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Una historia de novela

(Tributo en el Bicentenario, a los que regaron con su sudor y sus lágrimas esta tierra)

por Edgardo Ronald Minniti Morgan

Cuando el autor encaró las investigaciones necesarias para concretar su aporte a la historia de la primera época del Observatorio Nacional Argentino, se encontró con un sinnúmero de hechos que, si bien no estaban directamente vinculados con el acontecer astronómico, conformaban el sustrato social que soportaba la actividad, del cual se nutría, mostrando facetas desconocidas de la región y su amplio entorno, visitado por los astrónomos en sus viajes para la determinación de posiciones geográficas, entre otras..

Durante muchos años fue recogiendo información del acontecer local y nacional de diversos diarios y periódicos, en especial El Eco de Córdoba de Gregorio Vélez y El Progreso de Gil Navarro, cuya colección custodian el Archivo General de la Provincia de Córdoba y  el Archivo del Arzobispado de Córdoba, respectivamente, levantando el mismo en notas y registros por lectura directa de los artículos en decenas de cassettes, grabador por medio. Ello dio origen a monografías y exposiciones diversas en congresos y reuniones sobre historia nacional y regional, que mostraban aspectos particulares de un acontecer apasionante, pero no brindaban una visión integral de la actividad y el espíritu de sus protagonistas.

Sí, eso, lo medular de los hechos, el espíritu, escapaba en tales trabajos y permanecía allí, escondido, sin mostrarse. Sobreponiéndose a sus limitaciones y con el compromiso de rendir un sincero homenaje a tantos hombres y mujeres que integraron el batallón de los desconocidos de siempre, el autor produjo una novela apoyada en esos acontecimientos, sin violentarlos, tratando de llevarlos a la luz  y facilitar comprensión sobre algo que generalmente ignoramos. Así pudo descubrir y mostrar que el más fiero de los caciques mocovíes era un italiano llamado Juan Podestá, quien fuera peón en un almacén de Bella Vista, Corrientes, que se hacía llamar “Juan el Rey” y que los nativos con su dura modulación decían “Juan el Raí”; o que la primera revolución agrícola en el país, no fue el grito de Alcorta, sino el levantamiento que llevó a la destrucción de Sunchales, en época de la gestación del Observatorio Nacional Argentino; entre otros muchos acontecimientos, como la existencia de verdaderos cow boys haciendo patria aquí; o que los cordobeses a Benjamin Gould nominaban como “el pikinglish” en sus notas periodísticas. En homenaje a todos ellos, hoy la brinda libremente a sus lectores como sincero y humilde homenaje  al Bicentenario.

Ruégales aceptar la obra misma como tal.

Ver novela (PDF) 1,43 MB

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