Friedrich Otto Schneider un aficionado de los novecientos

por Santiago Paolantonio

A lo largo de la investigación que estamos llevando adelante sobre la historia del Observatorio Nacional Argentino, nos hemos encontramos con numerosas hechos inesperados, uno de éstos fue la presencia de un aficionado a la astronomía que colaboró con la institución a principios del siglo XX: Federico Schneider.

Si bien no fue el único aficionado a la noble ciencia de  los cielos de su tiempo en Córdoba – otro caso fue Martín Gil que merecerá unas líneas en su momento –, es uno de los pocos con que se cuenta con referencias suficientes como para reconstruir su actuar[1].

Friedrich Otto Schneider, alemán de nacimiento, era apodado “el gringo” y  firmaba con su nombre españolizado: Federico, tal como era costumbre en la época.

Fue un filatélico consumado, pero como nos ha ocurrido a muchos, por alguna razón quedó flechado por los misterios del cosmos al extremo que a comienzos de la segunda década del siglo XX decidió desprenderse de sus valiosas colecciones para comprar un telescopio con el cual escrutar sus maravillas.

En 1912 encarga a Gustav Hayden de Dresden un refractor con un objetivo de 150 mm de diámetro y 210 cm de distancia focal[2], un cronómetro de marina con suspensión cardánica fabricado por Brocking de Hamburgo, un pequeño telescopio de Negretti & Zambra de Londres, un prismático de 8 aumentos, una escalera de observación y una cúpula de hierro construida por el mismo fabricante del telescopio de 6 metros de diámetro.

f1El telescopio refractor de 150 mm de diámetro de objetivo de Federico Schneider. La fotografía fue tomada por Roberto Van Dyte, quien fue empleado del Observatorio Nacional Argentino entre 1902 y 1909, período en que realizó las primeras placas para el célebre Catálogo Astrográfico de la Carte du Ciel. (Observatorio Astronómico, UNC)

Decidida la compra, el pedido fue acompañado por varios álbumes de estampillas como pago.

El telescopio y demás accesorios llegan al puerto de Buenos Aires a principio de 1915[3] en el vapor “Garibaldi”, embalados en seis grandes cajones.

El 31 de marzo de ese año, Schneider dirige al Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, Tomás R. Cullen, una carta solicitando el trámite para la eximición del pago de los derechos de aduana, acompañada por una nota del Dr. Charles Dillón Perrine, que por entonces transitaba su quinto año frente a la dirección del Observatorio Nacional Argentino, en la que se sugería al Ministro (del cual dependía la institución) hacer lugar al pedido, señalando:

El señor Schneider me expresó el deseo de hacer trabajos serios y como hay bastante trabajo relacionado con nuestros grandes catálogos de estrellas que es dentro del radio de su capacidad (para lo cual no tenemos personal suficiente) y sería útil para el observatorio, tener tal ayuda.”

Al arribar los cajones a Córdoba, se encuentra que en uno de ellos los fabricantes devolvían un álbum, pues el valor de las colecciones enviadas sobrepasaba el del instrumental comprado.

El evento es noticia en los periódicos locales.

La cúpula había llegado con anterioridad y fue armada en la terraza de su vivienda, ubicada en la calle Santa Rosa 1032.

foto6Cúpula del observatorio “Antares” sobre la terraza de la vivienda de calle Santa Rosa 1032 (Observatorio Astronómico, UNC)

El observatorio fue bautizado con el nombre de la estrella más brillante de la constelación del escorpión, la roja “Antares”, que pasa cerca del cenit de Córdoba a comienzo de la noche en el mes de julio.

Casi al mismo tiempo en que se monta el telescopio, se habilita el paso frente al nuevo observatorio de una de las líneas de los pesados y ruidosos tranvías eléctricos. Las vibraciones que producían eran tan molestas que Schneider pronto decide el traslado del instrumento.

Tranvía que circulava en Córdoba para la época de la fundación del observatorio “Antares” (Asociación Amigos del Travía de Córdoba)

Adquirió para ese fin una quinta en Guiñazú, un paraje ubicado a unos 10 kilómetros al norte del centro de la ciudad.

El Observatorio en Guiñazú (Bonet 2006)

Tal como se había comprometido, Schneider inicia la colaboración con el Observatorio Nacional a partir del último trimestre de 1915, período durante el cual observada en 26 noches.

Recién el 14 de julio de 1916 comienza a observar en forma sistemáticas. El atraso lo adjudica a la falta de un ocular apropiado que recibe del fabricante recién a mediados de ese año.

El trabajo tenía como objetivo revisar las estrellas sospechosas de variabilidad listadas en los tomos 16, 17 y 18 de los Resultados del Observatorio. La primera tarea consistió en la confección de las cartas de identificación.

De acuerdo a los informes presentados al Observatorio – el primero fechado el 10 de enero de 1917 – en 1916 observó en 65 noches, elaborando 91 mapas que incluían 248 estrellas sospechosas de variabilidad y 8.020 estrellas de comparación, en 1917 en 183 noches, realizando 94 mapas y en 1918 en 146 noches, 76 mapas, totalizando de este modo 291 mapas con 753 sospechosas y 26.379 estrellas de comparación, un trabajo realmente notable.

Con posterioridad al informe presentado por Schneider al Observatorio el 31 de enero de 1919, la colaboración se interrumpe, aparente como consecuencia de diferencias que surgen con el director. El hecho fue reflejado en los periódicos a fines de febrero de ese año. Es probable que con posterioridad haya colaborado con el Observatorio de La Plata.

Schneider recibía un subsidio anual del gobierno nacional, lo que mereció algunas críticas de un sector de la prensa, tal como la del diario “La República”, el que en una nota publicada en 1918 lo acusa de recibir “prebendas” de los “demócratas”, considerándolas un resabio del “viejo régimen“, y lo tilda de “falso Astrónomo[4].

Por otro lado, pocos días antes de la parición de esta nota, se publica otra en “La Voz del Interior”, en la que alaba su trabajo destacando:

“…es un meritorio y laborioso estudioso, cuyos esfuerzos, por eficaces y desinteresados, son dignos del mayor estímulo.”.

De todos modos los subsidios continuaron otorgándose, tal como se deduce de la lista publicada en “Los Principios” del 10 de agosto de 1921. El monto era de 1.300 pesos, que puede compararse con los 950 pesos que cobraba mensuales el director del Observatorio Nacional.

El 30 de abril de 1922, F. O. Schneider fallece a temprana edad, “…después de una breve enfermedad, que puso término a viejas dolencias que habían minado su organismo poco a poco.” (Los Principios, 01/05/1922).

Con posterioridad el telescopio es vendido a un aficionado de Buenos Aires de apellido Bilbao la Vieja (Bonet 2006).

El observatorio Antares era frecuentemente visitado por hombres relacionados a las ciencias, de acuerdo a lo indicado por Jorge Schneider Bonet, hijo de Federico:

“La instalación del telescopio de 500 aumentos motivó a una verdadera caterva de aficionados y profesores de la recientemente fundada[5] Facultad de Ciencias de la Universidad de Córdoba que, por las noches, frecuentaba el nuevo centro de especulaciones pragmáticas y poéticas” (Bonet 2006).

Dibujo de la ocultación de Saturno por la Luna ocurrida el 8/1/1917 observada por Schneider (La Voz del interior, enero de 1917)

Los hechos relatados, probablemente constituyen el primer caso documentado de colaboración entre astrónomos profesionales y aficionados en estas tierras, a la vez que Federico Schneider puede ser considerado el primer variabilista cordobés.

Agradecimiento: el autor agradece especialmente a Bibiana Fulcheri por la información facilitada.

Referencias:

  • Artículos periodísticos varios (citados en el texto).
  • Bonet Schneider Jorge 2006, El Mirador de Estrellas.
  • Informes del Observatorio Nacional Argentino al Ministro, años 1915 a 1920.
  • Minniti E. y Paolantonio S. 2009, Córdoba Estelar, Historia del Observatorio Nacional Argentino, Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba: Córdoba.

[1] ← Se han encontrado algunas referencias sobre aficionados relacionados con el Observatorio Nacional en la época de la dirección de John Thome (1885-1908).

[2] ← El telescopio poseía sistema de relojería, círculos de declinación y ascensión recta con nonios e iluminación eléctrica de retículo. Contaba con seis oculares que proporcionaban entre 50 y 420 aumentos, un prisma cenital, filtros varios, un helioscopio de  polarización y una pantalla de proyección para observar el Sol  (Los Principios, 4 de abril de 1915).

[3] ← Recuérdese que en agosto de 1914 se inició la Gran Guerra. El instrumento sale de Alemania aproximadamente para esa misma época.

[4] ← La República seguía los postulados del radicalismo – al igual que La Voz – (Bischoff E 1985, Historia de Córdoba, editorial Plus Ultra, Córdoba). Con “viejo régimen” se refiere al “roquismo” previo a que asuma la presidencia del país Hipólito Irigoyen el 12 de octubre de 1916.

[5] ← No era tan reciente pues fue fundada en 1874. En sus orígenes la mayoría de sus profesores eran científicos alemanes.

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual del autor. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente: Paolantonio, S. (2009). Federico Schneider un aficionado de los novecientos. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/friedrich-otto-schneider-un-aficionado-de-los-novecientos/. Recuperado el (indicar la fecha). No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a:  paolantoniosantiago@argentina.com.

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5 Responses to Friedrich Otto Schneider un aficionado de los novecientos

  1. Gracias por tan valioso aporte para el amateurismo cordobés, desconocido por nosotros. Ojalá tengamos a futuro una mejor convivencia entre profesionales y aficionados. El presente alimenta esa espectativa. Creo que no se repetirán los desencuentros del pasado. Carlos Colazo

  2. ana lía schneider dice:

    Que alegría y placer es leer por este medio la historia de un astrónomo aficionado que, por curioso y conocedor de la estronomía dejo para la historia este legado.
    Mi admiración tiene otro propósito mas alla de esta realidad, y tiene que ver con la “memoria genética”.
    Soy nieta de él, artista plástica, en algunos de mis trabajos se reflejan imágenes relativas al cósmos.
    Felicitaciones!
    Ana Lía Schneider

  3. Noemi Marta dice:

    Ana Lia Schneider he leido lo de Otto Schneider nacido en Prusia y da la casualidad que mi tatarabuela Mariana Schneider nacio tambien en Prusia y se caso con Felix Saffer del Canton de Lucerna Suiza
    puedes contarme algo de la biografia de este señor
    Muchas Gracias
    Marta

  4. Eugenia dice:

    Muy estimado profesor Paolantonio: tal vez no esperaba usted recibir correspondencia de mi parte, soy Jorge Schneider Bonet, hijo de Federico Schneider, sobre quien usted con mucha solvencia y justicia escribió una biografía que he leído con gusto y emoción. La menor de mis hijas, Ana Lía Schneider, me acercó una fotocopia de la síntesis que se ha publicado en Internet. Estaba emocionada porque siempre he conversado con mis hijos acerca de sus antepasados.
    Ahora deseo comunicarle que pongo a su disposición material fotográfico que incluye imágenes de papá, de mi madre (Elisa Bonet), de otros familiares, de mí mismo a los tres años de edad y otras fotografías obtenidas por papá. Además, puedo darle copia del único documento de identificación de mi padre que conservo, una fe de bautismo otorgada por la iglesia de Altona.
    Por otra parte, deseo contarle que el día en que cumplí siete años mi padre me obsequió dos juguetes que marcaron mi futuro profesional. Ellos eran un estuche conteniendo una camarita fotográfica box 4×6, algunos rollos de película, líquido revelador, líquido fijador y papel sensible para imprimir las fotos. Por la noche, reveló el rollo en mi presencia y al día siguiente imprimió las copias con papel para luz solar. Naturalmente, yo estaba asombrado y excitado. El otro regalito era un diminuto motor a vapor el cual, en conjunción con la camarita, anticipó lo que constituirían posteriormente mis dos profesiones: fotógrafo y tecnólogo. Me desarrollé en casi todas las ramas de la fotografía, llegando a construir cámaras de diseño propio y ampliadoras. Pero el motorcito a vapor no me fascinó menos que la cámara. Después, mis estudios en la Escuela Técnica de la Facultad de Ingeniería (UNC) me afirmaron en los estudios autodidactas que ya había abordado acerca del cono, aportándome fundamentos teóricos. Construí una pequeña locomotora a vapor capaz de arrastrar varios cochecitos con sus pasajeros, además de algunos otros.
    No quisiera fatigarlo con más enumeraciones, pero sí contarle que construí también un vehículo de tres ruedas con detalles exclusivos –que he patentado-, el cual ha sido concebido con sentido social, que produce una contaminación menor al 25% que un automóvil común. Para salir de un espacio estrecho que no permita realizar las habituales maniobras de retroceso y avance, simplemente la rueda delantera se coloca a 90º y, al avanzar el coche, éste sale de costado. Su peso estimado se halla entre los 250 y 300 Kg., la superficie ocupada es de aproximadamente unos 3m2 La carga prevista es de unos 250 Kg., constituida por un matrimonio y dos niños más su equipaje. Su consumo estimativo, 1 l. de combustible cada 30 Km.
    Espero con sumo interés su acuse de recibo de esta comunicación. Le saluda cordialmente,
    Jorge Schneider Bonet

    Río Ceballos (provincia de Córdoba) – (03543) 451532

  5. Estimados: les escribe ahora Lorena Schneider, sobrina nieta de Jorge Schneider Bonet y tataranieta del protagonista de esta historia. Es un enorme placer leer relatos de vida de mis antepasados; y pese a que no tuve la suerte de vivir aquellos momentos en que las estrellas deslumbraban y desvalaban al abuelo Friedrich Otto, si pude en cambio, conocer y subirme al auto de tres ruedas- del que siempre hablo a mis hijos- y muchos otros de los grandes e insolitos inventos de Jorge. Por demás, y si bien la vida me ha llevado por otros rumbos, soy abogada y autora de diversos trabajos academicos, dedico gran parte de mi vida a la fotografia y pintura, aficionada también. Ahora entiendo el porque de mis grandes pasiones.
    Que enorme orgullo llevar el apellido de aquellos grandes señores. Un abrazo a todos desde Buenos Aires. Les dejo mi contacto: info@blascoschneider.com.ar

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