de los pueblos de la provincia de Santa Fe. Esperanza.

Minniti, E. y Paolantonio, S. (2009). Córdoba Estelar, Historia del Observatorio Astronómico Nacional. Observatorio Astronómico y Editorial del la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba.

Paolantonio, S. y Minniti, E. (2001). Uranometría Argentina 2001, Historia del Observatorio Nacional Argentino. SECyT-OAC, Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba.

Paolantonio, S. y Minniti, E. (2009). Historia del Observatorio Astronómico de Córdoba, en Historia de la Astronomía Argentina, Ed. Romero G. E., Cellone S. A. y Cora S. A, Asociación Argentina de Astronomía, Book series, La Plata, pp. 51-167.

Néstor Camino (Complejo Plaza del Cielo. Dpto. de Física, Fac. de Ingeniería, UNPSJB Sede Esquel) publicó en 2004 un interesante artículo titulado “Las convenciones horarias y su relación con la identidad patagónica” (PDF 218kB) (Actas del Tercer Encuentro Patagónico de Ciencias Sociales. 4, 5 y 6 de noviembre de 2004, Esquel, Chubut, Patagonia Argentina), en el que se aborda con gran claridad las problemáticas derivadas de la adopción de un determinado huso horario, en particular para las regiones del país próximas a la cordillera, el que sin dudas será de interés para el lector (El autor agradece su aporte).

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Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual del autor. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente: Paolantonio, S.  (2009). Cambiar o no cambiar la hora… ese es el dilema. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/cambiarlahora/. Recuperado el … (indicar la fecha). No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a: paolantoniosantiago@gmail.com.

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3 Responses to Cambiar o no cambiar la hora… ese es el dilema

  1. Diego dice:

    Muy bueno el sitio viejo, ya se que vas a ser escritor cuando te jubiles, ja. Abrazo

  2. Patricia dice:

    No entiendo, aqui en el articulo dice que China -8 hs., o sea que al horario de Argentina le tengo que restar 8 horas y lo que me da esta mal, por que China esta adelantada a Argentina 11 hs. Me pueden explicar por favor muchas gracias.

  3. Historia de la Astronomía dice:

    Patricia, China cuenta con varios husos horarios el mayor es +8 (y no -8) esto es al Este de Greenwich, mientras que Argentina adopta (sin adelanto) -3 (Oeste), los que sumados dan las 11 horas que señalas. Saludos. Santiago

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