Notas sobre Arqueoastronomía indígena

Nota actualizada, corregida y aumentada en función de la sugerencia de los lectores.

A lo largo de los años hemos investigado la posibilidad de la influencia de la poderosa civilización incaica en nuestra región, hallando sorprendentes indicios de una interrelación dinámica a distancia, a todas luces innegable, aún cuando la misma se encuentra en un ámbito lleno de luces y sombras para nuestra limitada capacidad de conocimientos y comprensión.

Compartimos la experiencia, para evitar que se pierda en el olvido y pueda de alguna manera promover la curiosidad de alguien con mayor idoneidad para encarar el interrogante.

En el período precolonial, la región de la llanura fue asiduamente visitada por aquellos dinámicos grupos humanos que transitaban las autopistas de entonces, las vías de agua que enlazaban la zona con el Chaco profundo, inclusive sus límites noroccidentales.

Paraná, Paraguay, Pilcomayo, Bermejo y Salado, fueron las vías naturales de apertura para ese tránsito oscuro y escurridizo del que solo quedan  algunas pocas referencias indirectas, hoy prácticamente desconocidas o borradas.

aviponesAbipones del Chaco (Furlong)

Ver artículo completo (pdf 956 kB)

Anuncios

3 respuestas a Notas sobre Arqueoastronomía indígena

  1. Sixto Gimenez dice:

    El articulo tiene demasiados errores. Le aconsejo al autor leer trabajos serios sobre arqueoastronomia (por ejemplo podria comenzar mirando la siguiente pagina: http://www.archeoastronomy.org/)

  2. historiadelaastronomia dice:

    Estimado Edgardo

    Le escribo para hacer referencia al artículo que publica en el sitio de Historia de la Astronomía, referido a astronomía indígena, que fuera revisado y ampliado a instancias de los comentarios del Lic. Sixto Giménez Benítez. Mi nombre es Alejandro López, doctor en antropología y licenciado en astronomía, y trabajo justamente en el área de la astronomía cultural, más específicamente en la astronomía de grupos aborígenes chaqueños. Coincido plenamente con los comentarios del Lic. Giménez Benítez, quien es un especialista en esta área de estudios. El artículo, aún en su versión revisada, contiene numerosos errores. Se trata de errores de fondo que están vinculados probablemente a la falta de una formación sistemática del autor en las ciencias sociales que son pertinentes para el estudio que aborda, y en el desconocimiento de la producción académica de este campo específico. Debido a que se trata de un campo de estudios reciente en Argentina, y teniendo en cuenta la importancia de la institución a la cual el sitio esta asociado y su rol en la divulgación de conocimientos entre especialistas de otras áreas de la astronomía y el público en general, me creo en la obligación de señalar los serios problemas de este trabajo. Debido a ellos su publicación es seriamente contraproducente para el área. Se percibe en el escrito la buena voluntad y rica experiencia personal del autor, pero sería necesario que la complementara con un estudio de la producción teórica del campo. En Argentina somos un número creciente de expertos en esta temática, y sin duda estaríamos encantados en orientarlo al respecto. Como en cualquier otra disciplina científica, existen métodos y procedimientos adecuados. El hecho de tratarse de un artículo de divulgación no lo exime de esta crítica, ya que la divulgación intenta acercar la ciencia al público, por lo que presupone un estudio previo académicamente riguroso , que luego es explicado de la manera más accesible para el público general. Ciertamente no es el caso del artículo en cuestión. Debido a la gran cantidad de material de mala calidad que sobre la temática circula en la red, se vuelve de gran importancia que un sitio que cuenta con el respaldo de una prestigiosa institución académica busque aportar un material de calidad, que permita al neófito formarse un criterio respecto a este campo académico. En Argentina hay desde hace unos 10 años, una creciente producción en la temática, que se puede consultar (como la que se puede hallar en la página del grupo de Astronomía en la Cultura de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata), y a nivel mundial una abundante y muy seria bibliografía.
    A continuación detallo algunos de los errores y problemas del texto, para que puedan formarse una idea de su naturaleza:

    *Pág. 2:

    • La expresión “limitada astronomía” presupone un juicio de valor poco afortunado y que requiere una ponderación más específica de las muy diversas tradiciones astronómicas en cuestión.

    • El término “pueblos primitivos” es un anacronismo en el actual contexto de las ciencias sociales, y pone de manifiesto uno de los principales errores que suelen cometer quienes abordan este campo interdisciplinario como una ocupación ocasional: la falta de un conocimiento acabado de la producción académica de las disciplinas que intervienen. Esto es especialmente importante si el autor en el mismo párrafo acaba de declarar la ignorancia al respecto de quienes se desempeñan en el campo de la educación y la astronomía, ignorancia que el artículo supuestamente pretende subsanar.

    • De estos “pueblos primitivos” el autor afirma que “su ocupación exclusiva era la agricultura”. Como no queda claro a que llama “pueblos primitivos” es difícil dar sentido a la frase, pero ninguno de los posibles sentidos asignables es razonable. Por una parte, muchos grupos cazadores-recolectores tienen y tenían un saber astronómico desarrollado. Por otro lado, si nos restringimos a pueblos cultivadores, no veo en que sentido es posible afirmar su “dedicación exclusiva era la agricultura”. La frase parece sugerir que esos grupos habrían estado dominados por su preocupación por los cultivos, como única tarea central, lo cual tampoco es cierto.

    • La frase “En razón de ello desarrollaron toda una suerte de prácticas y racionalizaciones religiosas para tratar de anticipar o controlar las fuerzas de la naturaleza de las cuales dependía fuertemente su economía.” Implica por una parte la idea de que el surgimiento del saber astronómico se debe a las necesidades del sistema productivo, lo cual es como mínimo incompleto, ya que todo parece indicar que la necesidad de sentido, y la organización social son otros factores de al menos igual peso. Más desafortunada es la expresión “racionalización religiosa”, en la cual el autor realiza un uso muy poco riguroso de conceptos como religión y racionalización, acercándose peligrosamente a las imágenes del sentido común, en lugar de proponer un uso acorde a la labor científica. Mención aparte merece la idea de “anticipar o controlar” las “fuerzas de la naturaleza”. No sólo porque la idea de control y predicción no es lo universal y transcultural que el autor parece creer, sino además porque el concepto de “naturaleza” es también culturalmente específico. En muchos sistemas astronómicos no se trata en absoluto de controlar o predecir fenómenos, sino muchas veces de “corroborar” o incluso “escenificar”.

    • El autor afirma: “Así esos pueblos produjeron e instalaron una religión astrólatra y panteísta que regulaba su conducta social, sin mayores apetencias de conocimientos sistemáticos. Nunca abandonaron el restringido recinto de las técnicas”. No sólo no aclara quienes son los pueblos en cuestión, sujetos de una afirmación tan categórica, sino que además utiliza terminología propia de las teorías sobre el origen de la religión propias de la antropología del siglo XIX. El párrafo sugiere ideas sobre los mecanismos de control social que no se corresponden con la complejidad de un campo muy explorado por las ciencias humanas y sociales. Por otro lado, las referencias a la ausencia de “apetencias” de conocimientos “sistemáticos”, no sólo implica un conocimiento imposible sobre las motivaciones, sino que además desconoce que no son las de la ciencia académica las únicas formas de sistematizar conocimientos.

    • Al final de la 2º página y durante el comienzo de la 3º el texto, sin indicarlo, parece empezar a concentrarse en grupos del NOA (sin especificar cuales). Habla de una “costa” que no precisa. Utiliza continuamente el término “dioses” muy poco recomendable para hacer referencia a seres potentes en el contexto amerindio.
    • El párrafo siguiente, es verdaderamente poco afortunado en un trabajo que pretende sugerir ideas iniciales sobre la astronomía de pueblos aborígenes:

    “Esta extraña mixtura entre lo racional producto de la observación, que les permitía acumular oral y pictóricamente datos ciertos de la realidad y lo irracional, emergente de los temores e ignorancia propia de su primitivismo, no puede ser tenida en cuenta como el ejercicio de una astronomía “stritto sensu”. No caben dudas, eso sí, que guarda una íntima relación – en cuanto actitud humana – con la practicada en los albores de la ciencia por otras culturas, como la mesopotámica o hindú. Solo debe ser considerada como tal y por lo tanto carente de mayor trascendencia científica en la actualidad, lo cual no significa desvalorizar la importancia que tuvo su ejercicio en esas sociedades que es imperioso conocer mejor; sino descalificar los intentos que aún se originan para que permanezcan ciertas prácticas de la misma en aras fundamentalistas de rehabilitación de supuestos valores pretéritos que hoy sirven a oscuros intereses sospechosos.”

    El concepto de “primitivismo” y la idea de que la irracionalidad sería una peculiaridad de ciertos “pueblos primitivos” implica un desconocimiento profundo tanto de la antropología estructural y cognitiva, con los fundamentales aportes de Levi-Strauss, como de los análisis hechos sobre el rol de lo irracional en la conformación del campo científico, tales como los de la obra sociológica de Bourdieu. Sería muy útil que el autor definiera a que llama astronomía “stritto sensu” (además debería emplear la expresión latina correcta “stricto sensu”). La “carencia de trascendencia científica actual” de los saberes de otras culturas, depende mucho de lo que se este buscando, y a que rama de la ciencia se haga referencia. La referencia a “intentos” para que “permanezcan ciertas prácticas” para servir a “oscuros intereses sospechosos” es, además de vaga, improcedente en un trabajo que se supone busca la difusión científica.

    • Este párrafo es muy revelador de los conocimientos y convicciones del autor:

    “Estimo que es equívoco confundir las técnicas desarrolladas en los diversos estados de evolución de las sociedades humanas, productos de las pruebas reiteradas del acierto y el error, con los logros científicos emergentes de un manejo sabio del conocimiento adquirido. Conocer no es saber.”

    Por una parte el concepto de “evolución de sociedades humanas” nuevamente sitúa a nuestro autor en corrientes antropológicas del pasado, y fuertemente cuestionadas. La idea de que el conocimiento en las sociedades en cuestión se obtiene por “prueba y error” a diferencia de lo que ocurriría en la ciencia, es revelador de un completo desconocimiento de los trabajos de la antropología cognitiva, y de la sociología de la ciencia. No sólo es negativo por lo que dice sobre las sociedades específicamente abordadas, sino que lo es también por las concepciones sobre la ciencia, el conocimiento y la sociedad que implica.

    • En el párrafo final de la página 4, se dice “conforme a información llegada al autor” en lugar de citar adecuadamente las investigaciones que se mencionan

    • Hablando sobre el texto de Dobrizhoffer referente a las pléyades y los abipones, el autor se hace eco de la opinión de Dobrizhoffer referente al posible origen incaico que este atribuye a dichas ideas. El párrafo en cuestión dice: “hallando sorprendentes indicios de una interrelación dinámica a distancia, a todas luces innegable, aún cuando la misma se encuentra en un ámbito lleno de luces y sombras para nuestra limitada capacidad de conocimientos y comprensión.” No queda nada claro como una interacción “a todas luces innegable” puede estar en un “ámbito de luces y sombras”. Además no es en ningún sentido obvio este hecho, y no existe ningún acuerdo entre los expertos al respecto, pudiendo muy bien tratarse de tradiciones paralelas o que derivan de una fuente común.

    • Este otro párrafo, de la página 11, está también colmado de afirmaciones equívocas: “A nadie escapa que el tótem es un símbolo uno de cuyos atributos principales, además de los imponderables subjetivos, es la permanencia en el tiempo, hecho completamente ajeno a las expresiones culturales de nuestros aborígenes habituales, cuyas manifestaciones se caracterizan por la transitoriedad propia del nomadismo a que se veían compelidos por la naturaleza de su economía colectora.” Además de las imprecisiones de vocabulario (“aborígenes habituales”) presupone correspondencias entre la cultura material y el sistema productivo que no son tan directas, además de estar implícita una idea ingenua del nomadismo. De hecho el término tótem viene de los ojibwa, y algunos de esos grupos eran “nómadas” cazadores-recolectores.

    • A todo ello hay que sumar en la página 17 las especulaciones sobre escrituras rúnicas precolombinas en Paraguay y Brasil, lo cual llama la atención en un autor tan preocupado por las pruebas científicas.

    • En igual sentido son llamativas las afirmaciones de la página 18, categóricas y faltas de rigor, sobre el calendario maya o la orientación de “todas” sus ciudades.

    • En la página 21 se afirma que los primeros observatorios sudamericanos “estuvieron instalados en las cumbres destacadas del hemisferio”, hipótesis que no ha sido certificada por los recientes trabajos de arqueología de altura. A pesar de que el autor afirma que es así “sin casi margen de error”, en la página 22.

    • “La cosmogonía indígena es compleja en su diversidad pero, parafraseando a Guillermo Furlong, de un esquematismo ingenuo y primitivo.” Creemos que un párrafo de este tipo, amerita, como mínimo, un estudio personal profundo de alguna cosmogonía indígena y sus lógicas. Desde ya no es una contribución a una mayor comprensión de las astronomías aborígenes, y mucho menos a la difusión entre un público amplio de los vínculos entre astronomía y cultura.

    En suma, la astronomía de pueblos aborígenes, como otros campos de estudio científicos, requiere una preparación específica y un esfuerzo continuado. Como además se trata de una ínter disciplina, deben manejarse no solo una disciplina, sino varias de ellas. Ello hace que sea muy complejo escribir sobre este tema sin esa formación, del mismo modo que a nadie se le ocurriría escribir sobre agujeros negros sin haber estudiado astrofísica relativista y cuántica.
    Escribir un texto de divulgación sobre un tema científico requiere, a pesar de lo que muchos parecen pensar, no menos sino más conocimientos que escribir un artículo académico. Es muy difícil captar las verdaderas líneas fundamentales de un tema sin manejarlo es sus detalles fluidamente, y a eso hay que sumarle la habilidad de transmitirlo en forma simple y directa. Muchos autores que podrían escribir un paper sobre algún aspecto específico de cierto tema, serían incapaces de dar cuenta de las grandes líneas conceptuales en las que se inscribe dicha temática, y menos aún de explicarla en pocas y sencillas palabras.
    Por todo esto les ruego consideren retirar el artículo, y si el tema es de interés del autor, formarse más profundamente en el mismo para poder reelaborar su material.

    Atentamente, lo saluda,

    Dr. Alejandro López

  3. Federico dice:

    Cito parte del trabajo: “…que en general existe una natural y gran ignorancia por parte de la mayoría de los profesionales de la astronomía y de la educación, sobre la realidad de la limitada astronomía practicada por los pueblos primitivos, cuya dedicación exclusiva era la agricultura…”. Creo que, paradojicamente, queda claro que si el artículo pretendía ser parte de la solución al problema enunciado, saltamos de la sartén al fuego, ya que es en realidad parte del problema.
    Soy antropólogo y aficionado a la astronomía, y aún como lector aficionado podría notar que las categorías utilizadas (como, por ejemplo, “pueblos primitivos”) no son útiles (operativas) para tratar los temas que aborda. Si vemos a la gran diversidad cultural humana como “pueblos primitivos”, dificilmente podamos indagar sobre sus particularidades con el discernimiento requerido. Para no redundar, diré que coincido con los colegas en las observaciones referidas a las ciencias sociales, y que son fundacionales de la heurística buscada.
    Saludos cordiales

    Lic. Federico Lotto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: