Astronomía Trágica

por Edgardo Minniti

f1“El dolor de Gea” – óleo – Nydia Del Barco

Se cumplieron cien años de la muerte de John Macon Thome y cincuenta años de la desaparición de Jorge Bobone, dos ilustres astrónomos del Observatorio de Córdoba, de los cuales poco se habla.

La exitosa vida de ellos en pos del progreso de la astronomía nacional, no fue trágica, sino heroica, por las dificultades que debieron vencer para llevar adelante su labor. Sin embargo, por extrañas asociaciones mentales entre el triunfo y el desastre, ese recuerdo trajo consigo a la memoria la realidad de la tragedia ligada con la actividad astronómica del país.

La tragedia está íntimamente relacionada con la condición humana. La astronomía, como máxima expresión del espíritu de las personas, no podía estar desvinculada de ella. Entre los hechos  trágicos referidos directa o indirectamente a la práctica astronómica a destacar en nuestro ámbito, se encuentran las muertes venidas del cielo, casi como un vengativo sarcasmo de las divinidades celestes ofendidas tal vez por la intromisión humana.

Por imperio de intensas precipitaciones pluviales desatadas en las altas cumbres cordobesas. una creciente imprevista del Río Primero arrastró a las dos hijas mayores de Benjamin Apthorp Gould – director del Observatorio Nacional Argentino y de la Oficina Meteorológica Nacional – y a la institutriz irlandesa que las acompañaba.

La muerte de ellas, ocurrió el 8 de febrero de 1874, a poco más de tres años de haber llegado a Córdoba el sabio, en oportunidad de festejar el cuarto cumpleaños de “Benjamincito”, su único hijo varón. Era día domingo y la familia había decidido tomar un buen descanso y celebrar la ocasión. Con ese fin y en compañía de sus dos hijas mayores, Susan y Lucrecia, el hijo menor Benjamín y el aya irlandesa Albina Fontaine – “Viny” – además de una pareja de jóvenes ingleses, se trasladaron en carruaje a la costa del Río Primero (Suquía), a una distancia de algo más de legua y media de camino desde el observatorio, lugar de un pequeño caserío conocido como San Jerónimo, sitio de asiento del entonces famoso molino de Gavier.

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Lucretia Goddard Gould, “Lulu” y Susan Morton Quincy Gould (La Voz del Interior, 1985)

El calor reinante era intenso. Como consecuencia de ello Gould y su señora permanecieron en la casa, mientras las dos niñas requirieron permiso para internarse en la escasa corriente bajo el cuidado de Viny, en un lugar tranquilo. Entonces el río no tenía regulado su cauce y estaba sujeto a los caprichos de las precipitaciones en las cumbres de su vasta cuenca.

Cuando Lucrecia, a la que llamaban “Lulú”, la menor de 10 años de edad se internó, una violenta creciente sorpresiva la arrastró y de pronto se hundió. Su hermana Susan, de 12 años, corrió a auxiliarla y también fue arrebatada por la misma; ante esta visión, el pánico invadió a la institutriz que, sin quitarse la ropa, se arrojó al agua en un intento desesperado por salvarlas. Alcanzó a tomar a una de ellas, pero las tres fueron arrastradas. Al medio día, el pequeño Benjamín anunció llorando a sus padres que no podía encontrar a sus hermanas.

f3Río Primero – Lugar de la tragedia (Foto del autor)

A partir de ese momento se inicia una búsqueda frenética. Inmediatamente solo hallaron las ropas de las niñas y sus amplios sombreros de paja con cintas blancas, anticipando el peor de los desenlaces.

Se pidió ayuda al observatorio y en la ciudad los primeros en enterarse fueron los amigos de Gould: Roger, el Dr. Green y Tristán Malbrán a la sazón vicecónsul inglés, que de inmediato comenzaron la búsqueda remontando ambas márgenes del río, con la esperanza de encontrarlas con vida prendidas de algún raigón. La búsqueda fue vana. Se agregó de inmediato a la misma personal del Observatorio y vecinos que diligentes comenzaron a rastrillar la zona.

Recién a las seis de la tarde pudieron ubicarse los cuerpos de las infortunadas víctimas, retenidos por el estacado de la toma de agua para el Paseo Sobre Monte, en proximidades del hoy “Puente Tablada”; algo más de una legua aguas abajo del sitio inicial. Esto dio origen al error actualmente difundido de que el mismo es el lugar donde Gould se hallaba con su familia pasando el día. Las crónicas precisas de la época lo desmienten y confirman la versión de una rápida creciente imprevista que las arrastró, dada la distancia recorrida por los cuerpos. Gould lloraba inconsolablemente.

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Sitio donde hallaron los cuerpos  (Mapa de la época – Bondenbender)

La heroína irlandesa fue sepultada al día siguiente, 9 de Febrero en el panteón de la familia Cáceres, en el cementerio local, por ser católica. Las niñas lo fueron en el predio del observatorio en una emotiva ceremonia, dada su condición de protestantes, pues los llamados disidentes en Córdoba eran enterrados en terrenos de extramuros sin custodia, o bien llevados en tren al cementerio de ese credo de la ciudad de Rosario.

El cielo no quedó satisfecho con aquellas víctimas propiciatorias. El 16 de Febrero de 1884, Chalmers William Steven, el joven ayudante del observatorio se encontraba en la Casa de los Ayudantes, tomando una taza de café en su habitación sentado en una mesa, teniendo a su izquierda al joven Jefferson, de 20 años, uno de sus compañeros de tareas, cuando tembló la tierra y se iluminó intensamente la habitación como consecuencia de una descarga eléctrica atmosférica que dio muerte instantáneamente al infortunado astrónomo, derribando violentamente a su acompañante que resultó ileso en la experiencia.

El rayo penetró por el costado sur de la habitación corriendo por la estructura metálica entre el techo y el cielorraso y descendió por una cadena que sostenía un aro de hierro en la parte central de la habitación afectando a Stevens en la parte superior de la sien derecha, sobre el arco orbital, fulminándolo

Revisado el cuerpo exánime, se comprobó la existencia de pocas lesiones visibles, acusando quemadura total de la camisa y el chaleco.

Jefferson sufrió solo las consecuencias de un shock que lo mantuvo atolondrado unos instantes. Fue quien primero trató de socorrer a su infortunado compañero sin suerte alguna.

Gould manifestó que el mismo murió de la misma manera en que hubo vivido: “por y para las cosas del cielo”, y destacó “lo quería como a un hijo o joven hermano”.

f5Residencia de los ayudantes (Archivo Observatorio Astronómico de la UNC)

Corre Septiembre del año 1885. En el país, la astronomía en sus diversas manifestaciones, ocupa un importante lugar en la actividad intelectual, no solo profesional. Se destaca el lugar asignado a la información astronómica en la prensa diaria, tanto la originada en el país, como la internacional, que habla del interés de la sociedad por la madre de las ciencias. En la ciudad de Paraná, el médico Dr. Sixto A. de Perini, solicita al gobierno Municipal la donación de un terreno situado en las antiguas “Casillas de los Corrales”, para instalar por su cuenta un observatorio astronómico, al servicio propio y de la comunidad. Comunica que con tal fin ha adquirido en Italia instrumental adecuado y material accesorio necesario, con una inversión de $ 10.000.- en edificios e instrumentos; suma muy importante, para la época.

f6Paraná, orgullosa capital de la ex Confederación Argentina, en 1885

A mediados de diciembre de ese año, el material es embarcado en el puerto de Génova con destino al puerto de Buenos Aires, en el vapor italiano Abisinia.

A fines de Diciembre, la embarcación que se dirigías a las Islas Canarias para repostar y emprender el cruce del Atlántico, naufraga frente a las costas de Marruecos, con pérdida de vidas humanas y, por supuesto, de la totalidad de la carga, instrumental y accesorios astronómicos incluidos.

El día 19 de Enero de 1886 arriba a Córdoba, uno de los sobrevivientes de la tragedia, el Químico Farmacéutico italiano, señor Felipe Astruba, quien salvó milagrosamente su vida, junto con unos pocos compañeros de viaje. El profesional que relató los hechos a la prensa, se encontraba de paso hacia Santiago del Estero (donde pensaba radicarse) en compañía del Jefe de Correos de esa Provincia, señor Simón Lawenberg. El destino, jugó otra vez una mala pasada a los esfuerzos astronómicos, víctima común de guerras y pestes.

f71Otra vista de Paraná en 1880 (Latzina)

Tiempo después (deben haber jugado los seguros marítimos y el material necesario repuesto), el domingo 15 de Abril de 1888, transcurridos casi tres años, se efectuó la inauguración en Paraná del Observatorio Astronómico y Meteorológico del doctor Sixto A de Perini; siendo el mismo apadrinado por el Ministro de Gobierno de Entre Ríos, doctor Ramón Calderón.

El observatorio emplazó sus instalaciones en el edificio donde actualmente funciona el Instituto Cristo Redentor, Avenida Francisco Ramírez y calle Deán Álvarez , entonces “Gran Boulevard de Circunvalación”  (solo en proyecto entonces) y Camino de las Carretas, respectivamente.

En épocas recientes, más precisamente en Enero del año 2003, recibíamos consternados la noticia de que el famoso observatorio de Mt. Stromlo en Australia, había sido totalmente arrasado por las llamas de un incendio desbastador que destruyó cientos de viviendas y mató a varias personas. Pensábamos que ocurrían esas cosas solo “en la otra parte” del mundo.

f8Observatorio de Mt.Stromlo poco antes del incendio

Sin embargo, la Estación Astrofísica de Bosque Alegre en plenas sierras cordobesas, estuvo ¡a menos de cien metros! de sufrir igual suerte en el mismo año, pocos meses después.

Recapitulemos un poco, recordando algún aspecto desconocido de este famoso emplazamiento científico en las sierras cordobesas, que tanto nos enorgullece.

En el edificio construido para albergar el Anteojo Meridiano que luego se instalara en el Observatorio Félix Aguilar de San Juan, funcionó una escuela primaria que por décadas sembró abecedario, allí mismo donde solo florecen las piedras.

No es un fenómeno común. Hemos recorrido los observatorios en distintas partes del mundo y, en verdad, por ser innecesario – como en el caso de los Estados Unidos; o por la carencia de demanda, en el desierto de Atacama en Chile, no hemos observado, al menos en esos sitios, establecimiento destinados a la formación inicial de los niños.

No necesariamente es un defecto.

Sí distingue a Bosque Alegre en el mundo. Haber cobijado un semillero como el que orgullosamente funcionaba en el ámbito de sus instalaciones, con total independencia de las mismas y sin afectar de manera alguna la actividad propia de la entidad. Solo el aporte mínimo necesario para el mantenimiento natural del entorno y sus accesos

f9Panorámica de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre

A ella concurrían con gran sacrificio los niños de los alrededores, dispersos en las laderas anfractuosas de los cerros.

Constituía un espectáculo sobrecogedor verlos trepar con paso cansino los senderos montañosos en busca de la escuelita, durante sus períodos atípicos de clase, distintos a los habituales, por cuestiones meteorológicas.

No son suaves los inviernos serranos.

La vida permanente en la montaña no es fácil. Demanda un temple y un esfuerzo no común, sobrellevar el natural aislamiento diario, roto en los ocasionales encuentros sociales en parajes de reunión esporádica, entre otras limitaciones no menos importantes o críticas.

Con gran sacrificio, esas personas hacen la patria elemental, en terrenos bordados en punto cruz por los cercos de piedra, esas primitivas pircas que el avance civilizador va borrando del paisaje.

En el aislamiento de ese ambiente maravilloso viven ellos y trabajan los astrónomos con el personal auxiliar requerido para la atención tanto de los problemas de asistencia técnica, como las necesidades humanas de albergue y alimentos.

Cuidadores, mucamas, cocineras, ordenanzas, ayudantes de telescopio, personal de mantenimiento, prestan sus servicios con roles cruzados conforme las exigencias del momento, ayudando a llevar adelante en forma aceptable la tarea observacional y de investigación necesaria que se imponen los profesionales.

f11La Escuela Honorio Quiroga, funciona en el albergue construido para el Círculo Meridiano. (Foto del autor)

f10Albergue del telescopio de 1,5 m de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre

En el 2003 el maestro Héctor Moyano era docente único y director de la escuela Maestro Honorio Quiroga -emplazada en predios de la Estación Astrofísica – durante el día y ayudante técnico en el telescopio de 1,5 m de Bosque Alegre, por las noches, en oportunidad de los turnos de trabajo correspondientes.

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Telescopio de 1,50 m del que Moyano era asistente (sp)

Fue quien ayudo al autor en sus observaciones con el telescopio de 1,5 m, de estrellas del grupo conocido de las variable tipo R CrB, en la Nube Mayor de Magallanes, galaxia vecina a la nuestra. Esas observaciones fueron posibles por el estímulo y la amplitud de espíritu de las sucesivas direcciones del OAC para con los aficionados. Hecho también destacable por cierto.

f13Héctor Moyano en la Escuela Honorio Quiroga, de Bosque Alegre (Foto del autor)

Además, con otro personal asistente de la institución, Moyano compartía la atención de los turistas que visitaban el lugar los fines de semana. Su persona era conocida en muchos ámbitos del país a través de esa atención y la breve historia del Observatorio de Bosque Alegre que escribiera y facilitara en fotocopia a los ocasionales concurrentes al lugar.

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Denso bosque que rodea la Estación  Astrofísica (Foto del autor)

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El Ayudante de Telescopio y Maestro Director Héctor Moyano en franca actividad docente (Foto del autor)

f16Alumnos de la escuela de Bosque en plena clase – Un canto al progreso. (Foto del autor)

f17Alegría infantil por nuestra atípica interrupción de la rutina diaria (Foto del autor)

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El premonitorio cartel en el frente del aula denuncia el peligro del fuego (Foto del autor)

El 18 de Agosto de 2003, un incendio descontrolado desatado en la región, se llevó varias vidas además de la de Moyano; dejando muchos heridos de diversa gravedad.

f19“Incendio en la sierra” – óleo – Nydia Del Barco

Ese día, como colaborador espontáneo, Moyano con otras dos personas del observatorio trataban de evitar que las llamas de los pastos quemándose en la ladera sur del cerro treparan hasta el bosque de coníferas que rodea la estación, destruyéndola.

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Ladera Sur por donde trepó el fuego. En ese lugar perdió la vida Héctor Moyano (Foto del autor)

El viento cambió abruptamente de dirección cercándolos. Dos personas alcanzaron a salvar sus vidas. Moyano, impedido de trepar rápidamente por agotamiento físico, fue alcanzado por el fuego. Lo encontraron con graves quemaduras sentado en una piedra bajo los efectos del shock. Murió poco tiempo después.

f21Otra vista de la misma ladera, donde pereció Moyano (Foto del autor)

Con esta breve crónica del hecho, queremos rendir un sincero y sentido homenaje a quien voluntariamente corrió desde la ciudad vecina de Alta Gracia – donde residía – a defender su querido observatorio y su escuela, a los que amaba entrañablemente, conforme puede asegurar el autor por la certeza surgida de las prolongadas conversaciones mantenidas con la víctima por las noches al pié del telescopio y en la escuela, que le fuera enseñada con orgullo por el propio docente.

Moyano partió trágicamente. En la escuela se hizo un silencio que aún prevalece. Ya no abrió más sus puertas. Con él también se cerró allí el abecedario y hoy solo constituye un recuerdo más de guardapolvo blanco. Otro de los fantasmas de la épica Estación Astrofísica de Bosque Alegre.

f22El autor antes de ingresar al local de la escuela para visitar a Moyano en plena actividad docente (Foto del autor)

Con ese notable espíritu solidario, de sacrificio responsable, los héroes anónimos de siempre, hicieron grande este país y atudaron al crecimiento de la ciencia argentina.

Formulamos votos por que su ejemplo fructifique.

f23Estos pastos secos al quemar rápidamente con el viento, pusieron en peligro el Observatorio de Bosque Alegre y terminaron con la vida de Héctor Moyano.  (Imagen tomada tiempo antes del incendio) (Foto del autor)

Referencias:

PAOLANTONIO, Santiago y MINNITI, Edgardo – Uranometría Argentina 2001 – Observatorio de Córdoba-Secretaría de Ciencia y Tecnología – Universidad Nacional de Córdoba – 2001.

Imágenes: De la Uranometría Argentina 2001, de Nydia Del Barco, de Dante Minniti, de Luis “Lucho” Trumper, de Raúl Melia y propias – El autor agradece la colaboración de los mismos.

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual de los autor/es. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente: Minniti E. R. 2009 Astronomía Trágica, tomado de http://www.historiadelaastronomia.wordpress.com el … (indicar la fecha). No se autoriza el uso de la presente obra para fines comerciales y/o publicitarios. Ante cualquier duda dirigirse a: erminniti@hotmail.com o spaolantonio@argentina.com.

Este documento, texto e imágenes, está protegido por la propiedad intelectual de los autor/es. Puede hacerse libre uso del mismo siempre que se cite adecuadamente la fuente: Paolantonio S. y Minniti E. R. 2009 Francisto Latzina, tomado de http://www.historiadelaastronomia.wordpress.com el … (indicar la fecha).

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4 respuestas a Astronomía Trágica

  1. Rodolfo Ferraiuolo dice:

    Un triste desenlaze más el del Sr. Moyano, recuerdo, hace muchos años haber sido atendido muy bien por él en Bosque Alegre, en una visita turística con mi familia.
    Edgardo y Santiago, gracias por darnos a conocer la desconocida história de la astronomía argentina y sus grandes héroes.

    Saludos.
    Rodolfo.

  2. Gestos de heroísmo lo constituyen la perseverancia en el cumplimiento del deber, como así también el amor al prójimo y a la profesión ejercida con empeño, y si a todo ello le sumamos la entrega de la vida,literalmente hablando, en defensa de los bienes preciados, al enterarnos que todavía hay seres que así proceden, no hacen mas que hacernos reconciliar con la especie humana.- MUCHAS GRACIAS GRANDE MAESTRO HECTOR MOYANO(Algún sector del Observatorio debe llevar su nombre,cuenten con mi apoyo si lo necesitan en la lucha por conseguir este testimonio de gratitud

  3. Juan Pastor Gimenez dice:

    Don Moyano, su tesòn de hombre digno y buena persona, hoy se encuentra en sus hijos.
    Gracias por su Hija es una Gran Amiga.
    Gracias o su EJEMPLO, es un digno camino a recorrer.

  4. Fernando Quiroga dice:

    Lamento el incendio en la escuela y la muerte del maestro. La escuela llevaba el nombre de mi abuelo paterno: Honorio Quiroga; donde tanto mi abuelo, como padre y tíos vivieron en el observatorio de Bosque Alegre y mi abuelo era el maestro de ese lugar.

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