Astrónomos en las calles

Santiago Paolantonio

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La ciudad de Córdoba, llamada la “Docta”,  sede de la primera universidad argentina, vio nacer en el siglo XIX tres instituciones científicas pioneras: el Observatorio astronómico, la Oficina Meteorológica y la Academia Nacional de Ciencias.

En 1870 se inició la construcción del edificio del Observatorio Nacional Argentino, en el desolado paraje “Los Altos”, ubicado al suroeste del centro de la ciudad, a no mucha distancia del arroyo La Cañada. Desde este sitio árido y plagado de profundas barrancas, podía apreciarse el perfil de la urbe, entonces dominado por las cúpulas y torres de sus numerosas iglesias. Algo más de una década después, en 1884, se levantó la Oficina Meteorológica en el cuarto sureste del predio.

El Observatorio Nacional, reconocido internacionalmente por sus notables obras científicas, tuvo un gran impacto en la sociedad argentina. La sistematización de las unidades de pesos y medidas, la emisión de la hora oficial y la creación de la oficina meteorológica, son solo algunos ejemplos que apoyan esta afirmación. Por otro lado, su influencia también se sintió fuertemente a nivel local, le dio nombre a uno de los barrios populosos de la ciudad, y muchos de sus integrantes que vivieron en él, actuaron decididamente en pos de su progreso, convirtiéndose este instituto, en una parte importante de la identidad barrial.

La sede del Observatorio, junto a las casas del director y de los ayudantes, se constituyeron en el núcleo del actualmente barrio “Observatorio”, y el reducido personal de la institución en sus primeros habitantes[1].

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Núcleo inicial del actual barrio Observatorio en el paraje “Los Altos”, de izquierda a derecha: casa de los ayudantes, sede del Observatorio Nacional Argentino y casa del director (vista desde el norte, circa 1872). Sus primeros moradores fueron la familia Gould, John M. Thome, Willams M. Davis, Miles Rock y Clarence Hathaway. Puede apreciarse la aridez del terreno (tomado de Córdoba Estelar 2009).

Calles con nombres de astrónomos

Luego de la normalización del trazado de las calles de la zona de la ciudad de Córdoba donde se encontraba el Observatorio Nacional Argentino, varias de las vías fueron nombradas en honor a los directores de la institución.

En 1961, en oportunidad de conmemorase el 90 aniversario de la fundación del Observatorio, el pasaje Obrero, situado a pocos metros al Este del predio, pasó a llamarse “Benjamin Gould”, por el primer director de la institución.

Aquel fue un año convulsionado, desde tiempo atrás la provincia estaba  intervenida  por  el Poder  Ejecutivo Nacional,  a cargo  del Dr. Arturo Frondizi. El Comisionado Municipal de Córdoba, Calixto A. Maldonado, se encargó de firmar el Decreto-Ordenanza N° 454, que autorizaba la nueva designación, el 24 de octubre, día del aniversario.

En el decreto, se indica que el cambio había sido pedido por los vecinos del barrio, a través de una nota (N° 216) fechada el 22 de agosto anterior. Seguramente el Observatorio no fue ajeno a la iniciativa. En aquel momento dependía de la Universidad Nacional de Córdoba y a su frente estaba el Dr. Jorge Landi Dessy.

En abril de ese mismo año, el mundo se asombraba con el vuelo de Yuri Gagarin, el primer ser humano en orbitar la Tierra. Al mes siguiente, EE.UU. lanza al espacio a Alan Shepard.

A lo largo de los algo más de 14 años que Gould dirigió el Observatorio, se llevaron adelante numerosas obras que perduraron en el tiempo e hicieron célebre a la institución, la Uranometría Argentina, los Grandes Catálogos y las Fotografías Cordobesas. Su actuar signó por muchas décadas el tipo y forma de trabajo de la institución. Un cráter de la Luna lleva el nombre de Gould en su honor.

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Primera página del Boletín Municipal en el que se encuentra el Decreto-Ordenanza N° 454 de 1961, cambiando el nombre del pasaje Obrero por Benjamin Gould (Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Córdoba, dig. S. Paolantonio).

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Benjamin A. Gould (Paolantonio y Minniti 2001).

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En 1935 uno de los cráteres de la cara visible de la Luna fue llamado Gould en honor al primer director del Observatorio Nacional Argentino (Paolantonio y Minniti 2003).

Dos años más tarde, en 1963, se promueve la designación de otras calles del vecindario, con el nombre del resto de directores fallecidos hasta ese momento. Landi Dessy, señala que fue el Dr. Martín Allende, vice rector de la Universidad, quien tuvo la iniciativa. El Decreto-Ordenanza N° 929 del 17 de julio de 1963, es firmado por el nuevo Comisionado – habían pasado varios desde 1961 –, Arq. Vito R. Roggio. Los nombramientos fueron los siguientes:

  • Félix Aguilar a la calle 1, ubicada al Norte del predio del Observatorio lindante con el mismo. Esta calle separa el barrio Paso de los Andes con barrio Observatorio.
  • Francisco J. Bobone a la calle 2, situada en barrio Paso de los Andes. En realidad, se trata de un pasaje de unos 100 metros de largo.
  • Juan M. Thome a la calle sin nombre, del barrio Paso de los Andes, que cuenta con unos 200 metros de extensión. El nombre del ex director – John – fue pasado al español.
  • Charles Dillon Perrine a la calle 9, tambien ubicada en barrio Paso de los Andes, constituida por tres pasajes cortos aproximadamente alineados. A diferencia del caso anterior, se conservó el nombre original. Actualmente, los carteles de señalización indican incorrectamente “Perrini”.

En oportunidad del discurso que brindó el Dr. Landi Dessy, durante el acto realizado en conmemoración del 80 aniversario del Observatorio Astronómico de La Plata, el 23 de noviembre de 1963, expresó su agrado por anunciar la designación de estas calles con nombres de astrónomos argentinos destacados.  Teniendo en cuenta la ocasión, el director del observatorio cordobés, destaca especialmente, que una de éstas pasó a llamarse Félix Aguilar, por su sugerencia (Gershánik 1966, 31-32).

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Félix Aguila (Gershánik 1966).

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El Dr. Jorge Landi Dessy (1922-1991)  – primer fila al centro –, director del Observatorio Astronómico de Córdoba,  atendiendo los discursos en la Biblioteca del Observatorio Astronómico de La Plata, en el acto por su 80 aniversario, el 23 de noviembre de 1923 (Gershánik 1966, 32).

El ingeniero Félix Aguilar, había nacido en San Juan en 1884. Tuvo una brillante trayectoria como astrónomo, dirigiendo en dos oportunidades el observatorio platense. Ejerció una gran influencia en la astronomía argentina de la época, y tal vez el más notable de sus logros haya sido la creación en 1935, de la primera escuela de astronomía del país, donde egresaron a partir de ese momento los doctorados argentinos – entre los que se encontraba Landi Dessy –.

En Córdoba, se desempeñó como director interventor desde fines de 1936, luego de la jubilación del Dr. Charles D. Perrine. En ese momento, dirigía también el Observatorio Astronómico de la Plata. Su gestión fue corta, ya que sedió su lugar a Juan J. Nissen al año siguiente.

Más allá de la indiscutible jerarquía de Aguilar, no deja de resultar singular que se haya designado su nombre a la calle más larga y correspondiente a la entrada principal del Observatorio, a pesar de haber sido el director que estuvo menos tiempo en el cargo, y haberlo hecho en circunstancias muy singulares. De hecho, al parecer, la iniciativa generó alguna polémica menor, al menos es lo que se deduce de las palabras del Dr. Landi Dessy:

Considero este homenaje de la Municipalidad de Córdoba al Ing. Aguilar de estricta justicia, tanto por su obra nacional como por la influencia que tuvo también sobre el Observatorio de Córdoba, fijando nuevos rumbos a dicha institución; a despecho de algunos localismos mal entendidos que desde su época critican su labor y posteriormente la de los alumnos de su escuela… (Gershánik 1966, 32)”

Otros honores que recibió Félix Aguilar, fue la inclusión de su nombre en la Estación Astronómica Austral y el Observatorio de San Juan, así como del asteroide N° 1800, descubierto el 12 de septiembre de 1950 en La Plata.

En cuanto a Francisco Jorge Bobone, corresponde indicar que dirigió el Observatorio Nacional durante dos períodos, como interino entre 1951-1953 y como titular entre 1955-1956. Se trató del primer Cordobés en hacerlo como titular.

Trabajó en la institución desde 1930 y hasta su fallecimiento, ocurrido en 1958. Egresado del  Colegio Nacional de Monserrat , cursó algunas materias de la carrera de ingeniería y se aficionó prontamente al cálculo. Durante la década de 1920 era frecuente verlo por el observatorio solicitando datos de posiciones de los cometas obtenidas con el telescopio Astrográfico. A partir de esta información, realizaba los cálculos de sus órbitas con la sola ayuda de libros clásicos de astrometría y tablas de logaritmos. Al ingresar como empleado del instituto, trabajó en la campaña de Eros. En junio de 1931 reencontró el cometa periódico Encke y junto a Martín Dartayet el cometa Schwassmann 1925II. El volumen 36 de los Resultados del Observatorio es de su autoría, correspondiente al cálculo de la órbita del cometa 1936a, Peltier. En 1932 descubrió el cometa periódico Kopff y con Dartayet y Cecilio el cometa 1941c. Realizó los cálculos de la mitad de las estrellas del catálogo Córdoba D, entre 1943 y 1948, y el Córdoba E hasta su fallecimiento. Sus múltiples trabajos se destacaron en la astronomía mundial. Confeccionó las efemérides para el retorno del cometa Halley de 1986, a pedido de la Unión Internacional Astronómica. También, de los satélites VI y VII de Júpiter, descubiertos por Charles D. Perrine. Fue miembro de las comisiones de Posiciones y Movimientos de Pequeños Planetas, Cometas y Satélites y de la Carte du Ciel de la IAU. Esta institución lo destacó asignando su nombre a un cráter lunar, al igual que el asteroide N° 2507, descubierto el 18/11/1976, en la estación El Leoncito, del Observatorio Félix Aguilar de San Juan. Fue miembro de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía desde sus comienzos, en Revista Astronómica escribió numerosas colaboraciones.

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F. Jorge Bobone (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

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En honor a F. Jorge Bobone fue nombrado un cráter de la cara oculta de la Luna (Paolantonio y Minniti 2003).

Juan (John) M. Thome fue uno de los cuatro primeros empleados del Observatorio Nacional Argentino. Nacido el 22 de agosto de 1843 en Palmyra, Pennsylvania, EE.UU, llega a la Argentina en 1870, recién recibido de ingeniero civil, sin experiencia en astronomía. Se instruyó en la ciencia astronómica en Córdoba como discípulo de Gould. Realizó notables trabajos en la Uranometría Argentina y con el Círculo Meridiano, lo que le valió el reconocimiento de la comunidad astronómica. Fue designado director en 1885, luego del alejamiento de Gould. Durante su gestión, se continuaron los trabajos para los grandes catálogos y emprendió hasta casi concluirla, la famosa Córdoba Durchmusterung. También incluyó al Observatorio en el programa internacional del Catálogo Astrográfico y la Carte du Ciel. En 1883, recibió el título de Doctor “Honoris Causa” en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, y en 1894 fue designado miembro de la Academia Nacional de Ciencias. En 1901, recibió la prestigiosa medalla Lalande de la Academia Francesa de Ciencias. Se casó en Córdoba y tuvo dos hijos. Falleció imprevistamente 1908 y fue sepultado en el Cementerio de los Disidentes de la ciudad. Se trató de uno de los primeros astrónomos argentinos – por adopción – en alcanzar renombre internacional en esta área de la ciencia.

f09John Macon Thome (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

Charles Dillon Perrine se constituyó en el último de los directores nacidos en EE.UU. que estuvo al frente del Observatorio Nacional. Fue designado en 1909 luego de un corto interinato del ingeniero cordobés E. Sarmiento. Durante su extensa gestión, Perrine no solo continuó las observaciones astrométricas, también inicia los primeros estudios astrofísicos. Equipa al establecimiento con nuevos instrumentos, en particular, planifica y practicamente termina el telescopio de 1,5 metros de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre. Finaliza los trabajos de la Carte du Ciel iniciados por el Dr. Thome y efectúa numerosos estudios fotográfiocs de nebulosas planetarias y galaxias. También gestiona la construcción de la actual sede de la institución. Luego de su jubilación en 1936, vive en la ciudad de Córdoba y más tarde en Villa Gral Mitre – hoy Villa del Totoral –, donde fallese en 1951. Sus restos descansan en el Cementerio de los Disidentes.

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f11Charles Dillon Perrine (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio). En 1970, en su honor fue denominado un cráter de la cara oculta de la Luna (Paolantonio y Minniti 2003).

Años más tarde, por Ordenanza N° 8891 del 18 de marzo de 1993, se nombran numerosas calles del barrio “Granja de Funes”, una de las cuales es denominada “Ramón E. (Enrique) Gaviola”, quien dirigió en dos oportunidades el Observatorio Nacional Argentino.  Se desconoce por iniciativa de quién se incluyó a este destacado físico y astrónomo argentino.

Gaviola, nació el 31 de agosto de 1900 en Mendoza. Luego de cursar Agrimensura en la Universidad de La Plata, estudia en Göttingen y Berlín, donde se doctora. Se desempeña como profesor en la Universidad y trabaja en el Observatorio Astronómico de la ciudad de La Plata. En 1937, es nombrado astrofísico del Observatorio de Córdoba, y posteriormente, en 1940 asume la dirección de la institución. Durante su gestión, se inaugura la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, con la que se llevan adelante notables estudios astrofísicos.

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Ramón Enrique Gaviola(Revista Astronómica, Tomo 9, N°3, mayo-junio de 1937).

Renuncia como director en 1947, puesto que retoma entre 1956 y 1957. Gaviola es reconocido como unos de los Físicos y Astrónomos más importantes del país, no solo por sus trabajos científicos, sino por su bregar en pos del progreso de la ciencia nacional. Falleció el 7 de agosto de 1989. El asteroide número 2504 fue nombrado en su honor, descubierto en El Leoncito el 6 de mayo de 1967.

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Ubicación de las calles nombradas en 1961 y 1963 con los nombres de los ex directores del Observatorio Nacional Argentino (Google Map, fotografías S. Paolantonio).

No puede dejarse de incluirse en esta referencia a las calles de la ciudad de Córdoba con nombres de astrónomos, las correspondientes a los célebres Tycho Brahe, Carlos Federico Gauss y Galileo Galilei.

Las denominaciones de las dos primeras, fueron otorgadas por la Ordenanza N° 5.711 del 4 de diciembre de 1970, en la que se imponen los nombres a numerosas calles del barrio Villa Belgrado, que tienen la característica particular de corresponder a científicos destacados.

Tycho Brahe reemplazó a la arteria antes llamada Loubet, mientras que Gauss a la avenida Manfredi. En esta última, se impuso el nombre pasado al español, correspondiendo el original a Carl Friedrich Gauss. Como comentario al margen, puede señalarse que Gauss, fue el maestro de Benjamin Gould, con quien se doctoró cuando estudió en Alemania. Las propuestas de Gauss en astronomía de posición, tuvieron una influencia muy grande en los primeros trabajos realizados en ésta área en la astronomía argentina.

Finalmente, puede señalarse la calle Martín Gil, quien fue además de un divulgador de las ciencias – también político y escritor –, un astrónomo aficionado, hasta donde conoce el autor, el único que tiene su propia calle[2].

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Ubicación de las calles Ramón E. Gaviola, Tycho Brahe, Carlos Federico Gauss y Martín Gil (Base Google Map).

Barrio Observatorio

El desarrollo edilicio de la ciudad de Córdoba fue condicionado por su variado relieve y los dos ríos que la atraviesan, el Suquía y La Cañada. Ejemplo de esto fue el caso del Observatorio Nacional.

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Ubicación del predio del Observatorio Nacional en la ciudad de Córdoba y detalle de los primeros caminos que lo unían a trazado urbano (Paolantonio y Minniti 2001).

Aislado del centro de la ciudad, tuvieron que abrirse caminos que dieran acceso al predio de la institución, los cuales debían pasar por terrenos muy escarpados. Dos senderos fueron realizados, uno quedó prontamente inservible, mientras que el otro, demandó ingentes esfuerzos para  mantenerlo  en  condiciones,  en especial por las lluvias, que formaban profundos canales que lo atravesaban. En los tramos planos del camino, fueron ocupados por viviendas precarias, requiriendo modificaciones frecuentes de la traza para conservarlo transitable[3].

El barrio comenzaba a conformarse.

A principios de los 1900, se inició el loteo de los terrenos de la zona, la que se encontraba degradada, con escasos accesos y servicios. Los avances fueron lentos, y recién a mediados del siglo XX el barrio pudo consolidarse e integrarse al resto de la trama urbana.

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Los Altos del Observatorio el 17/6/1910. Arriba, vista al noreste, en primer plano se ven las profundas barrancas, luego las casas precarias distribuidas caóticamente, al fondo las cúpulas de las iglesias del centro de la ciudad. Abajo, vista al norte, donde se aprecian caminos y el paso de líneas eléctricas. La aridez es notable, la escasa vegetación está dominada por cactus (Archivo OAC, digitalizadas e interpretadas S. Paolantonio).

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La prensa se hizo eco de las malas condiciones de las calles del barrio Observatorio:  “No puede estar en más pésimas condiciones de vialidad la denominada Corro, en su parte inicial, en los altos del observatorio astronómico nacional de Córdoba. Las fuertes correntadas han socavado el pavimento, produciendo zanjas que hacen poco menos que imposible el tránsito en el vecindario.” (La Voz del Interior, 10/11/1911).

El 4 de septiembre de 1929, en el periódico local Los Principios, se señalaba:

“Nuestro alarde de urbanismo no se hace sentir con la intensidad deseada por los altos del Observatorio. Apenas si la prolongación de las líneas del eléctrico (sic) han permitido abrir alguna calle, levantar media docena de edificios y desmontar algunos cuantos terrenos… la tierra ofrece por todas partes el mismo aspecto seco, flojo y árido…”

Mientras que en la edición del 17 de abril de 1934 del diario El País, se destacaba:

“…barrio Observatorio constituye una ignorada barriada de extramuros forjada al impulso decidido y constante del vecindario… Atrincherado tras las lomas, oculto a la mirada de los que viajan por el camino a San Roque, allí nomas a pocos metros el barrio comenzó hace años con ranchitos humildes diseminados en el solar obrero.”

El titular de la nota era: “Barrio Observatorio sigue trabajando por el progreso”, mientras que el subtitulo afirmaba: “El vecindario confía y espera”, rematando con “Descansa a la sombra de las cúpulas”, lo que pone de relieve la importancia del Observatorio Nacional para la zona. En el mismo periódico, el 23 de abril siguiente vuelve a publicarse una nota con un título muy significativo: “El barrio donde llegan las estrellas…Pero aquello no es cielo…“, criticando su aspecto:

“Los alrededores del Observatorio Astronómico Nacional no pueden ser más inapropiados, ni ofrecer peor aspecto edilicio, por lo que ha menester (sic) una pronta urbanización en consonancia con la importancia de la institución científica que tanto renombre ha dado a Córdoba…”.

Los directores del Observatorio y la Oficina Meteorológica se interesan especialmente por las condiciones del entorno en que se encontraban. En particular, por el hecho de que los loteos y la multiplicación de las edificaciones, llegaron a dejar a las instituciones prácticamente encerradas, al anularse los distintos caminos de acceso. En 1908 la situación fue tan crítica, que debieron dirigir una carta al gobernador de la provincia, José Ortiz Herrera, para solicitarle una solución. El problema se prolongó por muchos años y debieron llevarse adelante numerosas gestiones para que los institutos no quedasen aislados. Durante su administración (1909-1936), Charles D. Perrine, realizó varios trámites para la apertura, nivelación y empedrado de las calles de la zona. También bregó por la realización de un gran parque que rodease al observatorio, tal como sucedía con otras instituciones similares en el país y en el exterior (El País, 20/4/1934).

Paulatinamente las mejoras comenzaron a ocurrir, en octubre de 1935 se anunciaba la apertura de un tramo de calle Laprida, que unió el barrio al centro de la ciudad. Pero recién entre 1953 y 1954, se nivelaron y abrieron las calles circundantes al predio del Observatorio. Del lado norte las barrancas quedan borradas por las nuevas obras, al sur llega calle Laprida y al este se forma el pasaje Obrero (luego denominado Benjamin Gould).

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 Fotografía del frente norte del Observatorio Nacional Argentino, tomada en diciembre de 1952. Puede verse la barranca que dificultaba acceder a la entrada principal de la institución. En el siglo XIX, de estas barrancas, los buscavida extraían cenizas volcánicas de la capa que quedaba al descubierto, material que posteriormente era vendido a las familias pudientes, como producto para pulir la platería (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

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 En diciembre de 1953, se abre una calle contra el límite norte del Observatorio, borrándose parte de la barranca. Fue simplemente designada como “calle 1” (más tarde llamada “Félix Aguilar”). Algunas viviendas aún se mantenían sobre la misma (flecha), posteriormente fueron demolidas. Pueden verse las cúpulas de la nueva sede habilitada en 1930 (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

f29En 1954, se extiende el trazado de calle “Laprida”, que pasa por el límite sur del predio del Observatorio. En la fotografía se aprecia la entrada al establecimiento, y un poco más allá, se alcanza a ver el portón de la Oficina Meteorológica  (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

En 1929, la municipalidad de la ciudad inauguró a unos 200 metros al oeste del observatorio, un horno incinerador de basura caracterizado por una chimenea de 40 metros de altura. Fue objeto de numerosas quejas por parte del Director Perrine, dados los inconvenientes que producía cuando el viento soplaba desde esa dirección. Se llegó a un acuerdo para apagar el horno cuando el humo molestaba durante las observaciones. Años más tarde la instalación fue desmantelada, y en el predio se formo una plaza, la que oportunamente fue bautizada como José Balseiro.

El Dr. José Antonio Balseiro, nació en Córdoba en 1919 y falleció a la temprana edad de 43 años en 1962 en Bariloche. Este brillante físico, realizó sus primeros estudios en el Colegio Macional de Monserrat y posteriormente obtiene el doctorado en Física en la Universidad Nacional de La Plata, con el Dr. Guido Beck como director de tesis. Entre 1943 y 1945 trabajó en la Universidad de La Plata. Participó de la comisión de científicos que revisó el Proyecto Huemul y fue jefe del departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Tuvo un papel importante en la creación del Instituto de Física de Bariloche, del que fue su primer director. Este instituto, luego del fallecimiento de Balseiro tomó su nombre.

El Dr. Balseiro ingresó al Observatorio el 1 de julio de 1945 como auxiliar mayor, puesto que conserva hasta el 8 de mayo de 1947, momento a partir del cual pide licencia sin goce de sueldo por un año, para desempeñarse como profesor interino en la Universidad de la Plata. Finalmente, renuncia el 3 de septiembre de 1948.

f30 En 1929 se instala un horno de quemado de basura a unos doscientos metros del Observatorio, que trajo numerosos inconvenientes para la observación. Hoy en ese lugar – Paso de los Andes y Laprida – se encuentra la plaza José A. Balseiro (Archivo OAC, dig. S. Paolantonio).

Agradecimiento

El autor agradece a la encargada del Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Córdoba, Archivera Blanca C. Torres Franco, por su eficaz y gentil colaboración en la búsqueda de las Ordenanzas Municipales mencionadas en este texto.

 

Notas

[1] → “Los Altos” más tarde pasaron a llamarse “Los altos del Observatorio” y posteriormente simplemente barrio “Observatorio”, que integró el asentamiento “La Bomba” y el paraje “El Abrojal”. Lamentablemente, ninguna de las construcciones mencionadas sobreviven hoy, solo pueden identificarse restos de los cimientos de la casa “de los directores”. La única excepción, serían partes de lo que fuera la caballeriza construida en la época fundacional.

[2] → Existen calles denominadas Martín Gil en el gran Buenos Aires y la ciudad de Bahía Blanca. En cuanto a Galileo, hay una en Villa Carlos Paz, Córdoba. En la ciudad de Buenos Aires también puede encontrarse la calle Nicolás Copérnico. En el partido de Lomas de Zamora, una calle fue nombrada Octavio Fabricio Mossoti, en honor al ingeniero, matemático y astrónomo italiano, quien implementó un pequeño observatorio astronómico que funcionó en las celdas altas del Convento de Santo Domingo.

[3] → En esta época el gobierno municipal se mostró ausente, el Dr. B. Gould, director del establecimiento, realizó reiteradas quejas con muy poco efecto. Llegó a involucrar en el tema al mismo presidente D. Sarmiento.  Por largo tiempo, el acceso al Observatorio fue un gran problema, transitar de noche por los senderos que llevaban al mismo era peligroso por los numerosos desniveles y barrancas.

Bibliografía

  •  Boletines Municipales de la Ciudad de Córdoba. N° 3553 de Octubre 1961, N° 3580 de julio (2da Quincena) 1963, N° 500 de 1970 y N° 1879 de 1993. Archivo Histórico de la ciudad de Córdoba.
  • Gershánik S. (1966). El Observatorio Astronómico de la Plata en el Octogésimo Aniversario de su Fundación. Serie Especial N° 23. La Plata.
  • Minniti E. y Paolantonio S. (2009). Córdoba Estelar. Historia del Observatorio Nacional Argentino. Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba: Editorial de la Universidad.
  • Paolantonio S. y Minniti E. (2003). Reconocimientos Celestes. Revista de Enseñanza de la Física, 15, 3. Córdoba. Disponible en https://historiadelaastronomia.files.wordpress.com/2008/12/reconocimientos-celestes.pdf.

 

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual del autor. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente:

Paolantonio, S. (2015). Astrónomos en las calles. Disponible en https://historiadelaastronomia.wordpress.com/documentos/calles/. Recuperado el … (indicar la fecha).

No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a: paolantoniosantiago@gmail.com.

 

3 respuestas a Astrónomos en las calles

  1. ernesto azua dice:

    Creo que Gould merece algo mas que una cortada, Vivi como estudiante varios años en Corro y San Juan. Dos autopromesas que nunca cumplí: conocer el observatorio y viajar en el coche motor que conectaba Córdoba con Unquillo Por otra parte ¿Que o quien intervino para denominar con esos nombres los cráteres de la luna? Magnífico, como siempre, el artículo saludos Ernesto

  2. Historia de la Astronomía dice:

    Ernesto, gracias por tu comentario. El nombre de los cráteres de la Luna fueron designados por la IAU, pero desconozco como los seleccionaron, seguramente fueron sugeridos por los miembros. Gould fue un astrónomo destacado tanto en el norte como en el sur, también Bobone que trabajó mucho en la IAU. Saludos, Santiago

  3. Natalia Gonzalez dice:

    Gracias Santiago por tan linda e interesante publicación que nos acerca a nuestro patrimonio cultural. Sin dudas la utilizaré como recurso para mis clases de Física, me ha gustado mucho la aproximación a la historia desde las calles y lo cotidiano. Saludos, Naty

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