Astrónomos Aficionados, Astronomía Argentina

ATel – Una experiencia inolvidable

(Ejemplo astronómico de que cuando se quiere, se puede)

Los que nos estamos yendo

Seguimos viniendo

Para evitar que los buenos recuerdos

Se vayan con uno

Originalmente  estas modestas notas personales fueron tituladas “Memorias de un Astrónomo Aficionado”; pero la realidad de lo acontecido, no fue fruto del esfuerzo individual, sino del aporte diverso de múltiples personas amigas que desinteresadamente, con dedicación – y también pasión – contribuyeron a la empresa hoy iluminada desde el ámbito personal, solo por ser los recuerdos los que arriman los hechos determinantes de la aventura. Los que digan que no tienen padre, son unos hijos de… madre sospechosa. Por eso se optó por invocar el símbolo de una épica que trascendió los limitados ámbitos regionales, de la cual fue partícipe desde siempre.

Integrantes de Agrupación Telescopium (ATel) en una reunión de camaradería. (Rincón – Santa Fe – c.1982)

El autor venía del arte, de la literatura, cuando pasó a residir en la ciudad de Santa Fe por traslado laboral. Se desempeñaba como administrativo en la Dirección Provincial de Vialidad en la Zona IV San Javier y hacía solo días que había nacido su segundo hijo en esa ciudad, donde se hallaba residiendo transitoriamente su señora en la casa materna por ello. Un joven vecino de la misma y conocido era un aficionado entusiasta llamado José Alberto Pardi, uno de los fundadores del CAEIS (Centro Astronómico de la Escuela Industrial Superior), fundado para entonces (05-04-1963) con quien conversaba mucho sobre diversos temas, particularmente el astronómico, pasión del mismo.

José Alberto hoy – Cúpula Central de la Escuela Industrial- En ella instalaban el telescopio refractor – At. J. Coghlan

Si bien a sus siete años iniciales, cuando su padre lo puso frente a una mesa de libros y le pidió que escogiese uno para adquirirlo, eligió azarosamente “Astronomía” de Ignacio Puig con el cual bajo el brazo, volvió a su San Javier natal, donde fue devorado con ansiedad. Venía de presenciar en noches sucesivas en casa de su abuela, sita en un campo de la vecina localidad de Alejandra, un cometa que cruzaba en el cenit el cielo nocturno antes de la media noche, en la década del cuarenta; hecho que impresionó profundamente su mente infantil, descubriéndole que el cielo ocurría cosas. Hoy, cavilando, piensa que fue el acontecimiento determinante de aquella adquisición. Ese evidente “Sun Grazer” fue el detonante de la decisión; para entonces esos hechos quedaron inmersos en la nebulosa del pasado.

Edgardo Ronald Minniti Morgan

Ver también la entrada “Eclipse solar del 03-11-1994” en la que se incluyen mayores detalles de ATel.

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